Boletín #3 “Violencias y Pasiones”

BOLETÍN # 3 “VIOLENCIAS Y PASIONES”

En este boletín Javier Rodríguez pone a trabajar sus lecturas en función de atender la violencia. Lo hace a partir de las corazas, rodeos, discursos que buscan amurallar lo real, para de ese modo apuntar su fracaso. Pero, ¡atención! No se trata de una conclusión “cínica”, sino de hacer notar los efectos insospechados del rebrote entusiasta de la fraternidad ante el hundimiento del Otro.

Jessica Jara, Responsable del boletín.

 

VIOLENCIA Y LEY; FRACASO DE LAS ORGANIZACIONES HUMANAS FRENTE A LO REAL

boletin 3

Ascendentes (Mt. 1), Ricardo Coello. www.riorevuelto.net

 Por: Javier Rodríguez. Psicólogo Clínico, Cartelizante NEL Guayaquil.

Siguiendo las vías del pensamiento freudiano, la violencia funda la cultura. Qué es entonces ese último gran mito de los tiempos modernos sino un crimen que inscribe la ley y pacifica la relación entre los hombres a través de la identificación primordial al padre, ceremonia de iniciación al acto humano vinculado a los ligámenes edípicos, que sostendrá una convivencia a partir de ese momento con los efectos de la interdicción y exclusión del nexo sexual de un significante con otro, en las estructuras elementales del parentesco. El origen de la ley se ve envuelto en una escena de violencia que la erige y deriva en la prohibición de un lugar central marcado por su infranqueabilidad. El asesinato del padre primordial no abre las vías a un goce voluptuoso que irradia en el horizonte, más bien produce un redoblamiento prohibitivo y un goce en la transgresión.

El derecho se presenta como una segunda formación necesaria para el establecimiento de la cultura, y se ejerce en forma de violencia legislativa en tanto que se superpone a la fuerza del más fuerte. Por lo tanto la violencia legal encuentra su fin en el intento de preservar la vida de sus conciudadanos y salir de un estadio de guerra que supone gozar del otro y sus bienes. El Estado, como uno de los representantes del Nombre del Padre, se acoraza, alza sus muros, discursos y dispositivos a razón de defender y defenderse contra los usos de la violencia. De esa manera legitima y condena, excluye e incluye, yuxtapone, opone y superpone, domestica la violencia, intenta regular todo exceso. La organización estatal busca los medios para rodear a ese núcleo -que es núcleo de goce- con una serie de artificios que tienen como cometido hacerlo inaccesible.

Althusser asemeja los aparatos ideológicos del Estado a unos tentáculos investidos de ideología, instituciones simbólicamente violentas que establecen una suerte de dialéctica con las diversas esferas de la población para mantener un modelo de gobierno. En segundo lugar aparece la violencia como aparato represivo del Estado. Son palpables los efectos del retorno de lo reprimido de una verdad que el Estado niega reconocer. En cuanto al poder, se lo fracciona, se lo hace pasar por vías sustitutivas y caminos sublimados en el intento de evitar la truculencia del bien para todos. La figura del tirano ejemplifica la ausencia de diques. De esa manera Trasímaco irrumpe en el diálogo platónico para impugnar de sicofante a Sócrates en la medida en que este último sostiene que la justicia implica la renuncia de la conveniencia propia por la del otro; y señalar que de ser así la vida del justo no vale la pena de ser vivida pues descuida su interés personal anteponiendo el bien del gobernado. Para Trasímaco la injusticia llevada a su punto máximo es más fuerte, libre y poderosa que la justicia. Sócrates denuncia de impotente a la injusticia al excluir y desintegrar el lazo social con el otro.

Estas son algunas murallas humanas que se levantan para hacer tratamiento al goce y a lo irreductible de lo real. Al parecer estos dispositivos están condenados al fracaso y el saber freudiano ratifica su vigencia cuando al intento de decir sobre lo real se refiere. Para Bauman “Las fronteras no se trazan para separar diferencias, sino justamente para su contrario.” Las fronteras se cierran para excluir el goce de lo más sí mismo, de lo que se presenta en experiencia analítica como el goce del prójimo, y lograr una ilusión de homogeneidad tranquilizadora, vínculos imaginarios destinados a la reduplicación infinita de una igualdad y completud especular que busca velar lo imposible. No hay relación sexual ni alianza perfecta entre los seres hablantes, esa es, la dimensión profunda de una “totalidad fallida” dice Laclau. A esta dificultad se le puede sumar el descreimiento que ha sufrido el orden simbólico. Pero algo es visible, la violencia en hechos aislados ha ido en aumento y se supone, al menos en los usos comunes del lenguaje, que es preferible que la justicia se la tome por las propias manos, alusión que hace pensar de un retorno al estadio de guerra. Dios está muerto y lo está desde siempre dice Lacan, lo que ocurre es que ahora lo sabemos. Si el tótem por una acción violenta devino tabú, si el crimen primordial devino en “amarás al prójimo como a ti mismo” es porque en este sentido están -crimen y ley- íntimamente ligados.  Por consiguiente, si la relación con el Otro es cada vez más del orden de lo laxativo es esperable que algo de la tendencia nativa del hombre a la violencia retorne entre los hermanos.

 BIBLIOGRAFÍA

Freud. “El malestar en la cultura”, “Tótem y Tabú”, “Historia del  movimiento psicoanalítico”.

Lacan. Seminario VII, “La ética del psicoanálisis”; Seminario X, “La Angustia”.

Althusser. “Posiciones”.

Platón. “La República”.

Bauman. “Múltiples culturas, una sola humanidad”.

http://www.cartapsi.org/spip.php?article335

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