“Cuerpo, imagen y lenguaje: sus anudamientos por la vía del sinthome”

Seminario de Formación Lacaniana

Marcus André Vieira
Sesión del 19 de marzo de 2016
 joyce qq

“DESDE LA CONSONANCIA A LA PERCUSIÓN”.

Elena Sper

 
En el texto “Eco, resonancia, consonancia” Claudio Godoy[1] propone la consonancia como ese efecto corpóreo en tanto que las pulsiones son el eco en el cuerpo del hecho de que hay un decir. Hay una consonancia en tanto hay una correspondencia y, más allá de la consonancia que queda aún a nivel del eco, es decir, al nivel de la oreja, hay una percusión en el cuerpo. El vocablo viene del latín percussio como la acción y efecto de percutir (dar golpes repetidos). Es lo  que sería lo más próximo a la iteración, la percusión átona del silencio pulsional.
 
Lo considero un forzamiento porque justamente lo que Marcus André Vieira cita en sus testimonios cuando se refiere a la intervención del analista que le dice: su corazón es un tambor, da cuenta no solamente de lo que en el cuerpo resuena sino también de lo que ahí se agita, lo que en el cuerpo vibra más allá del eco y la consonancia. El efecto puro  del cuerpo, como Vieira dice de la fuerza pura de la naturaleza.
 
 

EL ANALISTA Y EL  ACONTECIMIENTO DE CUERPO.

Mónica Febres Cordero de Espinel

 
Me voy a referir al primer testimonio de Marcus A. Vieira[2] y en él, me voy a detener en como las intervenciones del analista por la vía de los sonidos apuntan al resto que queda fuera de la construcción fantasmática.
 
El testimonio relata el modo en el que el analizante fue impactado por la voz del analista, voz como un trueno, voz de «la demanda absoluta». Voz y sonidos: roncar, gruñir, teclear… Modos de perturbar la defensa que permiten el surgimiento de lo real, «…en el límite de la razón». Apuntan a la emergencia de un goce que, localizado en partes del cuerpo, está por fuera del significante. Lo real de la presencia del analista hace obstáculo a la proliferación del saber.
 
Tales intervenciones dan cuenta de cambios en el régimen de goce y permiten otras versiones del Otro. El apelativo «miquito» muestra el giro de la mirada a la voz. Y, más allá, el objeto «miquito» al convertirse en resto, debió ser interpretado y «…casi físicamente interrumpido por el analista». Aparece la ternura y los rugidos del padre dieron lugar a otra lectura.
 
La nueva versión del padre es alojada en transferencia y prepara la interpretación memorable: «Su corazón es un tambor». ¿Acontecimiento de cuerpo en transferencia? Pues eran, precisamente,  las intervenciones sonoras del analista las que hacían latir el corazón del analizante…
 
El cuerpo tal como aparece en el fantasma es el cuerpo del Otro. En el testimonio, Vieira da cuenta de cómo se va abriendo un espacio corporal sin Otro en donde inciden las intervenciones del analista, y «…su presencia».
 
Antecedente, seguramente del sueño resolutorio y de la construcción que vendría del nombre del sinthome.
 

[1] Godoy. C. “Eco, resonancia y consonancia” en  El cuerpo hablante,  texto del Comité de  Acción de  la Escuela  Una, Ed. Grama 2015.  pág. 111. 

[2] Río de Janeiro, 2013

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