Boletín 11: Biblioteca Nel Guayaquil

Boletín #11
Septiembre 25 del 2020

¡La Biblioteca sigue abierta!

LA INFANCIA, UN CAMPO MINADO
Maritza Cino Alvear*

A veces la infancia
es una lanza adormecida
en el territorio del lenguaje/
los ojos se abren a la estrechez del mundo/
 el advenimiento del primer monosílabo/
los primeros pasos tropiezan el abismo/
la cobertura del sol ha descendido/
el llanto asoma detrás de la mirada/ vientre.

 

Maritza Cino Alvear

Sospecho que el territorio de la infancia es un campo minado al que se vuelve una y otra vez. También sospecho que no lo cruzamos conscientemente, sino más bien esquivamos el centro móvil para tomar el mejor atajo que nos permita zigzaguear y no mostrarnos ni despertar al fantasma.

Sabemos que la infancia está repleta de vivencias diversas, es un ir y venir a través de la existencia y frente a esa posibilidad ineludible e interminable, toma fuerza el enunciado de Ana María Matute, novelista española cuando dice: A veces la infancia es más larga que la vida; la frase me conduce a lo infinito e inasible, a lo que no tiene medida ni caducidad. Esa vía/etapa que desborda a todas y permanece adherida, indisoluble y encarnada.
En un artículo de Camila Builes, (1) sobre La invención de la infancia en la literatura, se menciona:
La infancia es el lugar de la memoria y el mito: es la etapa de los primeros recuerdos, de la sorpresa por el mundo y el descubrimiento de todo lo que lo compone. Desde la escritura se acude a esas primeras imágenes o recuerdos pantallas, según Sigmund Freud, que son reconstruidas ficticiamente por el sujeto desde sucesos reales o fantasmas, para comprender ese primer ser en la vida, la singularidad, el pasado que contiene la sustancia que explica una parte importante del presente, las motivaciones personales, la identidad actual, los proyectos del futuro.  Se revisa la temprana edad que da origen a esa identidad múltiple y final. 

Cuando pienso que en la infancia se fabulan el mito y la memoria de la que habla Builes, capturo los primeros tejidos y mixturas adheridos en algún lugar sin límites; también a partir de mis lecturas y experiencia poética advierto que ese paraíso encantado de juegos y afectos no siempre es como usualmente se espera, un espacio de seguridad umbilical que según se afirma es decisivo para que la vida sea más estructurada y llevadera.

Todos los escritores en algún momento han depositado en su creación fragmentos de infancia, han metaforizado sus recuerdos de diversas maneras, han asistido a una especie de catarsis al reescribir esas remembranzas iniciales, franjas de memoria de variados tonos e intensidades que deambulan por el desasosiego, hacia esa pulsión inaugural: escena  primal que se repite al infinito.

La poeta argentina Alejandra Pizarnik, en uno de sus textos más célebres confiesaEscribir un poema es reparar la herida fundamental, la desgarradura, porque todos estamos heridos. Y parecería que algo se empieza a develar para todos los que la leemos y avizoramos que contemplar la infancia a través de la escritura poética, es zurcir la herida, la escisión, el rompimiento de lo simbólicamente velado, la abstracción del dolor en el fonema.

Raine Maria Rilke, (2) poeta y novelista austriaco del siglo XX, había escrito en sus Elegías que el destino no es más que lo denso de la infancia. No, es más: no en el sentido de “no es otra cosa que esto”, sino, la infancia es más que el destino, el destino es menos que la infancia. La infancia, en su densidad, lo sobrepasa. Como si la infancia se resistiera al destino, toda vez que en sus horas —las horas de la infancia, el tiempo de la infancia— acontece la disolución radical de toda teleología, de toda destinación.
 Como si el tiempo de la infancia, no tuviese nada que ver con aquel tiempo histórico lineal, puesto que, en él, en aquellas horas, siempre hay un más, un denso exceso que resulta ser inadministrable, irreductible a las categorías tradicionales de la temporalidad:
Oh, horas de la infancia, cuando detrás de las figuras había más que solo pasado y ante nosotros no estaba el futuro (Rilke 2002).

Una vez más la infancia intemporal anclando su peso y densidad, la construcción deconstructiva del fantasma insomne. Algo parecido al juego en un campo minado, donde la poesía permuta lo innombrable, porque de alguna forma: Evocar la infancia es instalar la ausencia en el lenguaje.

*Cartelizante Nel Guayaquil en periodos anteriores

(1) Camila Builes, La invención de la infancia en la literatura. El espectador, Bogotá, 2016
(2)Matías Sánchez Ponce, Rilke, la infancia indeterminada, Síntesis, Revista de Filosofía, Chile, 2017
(3)Poemas/textos, Matute, Pizarnik, Rilke.

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LA PERMUTACIÓN EN LA COMISIÓN DE BIBILIOTECA DE NEL GUAYAQUIL
Ana Ricaurte*

El boletín de la biblioteca de Nel Guayaquil que se propuso sostener la biblioteca abierta durante la pandemia, desde el mes de abril, hace un corte con el número 11, dando paso a la permutación en la Comisión de biblioteca y a nuevos proyectos que vinculen a la sede con la comunidad.

Al inicio de este período crítico irrumpió en nuestras reuniones de escuela la inquietud de qué hacer con la urgencia.  Algunas formas de tramitarla se pensaron y entre ellas este boletín, acogiendo la constante mención de textos orientadores sobre el tema en cuestión.  Se puso en marcha una invitación a publicar citas de sus propios textos y su propia investigación vertida en una enunciación.  Constan en 11 boletines escritos de Miembros, asociados y cartelizantes.

Con la pregunta qué clínica para la urgencia y el trauma, cada boletín trae su aporte a una investigación que ha recogido conceptos fundamentales para una práctica,  buscados en lecturas cuidadosas de Lacan, y también elaboraciones de la propia clínica.
Para recordar algunos de ellos:

Más allá del acontecimiento externo, de lo que se trata es de la efracción del goce[1], siempre es eso,  es el goce desconocido que irrumpe en la rutina del discurso que sostiene las significaciones.  Citamos a María Cristina Giraldo que señala la posición analítica que “hace par” con la urgencia del hablante ser y su goce que irrumpe, no por el lado del auxilio psicoterapéutico.

La política del psicoanálisis no ofrece a un sujeto volver al estado pre-trauma, sino que orienta nuestra experiencia de lo real hacia la reescritura de un modo sint(h)omático de salir de lo mismo.

Frente a la urgencia, hacer fallar a la verdad mentirosa terapeutizante.  De lo que se trata es de lo que excede a la palabra, en el surgimiento de lo que hace agujero.  Lo que rebasa la palabra es el significante martilleando el cuerpo.

El analista sabrá leer la escritura del inconsciente, la que dura, es dura y soporta la palabra que habla de lo insoportable. Escri-dura.
“No hay clínica sin ética[i], refiere Miller  ¿y cuál será esa ética propia del psicoanálisis?
implica al analista en primer lugar, poner el acento sobre su deseo”.   Que pueda ser sorprendedor de lo real.

En la práctica psicoanalítica el trabajo es con las piezas sueltas. Operando con el factor a como condensador de goce que nos orienta en las profundidades del gusto.
Y por último, el boletín también fue un medio para transmitir algo de la propia práctica, varios escritos han transmitido observaciones logradas en las aplicaciones del psicoanálisis, en el trabajo con autistas,  en prácticas que intervienen en lo social orientadas por el discurso lacaniano: en el campo jurídico, con más frecuencia en la educación, donde docentes, psicólogos, practicantes del psicoanálisis en instituciones educativas buscan la forma de introducir el deseo, y de resguardar la palabra del sujeto, a pesar de la intermediación de las pantallas en la educación virtual, de la presencia del virus, y de dificultades con los padres empujados a la función de maestros.

Es una orientación política dar lugar a lo que no se educa, eso que las técnicas reeducativas quieren sepultar.

Han sido diez boletines.  Y uno más hoy, cuando estuviéramos próximos a la cita en Bogotá para tratar lo insoportable de la infancia, con un texto inédito de Maritza Cino, poeta y docente en letras, cartelizante en períodos anteriores, colaboró en el boletín hacia la Primera Jornada de NEL Guayaquil ¿Qué quiere una mujer?  Convocada esta vez por lo no tramitable de la infancia nos entrega “La infancia, un campo minado”, en que reconoce lo estructural de lo imposible de decir con relación a lalengua, a “lo inasible de la infancia… intemporal… que permanece adherido” como causa suficiente que mueve las plumas de Rilke, Alejandra Pizarnik, María Matute y de ella misma, en el acto de escribir.  Abrochamos con el número 11 este boletín de pandemia, con la investigación que Maritza Cino nos ofrece antecedida por su propia poesía.
Decir de sí, de lo más íntimo, de lo que no se acomoda al discurso del Amo, sucede en la poesía y en la experiencia psicoanalítica  porque introduce un discurso diferente que da lugar a lo singular del goce y propone al hablante ser responsabilizarse de ello.


*Miembro de la Nueva Escuela Lacaniana

(1) Miller-J-A. , Conferencias porteñas tomo I, Paidós, Bs.As. 2009, pag. 72
(2) Miller. El ser y el Uno.  Lección marzo 23, 2011.

Comisión de Biblioteca Nel-Guayaquil

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Coordinadora del Boletín
Ana Ricaurte.

Diseño y Edición
Gabriela Febres-Cordero.
Ana Ricaurte.
Silvana Gallegos.

Intervención en la 4ª Noche de la Garantía: “Una paradoja”

Por: Mónica Febres Cordero

En el texto de 2017 que abre la convocatoria para esta Noche de Garantía, Miller se refiere a las relaciones entre el discurso del analista y el discurso del amo, y lo hace  desde la pregunta por la garantía. ¿Qué es la garantía? ¿Qué es el título de AME? Y responde: es el medio por el cual el grupo de analistas  se hace representar en el discurso del amo. Fragmento que señala las consecuencias y el direccionamiento que lee la Comisión de la Garantía cuando nombra un AME.

El analista no busca el reconocimiento del amo, sin embargo, se agrupa en asociaciones legales, con personalidad jurídica; se presenta con otros miembros de una asociación legal y así son reconocidos los analistas. Punto vivo para la NEL en este momento en el cual la inscripción legal de sus estatutos tiene esa importancia: ser reconocida jurídicamente por el estado y así dar lugar a una nueva etapa en su vida asociativa.

La afirmación de que la Escuela tiene alas analíticas y patas sociales alude a este doble direccionamiento: hacia el discurso analítico, hacia el discurso del amo. Relación paradojal: el discurso analítico se somete -o pareciera hacerlo-  al discurso del amo, al mismo tiempo que busca cómo subvertirlo. Son modos de hacer con el amo para que el discurso analítico tenga su posibilidad.

Esta relación es señalada por Leonardo Gorostiza en un texto que lleva ese título: “Un amo paradojal” (1). Introduce una pregunta que sorprende. ¿De qué amo se trata en el discurso analítico? ¡Cómo que pudiera haber un amo en lo analítico! Sí: un amo paradojal. Un amo que excluye el afán de dominio y se aparta de la verdad universal.

Porque el discurso analítico acoge lo singular, el uno por uno. Permite lo inconmensurable representado por el objeto a. El saber del inconsciente, lo sabemos, es extraño al discurso científico.

Lacan habló de una antipatía entre los discursos, el analítico y el universitario. En este último, el saber está en el lugar de mando.  Dice Gorostiza: hay una discordia irreductible entre ambos, y sin embargo, de lo que se trata es de explotar dicha discordia, índice de un imposible. Más bien considerar cómo, en esa hiancia, está el hacer posible del discurso analítico.

Se desprende un corolario: tampoco en nuestra Escuela debe dominar el discurso analítico, porque ello significaría tomarse por la verdad. De lo que se trata es de explotar la hiancia entre los discursos e inherente a cada uno de ellos. Es diferente a una posición de dominio. Si la imposibilidad es un hecho de estructura, se trata de hacer con ella.

Pienso en las instituciones en las cuales el discurso analítico se ha hecho escuchar en Guayaquil. Se caracterizan por un saber que imponen diferentes amos. Universidades, sin duda, pero también colegios, hospitales, instituciones de acogida para menores, juzgados. El discurso analítico ha entrado por los intersticios que la institución permite, por los corredores, salas de espera, staffs médicos,  consejerías estudiantiles. Y ha tenido efectos: la posibilidad de que surja un sujeto en medio de la enfermedad o de la segregación, ahí donde el discurso del amo tiende a acallarlo.

La segunda parte de la pregunta planteada para esta Noche de la Garantía alude a la formación del analista,

En ese punto considero que se anudan garantía y supervisión. La práctica de la supervisión no se refiere solamente a la relación del analista con sus pacientes, apunta a la relación con el psicoanálisis, con la Escuela y también con la ciudad.

Hay un criterio sobre la formación del analista que propone Miller y que me convoca  por su tono de intimidad y su deslizamiento hacia la confianza inherente a la affectio societatis. Lo parafraseo: la formación se puede garantizar…sobre la base de la antigüedad, y de la regularidad de la práctica…a puerta cerrada, en pequeñas comunidades …pueblos donde todo el mundo se conoce (2).

De esa intimidad rigurosamente planteada veo surgir un AME que pueda hacer con el discurso del amo, sin transar en lo que son los principios analíticos.

  • Gorostiza, L. “Un amo paradojal”, xxviijornadas anuales.com
  • Citado por Marta Davidovich, Edición de la IX Conversación de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis – 19 mayo 2007, wapol.org

Permutación del Directorio – Nel Guayaquil

El director saliente de la NEL-Guayaquil ha informado al Comité Ejecutivo de la NEL, la permutación del Directorio, luego de las elecciones realizadas en asamblea general de la Sede celebrada el 12 de septiembre, en un trabajo orientado por el aserto: “En la Escuela de Lacan, todo es de orden analítico”.

El nuevo Directorio lo componen:

Directora: Mónica Febres-Cordero
Secretaria: Piedad Ortega de Spurrier
Tesorera: Mayra Landívar de Hanze

Desde el Comité Ejecutivo celebramos que la permutación se haya producido bajo las coordenadas mencionadas, lo que da cuenta de un fuerte compromiso de sus miembros y de un vivo trabajo de Escuela. Saludamos al Directorio entrante con nuestros deseos de una gestión productiva y agradecemos el trabajo del Directorio saliente.

Comité Ejecutivo de la NEL
Marcela Almanza (Presidente)
Raquel Cors Ulloa
Gladys Martínez
Alejandra Hornos
Luisa Aragón
Adolfo Ruiz

Boletín 10: Biblioteca Nel Guayaquil

Boletín #10
Septiembre 11 del 2020

¡La Biblioteca sigue abierta!

La frase irónica “Ok boomer” es certera para mostrar la desvalorización de la tradición y la falta de creencia en el Otro.  ¿Cómo hacer para que el sujeto estudiante no pase del Otro y consienta al conocimiento? Se trata de encontrar nuevas vías que generen nuevos “contratos de lectura”.

Los dos escritos reflexionan sobre los giros que hacen los maestros para reinventar el vínculo con el estudiante, para poder tender un lazo en la brecha generacional, acentuada por el distanciamiento físico de los sujetos en la pandemia.  Basándose en una lectura de la época y de sus efectos subjetivos, presentan dos propuestas de que en la  práctica de enseñanza se privilegie sostener el deseo de saber.  Introducir el deseo es una política lacaniana. Invenciones, estrategias,  que toman la oportunidad de poder articular las nuevas formas de relación de los más jóvenes con los temas que les interesan, a la oferta académica de la educación.

            Ana Ricaurte

 

¿REINVENTAR EL VÍNCULO EDUCATIVO?
Mariana Estacio*
Por su concepción del sujeto, el psicoanálisis permite reflexionar asuntos como la educación de forma inédita. Las restricciones a causa de la pandemia nos llevan a migrar a una modalidad de clases no presenciales, lo cual atraviesa a docentes y estudiantes de distintas formas. Voy a comentar desde mi función docente con jóvenes estudiantes en el ámbito universitario.

Me preguntaba  ¿estamos en el marco de una transformación educativa? Diría que sí, hay un cambio fundamental con relación a la no presencia de los cuerpos en un espacio físico como es el aula de clases, entonces ¿cómo opera la transmisión, si esta transmisión se sirve del lenguaje?  como expresa Caram (2018):

…a partir del lenguaje que los docentes presentan los contenidos escolares, pero no sólo con palabras, o con libros, sino también con la entonación que le dan a esas palabras, con la mirada, con los gestos, con los actos, todo forma parte del lenguaje. (parr.5)

Reinventar el Vínculo Educativo

El deseo de enseñar está del lado del deseo del docente, en tanto atiende la particularidad de cada sujeto, particularidad que no es borrada a partir de una oferta estándar. Sino que es sostenida por una oferta educativa que incluye al sujeto, allí donde por efecto de una cámara o una pantalla hay algo que se puede perder, hay algo que se puede generalizar.

Si hablamos del deseo de educar podría decirse que es lo opuesto a la homogenización, es la atención a la particularidad de cada sujeto, a los avatares de su hacer con la oferta educativa: cómo la toma, la transforma, la rechaza. (Tizio citada por Caram 2003, párr. )

Sostener el deseo de Saber está del lado del estudiante a partir de las maniobras del docente. El deseo surge a partir de un vacío estructural, a partir de la pérdida del objeto y a lo largo de la vida se va desplazando metonímicamente e invistiendo nuevos objetos que cubran dicha falta, entre estos objetos está el saber. En la modalidad de clases no presenciales sostener el deseo de saber ha requerido de la invención en tanto ésta surge a partir de lo inédito y de lo desconocido, significantes con los que podemos nombrar el enseñar sin la posibilidad de la mirada, los gestos y los actos. Me serví, entonces de los contenidos que se prestaron para leer la época y los efectos subjetivos.
En cuanto a la transferencia de trabajo no es calculable, es decir no se la puede anticipar. Su manifestación es contingente. Está sostenida en la noción del sujeto supuesto saber, pero también en el amor, ¨La transferencia es amor…es amor orientado, dirigido hacia el saber” (Caram, 2011, p.15), surge a partir de un brillo agalmático que se dirige a un rasgo del docente. Me pregunto  si es posible sin la presencia.

Es claro que en esta modalidad de educación se introduce algo del orden de la invención, término que Lacan utiliza para designar la creación a partir de la nada y pensando en la educación en su forma actual, esa invención toca al docente y al estudiante, sosteniendo sin embargo que del lado del docente al ubicarse en la función del agente de la educación, encausa el deseo bajo la condición de estar él mismo encausado.

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*Asociada Nel-Guayaquil

(1) Tizio, H.Reinventar el Vínculo Educativo: aportaciones de la Pedagogía Social y el Psicoanálisis. (2003).  Barcelona. Editorial Gedisa.
(2) Caram, G. Vínculo educativo. Función docente, discurso y subjetividad. Aportes del psicoanálisis. (2011). III Congreso de Investigación y Práctica Profesional en Psicología.

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OK BOOMER
Fernanda Carrera*

– ¿Usted cree que podría generarse una Tercera Guerra mundial?

Me preguntó una estudiante. Al inicio del año leímos al historiador Harold Bloom y establecimos algunas similitudes y diferencias entre el contexto económico, artístico y político de la I guerra mundial, cuando las mujeres ganan el derecho al voto en Inglaterra, “la producción en serie se adueñó de la vida cotidiana y los periódicos se convirtieron en imperios mediáticos”.

Son los tiempos del caso Dreyfus y también aquellos que vieron desarrollarse las investigaciones de Freud sobre el Edipo y la histeria. Como señala Bloom. “Todo súbdito del imperio hasbúrgico era un Edipo bajo la aplastante figura del emperador”.

– ¿Qué aplasta y que conmueve a los estudiantes contemporáneos?

Desde hace años, producto de mi paso por la Facultad de Filosofía, me dejo orientar por aquellos autores que nos hablan sobre la caída de los meta relatos y el debilitamiento del Nombre del Padre. Considero que las autoridades rígidas -en las que creció la generación boomer, junto a la idea del “Padre de familia” -palidecen. En consecuencia, intento siempre no colocarme en el rol, como docente, de autoridad rígida, sino más bien, de acompañante de un proceso de enseñanza-aprendizaje.

El día que descubrí la existencia de los boomers, mientras transcurría la hora del receso, tres de mis estudiantes me dijeron que querían mostrarme algo.
El video que reprodujeron en la pantalla del aula, mostraba una serie de memes sobre la III guerra mundial. Al terminar el receso les concedo unos dos minutos más para que compartan estos contenidos con la clase.

Mis tres alumnas me han dado una lección magistral sobre contratos de lectura, la acción que el semiólogo Eliseo Verón describió como el pacto que se establece entre los medios de comunicación y sus destinatarios.

En el mundo contemporáneo, los temas de conversación de los jóvenes, aquellos que los apasionan y conmueven, son más cercanos a los memes que a las tradicionales noticias.  Y aunque pueda sonar como una derrota para la lectura, yo creo que, ante todo, es una oportunidad.

Desde aquel día, siempre intento encontrar algún tema viral que sea de interés para los jóvenes, y los invito a analizarlo desde la teoría de la Ciencia Política, Filosofía, Derechos Humanos, Sociología o Antropología que estemos revisando.

Educación en pandemia: cambio de interface

La pandemia ocasionada por el coronavirus ha confinado a millones de docentes y estudiantes, cambiando el espacio del aula de clase por diversas plataformas de intercambio. Tomando la definición de Carlos Scolari, considero que las aulas de clases y las plataformas que utilizamos actualmente, son interfaces.

El consumo de medios tradicionales se ha reducido, siendo reemplazados éstos por las redes sociales, generando nuevos “contratos de lectura” impulsados por los deseos e intereses de las audiencias.

Redes sociales como Twitter, Facebook e Instagram están llenas de conversaciones vivas, expresadas por los usuarios, que pueden y suelen ser de gran interés para los jóvenes. Son, ante todo, una oportunidad para generar conversación.

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*Cartelizante Nel Guayaquil en periodos anteriores

(1) Hecho noticioso que genera el meme “Ok boomer”: iihttps://www.youtube.com/watch?v=OxJsPXrEqCI
(2) Estadisticas de consumo digital versus medios tradicionales: https://blog.formaciongerencial.com/estadodigitalecuador/

 

Comisión de Biblioteca Nel-Guayaquil

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Coordinadora del Boletín
Ana Ricaurte.

Diseño y Edición
Gabriela Febres-Cordero.
Ana Ricaurte.
Silvana Gallegos.

Boletín 9: Biblioteca Nel Guayaquil

Boletín #9
Agosto 28 del 2020

¡La Biblioteca sigue abierta!

 La educación, desde la definición de J-A. Miller (Los miedos de los niños, 2017), es una cuestión política, “epistemopolítica”, centrada en la producción de sujetos.  “El niño es por excelencia el sujeto entregado al discurso del Amo por el sesgo del saber…”,  “…bajo qué dominio caerá el niño para merecer volverse lo que en algunos saberes llamamos un ciudadano”.
Las varias aristas con las que interrogan a la educación y se interrogan a sí mismas las dos autoras en este boletín nos abren la mirada a la complejidad de esta relación entre el sujeto y el saber, más aún cuando ésta está enmarcada por amenazas a la vida, a los afectos, al goce de la vida, a su lugar de palabra.
En esta ocasión, nos acompaña esta imagen con la que podemos dar un lugar lateral a la omnipresente pantalla y poner en primer lugar la expresión de los afectos.

   Ana Ricaurte

 

POSTALES DE UN IMPOSIBLE
Tina Zerega*

Postal 1. Cuando leí las primeras noticias del virus– aún no utilizábamos el significante pandemia – las imágenes de un viaje reciente en el que cientos de turistas chinos circulaban por las calles de ciudades europeas estaban para mí aún frescas.  Resultaron abrumadoras para mí que no había estado en Europa hace casi 10 años.  ¿De dónde salió toda esta marea de gente, esta Babel en movimiento? Y es que sin el viaje, nuestra educación, nuestra vida, parece ahora estar incompleta. Hay que sacar tiempo, endeudarse, y documentarlo en Instagram. Nunca se viaja lo suficiente. Como nunca nos educamos lo suficiente. El viaje es parte de la educación imposible.

Postal 2. Con esas imágenes frescas, fue sencillo imaginarme el virus arribando en algún avión en cualquier momento. Imaginar de golpe la necesidad de una educación “en línea”. La sensación fue la de un fondo musical techno (exactamente la escena de inicio de la película Clímax de Gaspard Noé) en una carrera contra el virus. Decirle virus lo volvía controlable, manejable, vencible.  ¿Por qué a esta cosa ínfima no la podía vencer la ciencia, la que parecía poder rejuvenecer los cuerpos, alargar la existencia, repararnos con prótesis corporales y químicas? ¿Era eso que en la escuela nos enseñan que es posible controlar, manipular, experimentar, observar, abrir, cortar, y en pocos casos quizás respetar, temer, capaz de este caos? Aún así iba a ser posible educar con el virus. Y educarme, porque estoy en medio de mi doctorado, de mi propia carrera de educación imposible.

Postal 3. Lo que no fue fácil imaginar es el virus en el tercer mundo. Y gobernar en pandemia en el tercer mundo es doblemente imposible:  La falta de educación, la corrupción con insumos de salud; los chats desbordándose en búsqueda de tanques y medicinas impronunciables; las redes gritando que la educación era lo más importante, pero que debía pagarse por ella la mitad, los duelos en Facebook. En mi caso particular, la foto de un cadáver envuelto en una manta en un patio a un par de cuadras de mi casa que circulaba en redes.
¿Qué era este sentimiento nuevo de esta esfera con púas flotante cerca de nuestro oído susurrando “recuerda que eres mortal”? Dejamos de decirle virus para decirle pandemia. Y eso era distinto. Íbamos  educar en la pandemia. ¿Era posible educar y educarme en la pandemiaen la pandemia global? ¿Era posible con la imagen de ese cadáver no retirado a un par de cuadras?  ¿Tenía sentido educar, educarme, seguir y seguirse educando? ¿Pensaban mis alumnos lo mismo que yo? ¿Los asaltaba la imagen de un cadáver propio o ajeno, podía decir algo frente a eso, encima sin un cuerpo, encima a través de una sesión de Zoom con una voz distorsionada que no reconozco como humana todavía?

Postal 4. El significante pandemia se ha instalado. El de educación “en línea” también. Nos tranquiliza: La línea es algo recto, conforta en este caos. Hay autores, manuales, métodos. Si no está funcionando es porque algo no estamos haciendo bien: la extensión de las sesiones, la selección de la herramienta adecuada, la claridad del instructivo, el cálculo de la carga de trabajo. No. No es la crisis económica global; la ansiedad que generan las deudas por los viajes y la educación continua que igual hay que pagar; la angustia de pensar si seré el siguiente despedido, enfermo o muerto o lo será alguien que amo. No. No es la tensión del confinamiento; las jornadas de teletrabajo en las que los horarios de inicio y de fin de la jornada ya no existen; la depresión de la espera o del duelo no resuelto. No es el simple sinsentido que una imagen de un cadáver en un patio cercano puede otorgar a tu día, a tu clase, a tu hora de estudio.

Postal 5. ¿Qué tienen estas pantallas que acercan y alejan? ¿Se convertirán en la “nueva normalidad educativa”? ¿Qué tiene para esos que dicen “mantengámoslas”, porque quizás consideran que no vale la pena desplazarse, desplazar el cuerpo, para encontrarse con el cuerpo de otros, compañeros o docentes?¿Por qué la presencia se ha convertido en “mucho trabajo”? ¿No es la educación también (quizás sobre todo) el encuentro en el pasillo, fuera del currículo? ¿Qué significan en cambio los discursos nostálgicos cargados de una idea de una educación presencial “sin falla”, en la que nadie se desconectaba, no entregaba, no hacía, revisaba… no iba? ¿O es también la posibilidad, la oportunidad de repensar las formas de encontrarnos, de educarnos, de usar las tecnologías para resolver problemas, incluir? ¿es y será finalmente la pandemia la oportunidad para educar en otras pandemias: la de la crisis ambiental que junta a humanos con murciélagos; la del fortalecimiento de los sistemas de biocontrol, la de un sistema que convierte a unos en vulnerables y a otros no; la del pegoteo con pantallas frente a las que se baila en TikTok o en las que se reciben cientos de  fakenews?

Postal 6. Hay unos días mejores que otros. Un día a la vez, pienso, como lo hacen los alcohólicos anónimos. Y trato de escuchar a esta esfera con púas cerca de mi oído que a veces susurra y otras grita: Recuerda que eres mortal. Recuerda que es una pandemia global. Recuerda que estás educando en la pandemia. Y es solo tu primera.
La vocación de los educadores es imaginarnos, que la educación es siempre posible. Que a través de la educación vamos a resolver la pandemia, la crisis económica global, la crisis subjetiva de la época.

*Cartelizante Nel Guayaquil varios periodos hasta 2019

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¿QUÉ LUGAR PARA EL NIÑO EN ESTA NUEVA MODALIDAD DE VIDA?
Silvana Gallegos*

Ante la incertidumbre que ha evocado la pandemia, en todas sus vertientes, en un primer momento me preguntaba ¿qué del sujeto de la educación?, pues bien, uno de los imposibles que nos mencionaba Freud, es el imposible de educar, ¿cómo se dará la nueva educación? En las instituciones educativas, tanto públicas como privadas, algunas tuvieron que hacer una invención causada bajo su propio deseo, para que el circuito de educación se siga manteniendo ante esta nueva modalidad.

Hebe Tizio (1) en su texto reinventar el vínculo educativo establece que la categoría sujeto de la educación es un lugar que la sociedad oferta, un lugar para poder saber acerca del vasto y complejo mundo. Así mismo, como los tiempos de la oferta se articulan sobre la base de la exigencia social, teniendo en cuenta los tiempos de la institución así como los del propio sujeto.
Ahora bien, a  partir de la nueva oferta o modalidad forzada de la educación, el sujeto educación también se modificó.

Es muy visible en las diferentes plataformas que se utilizan,  cómo los padres, al entrar en el aula, o para ser más  precisos, que el aula haya entrado a sus casas, bordeando lo intimo,  ante esto, responden de maneras singulares. Dicho esto podría situar dos vertientes, los padres que asumen por completo el rol del maestro y los padres que miran a otro lado, es decir, los que exageran en brindarle una autonomía a sus hijos.

Los dos entran en la dinámica de la educación, pero como sabemos bajo un nuevo formato,  esto hace que los padres tengan muy de frente este real (real al ver que sus hijos no responden de manera ideal o rápida) o (real de asumirse como padres y responsabilizarse). Es decir, los padres estaban acostumbrados a ver el resultado del proceso educativo, en cambio, ahora tienen que palpar muy de cerca los pasos detallados de todo ese proceso, esto genera malestar en los padres dando como resultado una exigencia ideal, desde los padres hacia los niños.

Lidiar con el nuevo formato educativo, en conjunto con las exigencias de los padres, han provocado síntomas actuales en los niños, es decir que, además del desconocimiento o falta de destreza con los nuevos recursos, de los que deben servirse para lidiar ante esta nueva modalidad educativa, los niños también deben crearse nuevos lugares  con que responder de una manera singular a todo esto nuevo que irrumpe, un lugar de sujeto.
L. tiene dificultades de aprendizaje por una cuestión orgánica, es atendida por el espacio psicológico dentro de una institución, la madre no se presentaba en cámaras, pero al momento de hacerle alguna pregunta sobre su día, la que respondía era la madre. L. viró la cámara hacia la mamá, está se percata, yo respondo “L. Cuéntame tú” L. se ríe, y ella mismo corta esta interrupción de la madre. Luego de esto la madre se alejo. Vemos como este acto, que yo sostengo, le permite una solución a L. Alojo escuchar por unos minutos a la madre para que luego, le otorgue el espacio de privacidad.

Ahora bien, hay que mencionar un detalle valioso, pues  como institución, nosotros los psicólogos enviamos un correo, detallando el espacio de privacidad en psicología, además, antes de tener sesiones con los niños primero nos reunimos con padres y también abordamos este tema, aun así, se presentan situaciones, es decir, que intervenir por vía imaginaria para sostener el lugar propio de cada niño, no es solución, sino qué hay que ir encontrando alternativas por otra vía, tal como lo trae L.
Es decir, desde el trabajo dentro de las instituciones, sostener un lugar de sujeto, para que los niños, bajo transferencia, lo puedan asumir, Judith Miller (2) en los miedos de los niños, nos recuerda una perla ‘’Tan concernido como esté, un analista, desde este lugar, está en condiciones de permitir al niño explorar las coordenadas del sujeto de pleno derecho que es él’’.

*Asociada Nel Guayaquil

1. Tizio, H. Reinventar el vínculo educativo. Gedisa. 2008.
2. Miller, J.  Los miedos de los niños. Red Psicoanalitica. 2011. Recuperado de https://redpsicoanalitica.org/2017/05/25/los-miedos-de-los-ninos/

 

Comisión de Biblioteca Nel-Guayaquil

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Coordinadora del Boletín
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Silvana Gallegos.

Familia et unus*

Por Juan de Althaus

¿Los lazos familiares se han trastocado en la pandemia? De alguna manera, sí. El “quédate en casa”, el fallecimiento de familiares, la separación en la lejanía, la prohibición de los besos, abrazos y palmadas en la espalada y otras restricciones, tienen sus efectos en cada uno. Para algunos será un trauma, para otros no. Unos agudizarán el sufrimiento de sus síntomas, otros realizarán nuevos arreglos sintomáticos.

El fenómeno familiar

Desde los estudios fenomenológicos se afirma que la familia se ha visto afectada en las últimas décadas de la llamada hipermodernidad. La historia de occidente coaguló la familia nuclear alrededor del padre, cuyo modelo era la sagrada familia cristiana. Los estudios de la Antropología y la Etnohistoria han mostrado que no solo se trata de variantes familiares en base al patriarcado, el matriarcado y la combinación entre ambas (propio de la civilización andino-costeña-oriental), sino que, en cada uno, hay múltiples sistemas de parentesco inventados en diferentes tiempos y culturas en la historia de la humanidad.

Se pueden encontrar sistemas donde la función de cuidar a los hijos corresponde al padre, al tío o al sobrino, y no a la madre. El hermano de la madre puede cumplir la función paterna, no así el padre como tal. La madre cría a los hijos de la hermana y a la inversa. Estas solo son algunas combinaciones, a modo de ilustración.

Los conjuntos de estos sistemas familiares se han mantenido en el tiempo, con leves modificaciones, mientras existieron las civilizaciones y culturas correspondientes. La civilización mundial actual, donde predomina el discurso capitalista, ha incorporado en su seno los restos de culturas diversas, a modo de una exclusión interna, donde se producen ciertas mediaciones e hibridaciones. Sin embargo, la diferencia está en que actualmente la multiplicidad de sistemas familiares está generalizada, desregulada y cambian constantemente, produciéndose nuevas variaciones.

Las legislaciones van sancionando en derecho, lentamente, lo que se está produciendo de hecho: los matrimonios igualitarios, los convivientes, la adopción de hijos por matrimonios de sujetos homosexuales, y otras. Hoy, en muchos casos, el padre funciona como madre y la madre como padre: los límites ya no están claros. Se puede añadir de manera asertiva, que la familia no solo se está reduciendo al matrimonio, sino a un creciente vínculo dual de madre-hijo, únicamente. Más aún, también es una tendencia que se amplía, la existencia de la soltería sin hijos, lo que implica la disolución del vínculo familiar. En esta disgregación familiar han influido el movimiento feminista y el psicoanálisis.

El resquebrajamiento de los ideales en todos los campos de la vida social ha derivado en la multiplicidad de vínculos familiares. No hay familia ideal. Los discursos que planteaban que la familia es de origen natural y cumplen la función de reproducción, también han caído.

La ciencia ha jugado su parte. La inseminación artificial, los bancos de esperma, el embarazo in vitro, los “vientres de alquiler”, han puesto en cuestión la tradicional afirmación que “madre solo hay una”. A su vez, cualquier mujer puede tener un hijo de algún padre anónimo del banco de esperma y ser madre soltera. ¿Dónde quedó el padre?

Hasta las estadísticas, aquellas nuevas catedrales góticas, muestran estas transformaciones: En países del primer mundo como EEUU y Alemania, solo el 51% de la población adulta está casada; dos de cada cinco matrimonios terminan en divorcios y la mayor parte de los divorciados no se vuelve a casar; la tasa de divorcios aumenta más que la de los matrimonios; la infidelidad llega al 60%, el 28% de la maternidad se realiza sin pareja; en los países nórdicos el 50% de las madres son solteras, en los países latinos un 28%. Todas estas cifras van en aumento cada año.

No hay relación, hayuno

Todas estas versiones de la familia, y otras que vendrán, son posibles porque constituyen una respuesta a lo que Jacques Lacan estableció con la fórmula “no hay relación sexual”, es decir, no hay nada escrito en la relación entre los sexos, estos no son complementarios, no hay “medias naranjas”, son frutos diferentes. ¿Qué hay entonces? Hayuno.

De hecho, ante la disgregación del vínculo familiar, hay que decir que termina poniéndose en primer lugar la singularidad de cada uno de sus miembros. Hasta el mercado lo promociona y se aprovecha con la introducción de los objetos tecnológicos para cada uno y en cada habitación. Cada miembro de la familia come a diferentes horas y en diferentes lugares. Los encuentros familiares, compartiendo el goce de los potajes, es cada vez más escaso. Cada familiar se relaciona con los demás a su manera, lo cual hace difícil conjeturar el conjunto familiar más allá del apellido que la nombra.

Se trata, entonces, del Uno de la singularidad de cada ser hablante, que ha sido marcado a temprana edad por la lengua materna, como la repercusión sobre el cuerpo del niño de los sonidos de sus palabras. No son palabras que comuniquen algo, sino es solo acontecimiento de cuerpo que inscribe un significante amo aislado que condensa el goce (satisfacción) del sujeto. Cada uno fue hablado por la familia, marcando ese Uno y las identificaciones familiares, lo cual constituye su destino inconsciente inscrito en los fantasmas subjetivos. Es un destino del cual el psicoanálisis permite desprenderse para inventarse el nombre propio, diferente, más manejable. Es decir, desfamiliarizarse, inventándose otros modos de goce y vínculos sociales, incluso los familiares.

Este encuentro contingente entre la sustancia gozante del cuerpo del infante y la lengua materna produce un agujero que se constituye en el trauma inaugural que estructura al ser que habla. De esta operación, algo se pierde, cae, como el impacto de un meteorito sobre la superficie del planeta que deja un cráter, ya que la masa desprendida se pulveriza de manera inubicable, produciendo un vacío que se intentará cubrir con el “objeto a”, algún objeto plus de goce, un excedente de goce. Como es imposible recuperar ese paraíso perdido, se sustituirán unos objetos por otros a lo largo de la vida, con los cuales el sujeto se satisface también. Pero este vacío también hace que esta relación de objeto opere como una causa de deseo, que mueve al sujeto a querer algo, cualquier cosa. Aquí lo que importa es la función causa.

El discurso capitalista se caracteriza porque el agente que comanda el vínculo social son los objetos de consumo, que buscan satisfacer ese deseo de cada uno, aunque tal cosa es un imposible. Nada puede llenar ese vacío, por eso la continua oferta cambiante de esos objetos que se sustituyen unos a otros.

No hay relación, hay síntoma

En la familia actual, si esta existe, lo que comanda es este objeto a. Ya no domina el padre, el Edipo, el nombre del padre, que regula las relaciones y el goce. No, el padre merece respeto, como señalaba Lacan, si es que convierte a su mujer en su objeto de deseo y amor, y ella lo consiente. A su vez, la mujer tiene sus propios objetos que son sus hijos, y el padre, al encargarse de ellos también, la mujer-madre reconocerá a su pareja como el padre de sus hijos. Como consecuencia, el objeto es el eje sobre el cual giran las relaciones familiares. Cabría preguntarse incluso si en el centro de las relaciones familiares actuales se encuentra His Majesty the baby, como una manera de tapar el agujero de la inconsistencia del Otro, del mundo humano.

Un padre vociferante y agresivo no logra impedir que la madre cocodrilo trague a su hijo, lo cual tiene consecuencias. El objeto niño siempre trastoca la subjetividad de los miembros de la familia, por su irreverencia. Ya Freud afirmó que el niño es un “perverso polimorfo”, que grita, demanda, hace sus travesuras, no hace caso, y la falta de recursos simbólicos de los padres o sustitutos, convierten al niño en un síntoma.

No se trata de imponerles los ideales delirantes de los padres y maestros a los hijos, porque convierten al niño en un objeto de goce superyoico. Eric Laurent en El niño y su familia, señalaba que hay que proteger al niño de estos delirios. Más bien, al considerar su singularidad de como se ha particularizado el goce en su cuerpo, al hablarle y escucharle, acogiendo sus gritos y habladurías, se convierten en objeto de deseo y amor de los padres, y el niño puede tomar ese deseo y desear también ser alguien en la vida.

En primera instancia, la familia es un modo de regular el goce de los infantes, y de guardar el secreto de un goce opaco de sus miembros, poniendo límites y abriendo otras posibilidades, y los aprendizajes se subordinan a esta intervención de sus cuidadores. Sin embargo, siempre queda un resto de goce sintomático por el cual se hacen y deshacen los vínculos familiares. De hecho, el síntoma del niño es el síntoma de la pareja parental, tal como lo señaló Lacan en Notas sobre el niño.

Por tanto, con los niños y jóvenes se trata de provocar la creatividad alrededor del su síntoma propio, no tanto dirigido hacia el mercado. No se trata de formarlos como copias estandarizadas de lo mismo, sino que vayan construyendo su lugar en el mundo con sus propias invenciones. No estaría demás lograr cierta familiaridad tolerando el goce propio de cada miembro de la familia, es decir, que se pueda gozar de la tolerancia.

*Publicado en Dialoguemos de La Conversación. 18 de agosto de 2020.

En el cruce de la experiencia clínica y de escuela, con la coyuntura ¿cómo nos orienta la política lacaniana?

Por: Jessica Jara de Aguirre. NEL Guayaquil

El sábado 15 de agosto tuvo lugar la Quinta Conversación Permanente “Hacia un Nuevo Lazo”, un espacio de trabajo propuesto desde el Comité Ejecutivo para bordear, con otros, la coyuntura actual que tiene incidencias en la subjetividad, en la práctica analítica y en la vida de Escuela. Así, una Escuela heterogénea y dispar, -más de 130 miembros y asociados de la NEL-, se dio cita por una pregunta fundamental: “En el cruce de la experiencia clínica y de la experiencia de Escuela con la coyuntura del momento actual. ¿Cómo nos orienta la política lacaniana?”.

Fuimos convocados a plantear nuestras reflexiones: Felipe Maino (NEL Santiago), Carlos Márquez (NEL Bogotá) y Jessica Jara (NEL Guayaquil). Contamos con un moderador muy atinado: Adolfo Ruiz, por el Comité Ejecutivo.

Nuestro marco de elaboración lo sostenía Miller, refiriéndose a la posición ético – política de Lacan: Ninguna nostalgia, ninguna esperanza tampoco. En cuanto al presente, a la modernidad, tiene como Freud el sentimiento muy vivo de sus impases.

La pregunta era por nuestra orientación ante los impases de hoy y su tratamiento analítico, ante un adaptacionismo imperante; por lo que una orientación ética, para no quedar fascinados por lo que Lacan llama burlonamente: “las maravillas del psicoanálisis”, fue lo que sostuve en esa Conversación y en el “Viernes de Escuela” con Ana Aromí y Clara Holguín.

Esa mañana del sábado, luego de una cálida bienvenida de Marcela Almanza, Presidenta de la NEL, Adolfo Ruiz dio curso a la palabra.

Desde una viñeta clínica, invité a poner el dedo en la llaga en un presente que nos apremia; haciendo precisiones sobre los impases de hoy desde los registros que nos dio Lacan para orientarnos, y dando cuenta de un deseo-de-lazo en pleno tsunami digital. Apuntando que no hay clínica sin ética, me preguntaba si aún existen contraindicaciones en el psicoanálisis. Concluí notarizando un punto de invención, a partir de La Ética del Psicoanálisis y el seminario 24: salida singular al impase por el pase en tres A.E. Ahí la importancia del análisis para arribar a soluciones inéditas.

Carlos Márquez en Molestarnos las defensas, señaló: “¿Queremos que el psicoanálisis, al que aspira cada uno de nosotros, el mejor que hay, exista en este vasto territorio que abarca del Río Bravo a la Patagonia? Es una pregunta sobre la que debemos ser intransigentes, en la cual el deseo de cada uno puede forjarse como una voluntad”. Por su parte, Felipe Maino enfatizó que “La ética de las intenciones… es esconder el objeto tras la imagen y la ética de las consecuencias es librar ese objeto a una experiencia que lo tenga de vector de deseo”. De ese modo, estas conversaciones son un esfuerzo de apertura: una invitación a salir del búnker y dar cuerpo a los avatares de la diacronía.

Imposible resumir la conversación, pero me esfuerzo a pedido de nuestro blog. Hubo varias vueltas y movimiento de torbellino. Algunos colegas tomaron la palabra. Ramón Ochoa (Caracas) buscaba líneas comunes ante el enjambre de singularidades. Ana V. Saldarriaga resaltó que el psicoanálisis es un nuevo estatuto de saber en el mundo. Martha Fierro se preguntaba: ¿qué tan abierta es la Escuela?

Luego, más voces esclarecidas: María Cristina Giraldo (Medellín) ante la demanda de apertura, recordó que el psicoanálisis es “viudo, huérfano y estéril”. Adriana Pérez se preguntaba por lo que sería un “nuevo lazo”. Laura Arciniegas (Bogotá) apuntó: ¿Qué nos orienta sino lo real en un nuevo lazo! También hubo comentarios entusiastas de Susana Dicker (Guatemala) y Elida Ganoza (Lima). Y mientras José Luis Obaid ponía junto a los impases, la alternativa del “fracasar mejor”; Joaquín Carrasco se preguntaba, en el fondo, por la posición de apertura del analista.

Clara Holguín resaltó que las tres intervenciones pusieron la ética en el centro, que cada uno aportó una lectura sobre la intransigencia en el psicoanálisis, agregando que: “la ética es la radicalidad de la que no podemos olvidarnos”. Y así, al final, María Solita Quijano hizo escuchar su voz; y en la vía de las aporías y las paradojas, Maino trajo una cita de Beckett: “Hasta los límites del vacío sin límite”. A modo de conclusión abierta, Raquel Cors invitaba a no quedarnos en un búnker sino a desear un nuevo lazo y que nuestra subversión sea de un punto mortal a un punto vivo.

Queda por explicitar la apuesta ética lacaniana: la invención de un nuevo amor más digno, en los límites del discurso; un nuevo lazo a la medida de cada quien, uno que sea menos tonto.

Y, prefiriendo la locura a la tontería, destaco que desde nuestra ética de las consecuencias: lo analítico es un efecto y no una intención de trabajo. Cada uno encontrará su modo de ir dando cuenta de aquello, no para el informe sino a su ritmo propio, en un marco de saber psicoanalítico y en una Escuela en movimiento. ¡Habrá una sexta conversación, la que sabremos aguardar!

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Pd. Mi reconocimiento a Lazos del Discurso Analítico en México @Lazos_Mx por su reseñar riguroso y en tiempo real.

Intervención Jessica Jara: http://nel-amp.org/index.php?file=de-interes/conversacion-permanente/20-08-15_jessica-jara.html

Intervención Carlos Márquez: http://nel-amp.org/index.php?file=de-interes/conversacion-permanente/20-08-15_carlos-marquez.html

Intervención Felipe Maino: http://nel-amp.org/index.php?file=de-interes/conversacion-permanente/20-08-15_felipe-maino.html

Boletín 8: Biblioteca Nel Guayaquil

Boletín #8

Agosto 14 del 2020

¡La Biblioteca sigue abierta!

Para un psicoanalista es de mucho interés la interacción que puede darse entre el deseo de aprender y el deseo de enseñar, y sostiene de manera constante la pregunta sobre la posición que conviene para que más allá de los contenidos educativos programados, el aprendizaje se realice como subjetivación de un saber.

La posición que conviene está hecha de contingencia y poder tomar la oportunidad, es posibilitadora de la transferencia, concepto interrogado en esta reflexión sobre la práctica con autistas, y despejado desde la propia experiencia analítica.
Dos escritos en este boletín, que señalan la finura de estar en el lugar del que enseña o del que se deja enseñar.

Ana Ricaurte

 

¿Y QUE HAY DEL OTRO?
Julia Avilés*

De la revista L’ Atelier en el artículo de Marta Berenguer (1) encontré algunos aspectos para considerar en la práctica clínica con autismo: “tener claro que, a pesar de todo, el niño autista está inmerso en el lenguaje, es sostener una posición ética: la de suponer un sujeto al que poder dirigirnos, con quien sostener un diálogo, aunque la interlocución con él no sea por la vía principal del lenguaje: la palabra”. No se trata de ubicarse en la posición de sujeto supuesto saber, “se trata más bien de restituir el saber del lado del niño para dejarse enseñar antes que pedirle a éste que se deje educar”.

Esto apuntaría a procurarnos un Instante de ver, que nos permita conocer acerca de sus intereses, objetos predilectos y usos tan peculiares, sus circuitos al desplazarse, sus sonidos o empleo tan singular del lenguaje y también intentar ubicar qué les resulta más insoportable.
Como lo decía Donna Williams (2) “busco un guía que me siga”, ella nos explica con esta frase la posición que favorece la dirección de un tratamiento, acompañando sin anticiparse con demandas y exceso de sentido, esperando, dando lugar a sus producciones y dispuestos a dejarnos sorprender.

Considero entonces, que no todo se juega del lado del sujeto autista en tanto su aceptación o rechazo ¿Y este Otro que intenta hacer vinculo?, ¿Cuánto influye su posición, su deseo por favorecer un lazo? ¿Cómo opera el practicante del psicoanálisis en esta clínica? Una práctica en la que el rechazo, la iteración y el sinsentido pueden producir múltiples intervenciones fallidas e interrogantes.

El mostrarse en falta o estar dispuesto a dejarse agujerear en lo real del cuerpo, para favorecer un acercamiento por parte del sujeto autista, como indica Rosine Lefort (3), no es tarea fácil, para algunos implica confrontarnos con la propia angustia del no saber qué hacer, confrontarnos con un vacío que en algunos casos por contingencia favorece las manifestaciones subjetivas del autista al no sentirse demandado.
Hay algo más de lo más íntimo puesto al trabajo, algo de lo que estamos en el mejor de los casos advertidos, el análisis, la supervisión, favorecen un saber hacer con ese resto y tomar una distancia que permita sostener esta práctica clínica sin retroceder. Rosine Lefort comenta en una entrevista realizada por Judith Miller (4) respecto a su propio análisis con Lacan: “Yo sabía que tenía que aprenderlo todo de ellos, ahora sé que la salida surgió en mi análisis, hizo que yo pudiera hacerlo.”

El sujeto autista puede lograr un lazo muy particular con el Otro, en este punto ¿podemos hablar de transferencia?
Eric Laurent (5) menciona al respecto: “Por supuesto que no es la misma transferencia que en la neurosis, tampoco que en la psicosis. Se trata de otra cosa. La cuestión es: o se inventa una nueva palabra para esto; o se considera que podemos tener una lógica suficientemente generalizada para incluirlo”

El material publicado en el Boletín anterior nos muestra que sí es posible hablar de transferencia, una bella experiencia en un tiempo tan complicado, siempre y cuando el practicante del psicoanálisis esté causado por un deseo, consienta dejarse enseñar y ser un guía que los siga dando lugar a sus saberes, los efectos son incalculables.

En la misma entrevista Laurent menciona: “No hay que decir que la práctica no existe, es necesario entonces modificar cosas, alargarlas, generalizar algunos puntos que nos permitan después dar cuenta de los resultados. Es importante más allá de nuestra práctica, considerar también lo que dicen los sujetos autistas. Ellos mismos testimonian de un lazo al otro, pero en un sin sentido particular.”

Entonces escuchemos a los autistas, mientras cada analizante practicante del psicoanálisis se responde, si así lo quiere, ¿Qué de lo suyo en esto?…

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*Asociada Nel Guayaquil

(1) Berenger, M. Transferencia. Revista L’Atelier #1 Hacerse con la institución .2019. p107.
(2) Willams, D. Alguien en algún lugar. Diario de una victoria contra el autismo. NED ediciones.2015.
(3) Lefort, R. El nacimiento del Otro. Paidos.1983. p302-303.
(4) Lefort,R. El camino de cresta sobre la duna. Carretel 12, p25.
(5) Laurent, E. El Uno solo. Revista Freudiana #83 EL UNO, 2018, p87-88.

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DESEO DEL DOCENTE EN ÉPOCAS DE PANDEMIA, UN ESFUERZO DE POESÍA
Piedad Ortega De Spurrier*

Un maestro desde muy lejos intenta transmitir a un niño, contenidos estipulados por el Ministerio de Educación. Un niño, aun mas lejos del contexto escolar “debe” conectarse con esos saberes propuestos. Nuevas formas de cortocircuitos se suman a aquellos que hacen de la educación, como dice Freud, una profesión imposible.

El maestro se encuentra hoy con un desafío inmenso, porque tiene que sostener un vínculo educativo en ausencia del cuerpo del niño y del suyo al intentar producir el acto educativo. ¿Será posible que el medio virtual lo permita? ¿Lo favorezca?

Bajo estas circunstancias conviene  valorar si la educación debe de continuar al servicio de una enseñanza “eficiente”, o si es la oportunidad para enfatizar en acompañar al niño en su deseo de aprender, que implica mayores posibilidades para formular sus propios juicios y criterios, al mismo tiempo que pueda reconocerse capaz de defender su integridad física y su subjetividad que lo hace único e irrepetible, muchas veces puestas en peligro por la familia, grupos de pares y entorno social.

La pandemia es una oportunidad privilegiada para reinventar el vínculo educativo (Tizio 2003) donde el docente y los alumnos, pueden armar un dispositivo de aprendizaje que da lugar para la escucha y la construcción de un saber, que al ser a su vez el de cada uno, esta sostenido en un vínculo social virtual que puede ser más enriquecedor y creativo.

Cabe preguntarse cuál es el lugar de las instituciones educativas en la actualidad: para algunos padres de familia éstas han dejado de existir, porque se confunde  el espacio físico, con la función que realizan, ya que ellos, al acompañar y sostener a sus hijos en un marco mínimo en sus domicilios para organizar el trabajo de sus hijos, están colaborando con las funciones docentes y piensan que pueden suplantar a los educadores, por ende no creen necesario matricular a sus hijos en las instituciones educativas o argumentan que no se deben cobrar pensiones en el caso de la educación privada. A las instituciones educativas les toca realizar una reflexión con el conjunto de sus miembros y ahora, aún más incluyendo a los padres para re-pensar y actuar acorde a nuevos paradigmas en la educación que hasta antes de la pandemia no existían. En estas nuevas coordenadas, ha sido urgente una reformulación de sus metas y medios para acceder a una cultura que se ha conmocionado de tal forma que obliga a pensar de forma renovada lo que es la vida, la muerte, el aprendizaje y el porvenir para la generación actual.

Se trata de reinventar una educación más allá de los ideales y acercarse más a la pregunta sobre cómo sostener el deseo de aprender en el niño, interrogando al maestro en este nuevo desafío sobre su deseo de enseñar.
Una enseñanza que toma su sustento en la exploración y el intercambio simbólico entre todos los actores de la educación en una experiencia que amerita una nueva escritura…
Un esfuerzo de poesía, frente a la pandemia.

*Miembro de la Nueva Escuela Lacaniana

Arosemena Burbano Ma. Del Rosario.- (2020) Proyecto de tesis de maestría, Deseo del docente y síntoma del niño en la temprana infancia durante la pandemia  (inédito)
Hebe Tizio.- (2003) Reinventar el vínculo educativo. Aportaciones de la pedagogía Social y del Psicoanálisis Ediciones Gedisa España.

Comisión de Biblioteca Nel-Guayaquil

Si desean revisar nuestros boletines, pueden  obtener todos los anteriores  visitando el blog de la escuela en esta dirección https://nelguayaquil.org/category/biblioteca/

Coordinadora del Boletín
Ana Ricaurte.

Diseño y Edición
Gabriela Febres-Cordero
Silvana Gallegos
Ana Ricaurte

El estrecho lugar de la invención

Por: Gabriela Febres-Cordero

Dentro de los argumentos presentados hacia las XI Jornadas, Raquel Cors menciona que “…la indagación de la neurosis infantil perturba… algo de ese infans encarna lo real…” Me pregunto, de forma inversa, ¿en esta indagación, tal como Raquel la nombra, con qué se encuentra un niño? Se desplegarían entonces la novela familiar de la cual viene a formar parte, el lugar que ocupa en la dinámica parental, encarnando el impasse inherente a toda relación entre seres parlantes… En este punto podría parecer que nos topamos con un bucle. Pero al niño le toca una jugada fundamental. Más allá de los caminos usuales, o socialmente aceptables, por los que puede optar el infans para inscribir algo de su goce, ¿qué decisión podría concernir activamente a este niño, en medio del torrente de significantes que le devienen? ¿Qué posibilidad habría para la invención y a qué tipo de hallazgo podría llegarse? Esto, junto a una curiosidad y afición cinematográfica, me llevó a explorar en torno a algunos personajes.

Antoine Doinel (Los 400 Golpes, del director François Truffaut) es un niño que constantemente se encuentra con un discurso proveniente del Otro de la norma. Encuentro para nada amable: sus profesores le dicen el gran fracaso que será en la vida, se muestran apenados por sus padres a quienes les ha tocado un hijo así, y manifiestan con verdadero pesar que Francia deba cargar con ciudadanos tipo Antoine. Su madre luce constantemente irritada por su presencia y se queja a viva voz de lo difícil que le resulta encargarse de las cosas de casa. Y entre estas cosas de la casa que la agobian, se encuentra Antoine. En una de las primeras escenas Antoine es castigado por el profesor, lo manda a la esquina de la clase, mirando a la pared. Un compañero le pasó una revista con fotografías de chicas de calendario y el profesor se dio cuenta de esto. En ese rincón, Antoine permanece de pie incluso durante el receso. Estando solo en el aula, cumpliendo su castigo, Antoine escribe en la pared:

Aquí sufrió el pobre Antoine Doinel castigo injusto de un profe cruel por culpa de una chica dibujada en un papel. Entre nosotros será siempre ojo por ojo, diente por diente.

Por supuesto, esto es una traducción aproximada. Pero sé que en francés también está escrito con cierta rima y eso me parece rescatable en tanto recurso creativo de Antoine para decir algo en torno a la posición en la que se encuentra respecto al Otro. Creo importante tener presente el momento en el que esta película fue realizada y la dinámica que se sostenía desde el discurso institucional académico: 1958, diez años antes de Mayo del 68’. Una vez situados en el contexto de este régimen académico autoritario, diría que Antoine se las ve con un Otro que no permite nada fuera de lo esperado y cuya reacción inmediata es acallarlo, incluso violentamente. Los destellos de creatividad discursiva que se perciben en ciertos momentos no son acogidos, e incluso conllevan un castigo.

En otro momento de la película, somos testigos de cómo Antoine queda maravillado ante una novela de Balzac. Realiza un trabajo literario por el cual se lo acusa de plagiar a Balzac y es enviado a hablar con el director de la institución. En definitiva, no hay un Otro que dé lugar a lo que podría ser una suerte de invención literaria ante lo insoportable de lo que Antoine atraviesa: él, de hecho, no es hijo de la pareja de su madre y conoce que ella sostiene una relación amorosa con otro hombre. No hay espacio para Antoine; es dejado en un centro para menores delincuentes, donde en una única visita su madre le hace saber “…sólo sirves para militar o para el Centro de Aprendizaje.” Al fin y al cabo, no se lo ha logrado educar.

Paloma (El encanto del erizo, por Mona Achache. Basada en la novela La elegancia del erizo por Muriel Barbery) es una niña de 11 años que anuncia, de entrada, “…desde hace mucho tiempo sé que el destino final es la pecera. Un mundo donde los adultos chocan como moscas contra el mismo vidrio.” Dinámica de la cual ella ha decido sustraerse: se quitará la vida el día de su décimo segundo cumpleaños. Sin embargo, junto a esta decisión ella también anuncia que no se dejará morir como un vegetal, “…lo importante es lo que se está haciendo en el momento que uno muere.” En ese sentido, a Paloma la muerte la encontrará filmando una película, “…que muestre por qué es absurda la vida. La vida de los demás y la mía.”

Paloma filma a su madre hablándole más a las plantas que a los humanos. A su hermana, quien aborrece en extremo tener una cámara apuntada en su dirección. A su padre, quien pasa mucho tiempo en su trabajo, y en ocasiones mira a su hija con una mezcla de extrañeza y curiosidad. Y a la portera de su edificio, Michel. Una mujer que se ha esforzado por mantener un semblante huraño y hosco. Paloma no quiere tener nada que ver con las identificaciones familiares, comienza a buscar fuera y a relacionarse con Michel quien, en palabras de Paloma “…no es una portera corriente… ha encontrado el escondite perfecto.” En definitiva, es una portera singular: no se esfuerza por agradar, tiene una habitación repleta de libros y… se enamora.

Miller, en Sutilezas Analíticas, despliega lo difícil que es ser singular. Precisamente esto es lo que Paloma detecta: Michel lo ha conseguido. A pesar de que esto ha sido a precio de mantener una vida más bien solitaria, a lo largo de la película se despliega una historia de amor entre Michel y un nuevo inquilino. Del mismo modo, Michel le da la posibilidad a Paloma de acercarse, de conversar, de tomar el té, de determinar juntas cuál es la mejor manera de comer un chocolate. La niña comienza a turnarse entonces entre su película, los preparativos para su suicidio y descubrir quién es Michel. Michel es una mujer que ha logrado construirse un espacio en el mundo, donde se hace algo más que chocar con el vidrio de la pecera. Pues tiene en su haber el escondite perfecto.

En la película de Achero Mañas, El Bola, Pablo es el personaje principal. A Pablo todos le llaman El Bola. Vive con sus padres, su abuela, asiste a la escuela y juega con sus amigos. El padre de El Bola suele ser distante y frío con él. Sólo cuando se cruzan en la calle con algún conocido asoma un gesto de cariño: posa su mano en el hombro de El Bola o le rodea con un brazo. Ante los reclamos del padre, por ejemplo, “por qué no te quedas en casa, ¿para variar?” El Bola contesta con una pregunta que deja ver un pedido de amor, de querer ser situado en otro lugar, “¿quieres que me quede?” El padre mira para otro lado y responde, “ve”.

El Bola tenía un hermano mayor, fallecido en un accidente de tránsito. Su padre no deja de compararlo y poner en acto su rechazo, su imposibilidad de tramitar la muerte de aquel hijo abre una hiancia que lo deja sin poder amar al hijo que sí está. El Bola es golpeado violentamente por su padre, en ocasiones incluso no asiste a clases dada la gravedad de los golpes. Más adelante, El Bola conoce y se hace amigo de Alfredo, un niño nuevo en su escuela. Comparte incluso con la familia de Alfredo, donde hay posibilidad al diálogo, abrazos, risas y tatuajes. El padre de Alfredo es tatuador y El Bola llega a ser testigo de la ejecución de esta marca de afecto y de designación. Somos testigos de dos tipos de marcas inscritas en lo real del cuerpo: el golpe y el tatuaje. Ambas designan un lugar en la familia y el lugar que cada uno de estos niños ocupan para el Otro paterno. En el #12 de los Boletines preparatorios a las XI Jornadas, Carolina Vignoli ubica que se marca el cuerpo del niño para tratar de domesticar algo de ese goce que confronta a los adultos con lo insoportable. Un esfuerzo por “hacerlo ingresar al discurso del amo dominante.

Lo que me dejan estas obras cinematográficas son preguntas producto de estas introducciones a dinámicas familiares particulares: donde los niños son hablados desde un lugar y designados; la rara, el delincuente, el que no es al que se quiere… ¡Cuántos lugares y nombres posibles puede haber para un sujeto! Tanto Antoine como Paloma y El Bola, tienen lugares determinantes en su novela familiar. Sin embargo, Paloma se topa con un recurso que le permite dar cuenta de que es posible otro modo de hacer con la vida y no terminar en esa “pecera” monótona e inhumana. Por otro lado, el sistema estatal no logra encontrar cómo hacer de Antoine un ciudadano ejemplar. Y El Bola da cuenta de la posibilidad de otro lugar de designación familiar, diferente a aquel que lo somete al goce paterno y que lo marca desde lo real. Judith Miller, en la presentación del libro Los miedos de los niños señala que al parecer a los niños sólo les queda resistir o ceder. Resistir o ceder ante la norma. Pero queda la vía que el psicoanálisis propone: escuchar, acoger su singularidad y construir. Siempre desde el respeto, y en este punto dejo una cita de Miller, “…es el permiso que se da para que ese otro sea… él mismo, tal cual, independientemente de los sistemas donde sueñan inscribirlo.”

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  • Achache, M. (Directora) (2009) Le hérisson [película]. Francia: Les Films des Tournelles.
  • Cors, R. Argumento y ejes para las XI Jornadas de la NEL. Recuperado de: https://jornadasnel2020.com/template.php?file=argumento-y-ejes.html
  • Mañas, A. (Director) (2000) El Bola [película]. España: Tesela P.C.
  • Miller, J-A. (2012) Sutilezas Analíticas. España: Paidós.
  • Miller, J. (2017) Presentación. En J.A. Miller y Otros. (pp. 09-12) Los miedos de los niños. Buenos Aires: Paidós.
  • Truffaut, F. (Director) (1959) Les quatre cents coups [película]. Francia: Les Films du Carrosse.
  • Vignoli, C. Boletín Infans #12. Recuperado de: http://www.jornadasnel2020.com/boletin-infans/12.html

Notas preliminares hacia una conversación sobre psicoanálisis con niños

Notas preliminares hacia una conversación sobre psicoanálisis con niños

Un deseo de sostener la apuesta viva de las XI Jornadas de la NEL

… así de desvalido

Estoy yo cuando en mi amor pienso.

Izumi Shikibu (¿976-1025?)

Jessica Jara de Aguirre. NEL Guayaquil

  1. Ante lo insoportable, los psicoanalistas no somos especialistas.

Ante la suspensión de las Jornadas de la NEL que debían realizarse este octubre, por lo que podríamos llamar con veracidad “motivos de fuerza mayor” o siendo más específicos: una-peste-en-ciernes, Raquel Cors apuntó bien que lo real no produce tristeza; y en efecto, como nos enseñó Lacan en La Ética del Psicoanálisis y en Televisión: culpa y tristeza son índices de la renuncia al deseo.

Al traer este asunto a un “Viernes de Escuela” se encendió un deseo de no cerrar esa puerta que se estaba abriendo, en tanto que lo que leí desde el Argumento de las Jornadas, fue que ésta Jornada de la NEL: “Lo insoportable de la infancia” abría la puerta a dos “públicos”, dando cause a la convergencia de los participantes a las Jornadas y a los de la Semana del Autismo. Esta valiosa apuesta tendría efectos clínicos, éticos y políticos importantes. He allí mi insistencia de que a esta conversación sean invitados cartelizantes y participantes de los Observatorios de Infancias y Autismo. Aunque, lo cierto es que habemos aquí cartelizantes y colegas que han viajado a Bogotá a la Semana del Autismo, en ocasiones anteriores.

Eso a qué apunta sino a la confirmación de que los psicoanalistas no somos especialistas. Incluso en uno de los informes del Comité Acción de la Escuela Una se reprochan los controles “especializados” (2000). En esa vía, en “La incidencia del psicoanálisis con niños en el psicoanálisis con adultos”, Eric Laurent advierte que la especialización y la sub-especialización son perjudiciales para el conjunto del movimiento psicoanalítico y que “el esfuerzo por sostener el desafío de la práctica del psicoanálisis con niños implica empujar a todos los analistas a sostener a niños en análisis”. En lo epistémico, se apunta a que los conceptos en el psicoanálisis con adultos y psicóticos, no dejen de aplicarse al psicoanálisis con niños. Adquiere relieve entonces el por qué Lacan reprocha nunca haber escuchado el significante “goce” en las Jornadas sobre la Infancia Alienada[i].

En esta conversación, la de hoy, el concepto privilegiado será el amor, el amor y la transferencia; y se da en virtud de una transferencia de trabajo. Al respecto, creo oportuno recuperar lo que indica Miller sobre Rosine Lefort: “sin duda es importante que ella no lo cuida (al niño), no lo vigila, así que, naturalmente, el espacio que queda si ella no se ocupa de sus necesidades, es el amor”; así, Marta Berenger anota la orientación de Miller: “prescindir de la gratificación que podría dar a los intervinientes el colocarse en un lugar cercano al maternaje, al regodeo narcisista con el niño, prescindir de satisfacerse con la posición de ser el Otro de la dependencia amorosa”. Y, ¡ni hablar del capricho materno!

  1. Sexualidad femenina: Cuestión preliminar a todo tratamiento posible de los niños.

La reactualización de la pregunta: “¿Qué madre s/hoy?” (Jornadas de la NEL en México, 2018), cobra toda su importancia en este terreno. Laurent lo ha precisado: “Para Lacan, la investigación sobre la sexualidad femenina era la cuestión preliminar para todo tratamiento posible de los niños”. De ese modo, fue una interpretación la insistencia de Lacan a Françoise Dolto a que escribiera un artículo sobre la sexualidad femenina para la revista La Psychanalyse (que él dirigía). Asunto del que esa gran madre “adivina” no se ocupaba desde su tesis. La indicación de Lacan de silenciar en algo la fascinación del psicoanálisis hacia la madre, es para hacerla hablar y dar lugar a las paradojas de la sexualidad femenina. Y si el secreto de su seminario 5 es que aborda la sexualidad femenina, estamos invitados a releerlo con esa perspectiva.

Lacan en su retorno a Freud, analiza la teorización y la práctica de las mujeres en cuyas manos quedó el psicoanálisis[ii]. Lacan interroga a Melanie Klein del seminario 1 al seminario 7 (de lo que tengo más fresco por los cursos que llevamos en el CID). Lacan encuentra allí lo que podemos llamar un deseo reparador: una inyección de simbólico que permite a Dick acceder al “llamado”, lo que en efecto operó. En el seminario 7, Lacan se burla de las maravillas del psicoanálisis que “determinados trabajos gustosamente destacan, con una satisfacción algo ingenua”. Así, apunta que Klein se maravilla de que la obra de arte y los casos clínicos “peguen tan bien con la sucesión de los fantasmas del niño concernientes al cuerpo de la madre…”. En fin, son los fantasmas kleinianos los revelados en el análisis del niño. Esto último será dicho en el año 60.

Ahora bien, la conmemoración de los 40 años de la presencia de Lacan en Caracas me reintrodujo en la lectura de las Actas de la Reunión sobre la Enseñanza de Lacan y el Psicoanálisis en América Latina, y allí noto que aún en el año 80, Laurent se referirá a “Lo que Melanie sabía…”. Entonces, se aclara que la maravilla imaginaria que apuntamos, tapona la ausencia de relación sexual sobre la que Melanie no sabía. Entre la madre y el niño, dirá Laurent, no hay educación ni sublimación: hay relación sexual.

Sin embargo, el pequeño Richard la ubica como una analista y le confía dos pesadillas: La primera es que la reina de “Alicia en el país de las Maravillas”, la que corta cabezas, le pone un trapo con cloroformo en la nariz. La segunda es que un auto alemán con una matrícula que tiene muchos números se detiene a sus pies sin poder llevarlo a ninguna parte. Si hay dos pesadillas, entonces podemos anotar S1-S2.

En el análisis, Richard tiene otra pesadilla y se despierta en el sueño, va a buscar agua, apaga un fuego y la tierra se vuelve fértil. Laurent apunta que Richard no comparte la interpretación kleiniana de que la rivalidad entre hermanos sea el peor mal: Richard sabe que lo peor es que la madre no tenga palabras para simbolizar su deseo. Hay un último sueño del pequeño y al final de este tratamiento hay: disminución del síntoma, ninguna modificación en su fantasma y una toma de posición en relación a las mujeres, a la bella conductora.

De este modo, será valioso para mí seguir abordando la proximidad entre la posición femenina y la posición analítica.

  1. Estas jornadas me reconducen a las anteriores: Si lo femenino no sólo es asunto de mujeres, lo infans no es sólo asunto de niños.

Podría decir que esta conversación surgió de un desconcierto. Un desconcierto por la suspensión de nuestras Jornadas. Estas jornadas bianuales vendrían a cerrar para mí un círculo: Bogotá, Medellín, Lima, Guayaquil, México D.F., Bogotá. Pero, ahí surgió el recuerdo de que estuvimos el año pasado en Bogotá por las “I Enseñanzas del Pase de la Escuela Una de la NEL”, en una cita íntima con María Cristina Giraldo, Raquel Cors y Alejandro Reinoso: el pase, inconsistiendo una vez más, el todo.

Ciertamente, se produjo un deseo de hablar del trabajo preparatorio hacia la Jornada de la NEL “Lo insoportable de la Infancia”: argumento y boletines, animándonos a producir nuevas escrituras. Nos reunimos en cinco ocasiones, esta reunión “pública” es nuestro sexto encuentro entre: Julia, Gabriela, María Gracia y yo, buscando reencausar un trabajo y bordear lo infans. Bordear lo infans implica tomar nota del desamparo original del ser hablante y su dependencia al Otro del lenguaje, de donde resultan marcas singulares imborrables. Del Argumento de las Jornadas: “traumatismo inscrito en el encuentro del cuerpo con lalengua, del que se desprenderán los rastros de lalengua que el lenguaje no alcanza a nombrar”.

El desconcierto sin palabras es infans. El desamparo original no es un asunto de niños, y se presentifica en cada elección ética, sin Otro. Allí el analista deja al analizante al pie del cañón, en la puerta, se detiene en ese umbral porque no va a gobernarlo, (re)educarlo, ayudarlo, ser su guía de vida… (Lacan, Seminario “La Ética del Psicoanálisis”, p. 32). Si el análisis lo ha llevado hasta este punto, es porque el analista lo tomó de la mano sin dejarlo caer.

Beatriz Udenio en “Un dislocado disparate” indica que en un análisis hay un pasaje de la posición infantil a la posición femenina. En esa vía, el testimonio de Raquel Cors nos enseña que resulta necesario “soltar a la niña” para arribar a la posición femenina. Ella desafió la ciencia y los pronósticos catastróficos: “La niña morirá”, “No caminará”, “No tendrá hijos”, y si los desafió no fue sin el soporte del Otro, de los ideales de la modernidad: Será bella, inteligente y buena. En una elipsis en honor al tiempo diré que al fin de su análisis, para Raquel Cors: saltar el muro y soltar a la niña, era soltar esas horribles identificaciones de un casi holofraseado esa-niña-que-casi-muere. “Saltar el muro”, dejando caer al mismo tiempo la identificación mortífera (la muerte) y al analista, es una solución inédita a la NRS.

De un desconcierto inicial pasamos a un concierto de voces para seguir conversando sobre psicoanálisis con niños. Se viene del lado de Julia Avilés una pregunta ética por la transferencia y el derecho-al-secreto en la época de la transparencia (léase boletín con el texto de Guy Briole); Gabriela Febres-Cordero nos acerca a películas donde se multiplican golpes, dominan órdenes de hierro y se sufren estragos, pero también muestra desde la ficción como una niña puede construir un modo nuevo de vivir, no sin el amor y la elegancia… del erizo. María Gracia Contreras se pregunta por la humanización del carrocho, y anota tres epidemias antes de La epidemia, en un momento en que la responsabilidad del cuidado del niño ha vuelto a los padres: padres extrañados por niños en casa, por una escuela en casa, por una cámara de la escuela en casa y… ¿con o sin síntomas escolares?

[i] Se hace evidente una proliferación de objetos imaginarios: parciales, buenos, malos, ect. Cuando el niño es un objeto condensador de goce.

[ii] También dice que quedó en manos de “tontos de capirote”.