Boletín #4 “Violencias y Pasiones”

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Lacan señala que Freud ante el mandato del amor al prójimo está literalmente horrorizado. A continuación encontrarán un comentario de dos obras capitales que atienden el problema del goce y la maldad fundamental, en su condición de extimidad. En ese punto Álvaro Rendón nos presenta una variación del mandamiento imposible de cumplir. ¡Adelante en la lectura!

Jessica Jara, Responsable del Boletín.

 

ODIAR AL PRÓJIMO COMO A MÍ MISMO.

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Saturno devorando a un hijo, Francisco de Goya.

Por: Álvaro Rendón. Cartelizante de la NEL Guayaquil.

“… y si el buen Dios quiere hacerme completamente feliz, me concederá la alegría de ver colgados de estos árboles a unos seis o siete de mis enemigos”. 

Heinrich Heine. Cita de Freud, Obras completas.

 Ya nos advertía Freud que las “religiones de la humanidad deben ser consideradas como semejantes delirios colectivos” (Freud, 1930, p. 3028). Advierte que el triunfo del cristianismo sobre las religiones paganas se debe a una actitud anticultural que desprecia la vida terrenal brindando consuelo mediante la promesa de vida eterna. Si nos detenemos a pensar sobre dicha actitud, estaríamos afirmando que la lucha es contra “la suma de producciones e instituciones” cuyo intento es el dominio de la naturaleza y la regulación de las relaciones humanas (p. 3033).

Paradójico: amar al prójimo parecería de entrada una premisa anticultural. Agrega Freud que la misma cultura crea una “frustración” que es causa de hostilidad pues se exige la renuncia a las satisfacciones pulsionales (p. 3038). Más adelante manifiesta que el mandamiento de Amar al prójimo como a ti mismo encuentra su credo quia absurdum en el momento que se descubre la existencia de un monto de agresividad en cada sujeto y que por tanto, en la mínima tentación de satisfacer esta tendencia, no se dudará en hacerlo: explotarlo en el trabajo, aprovecharse sexualmente, martirizarlo y hasta matarlo. Dirá Freud que “las pasiones […] son más poderosas que los intereses racionales” y que el dicho cristiano no es más que una formación reactiva al lema Homo homini lupus. La existencia de esta pulsión de muerte se irá desarrollando en la categoría del superyó: instancia que de entrada nos da la bienvenida a la cultura.

En la clase del 23 de marzo de 1960 Jacques Lacan recuerda que Freud descubre un más allá del principio de placer, siendo un goce que hace mal. Es decir, esa maldad fundamental que vive en el prójimo también habita en mí: “¿qué es más próximo a mí que ese corazón en mí mismo que es el de mi goce al cual no oso acercarme?” (Lacan, 1960). Añade también que “el goce de mi prójimo, su goce nocivo, su goce maligno, es el que se propone como verdadero problema para mi amor” no sin antes traer la figura de la santa María Allacoque quien comía excremento de los enfermos: otra vez el asunto del goce de los místicos.

Odiar al prójimo como a mí mismo sería la otra cara del Amar al prójimo como a ti mismo: “yo que estoy por testimoniar frente a ustedes que sólo hay ley del bien en el mal y por el mal” afirma Lacan (1960) a propósito de Kant y Sade.

 

Referencias Bibliográficas

Freud, S. (1930). Malestar en la cultura. En L. López-Ballesteros, Obras Completas Tomo 8. Madrid: Biblioteca Nueva.

Lacan, J. (1960). Seminario 7 La ética del psicoanálisis. Obtenido de Bibliopsi:http://www.bibliopsi.org/docs/lacan/09%20Seminario%207.pdf

 

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