BOLETÍN # 13 “VIOLENCIAS Y PASIONES”

ix jornadas nel

BOLETÍN # 13

“VIOLENCIAS Y PASIONES”

 

La sociedad de hoy está inmersa en una capitalismo loco con una dinámica sin sentido, dice Slavo Zizek.  Y atribuye a Pussy Riot, no una provocación  subversiva, sino una mirada ético política en la que denuncia que el civismo oportunista no es la única opción.  No estamos totalmente desorientados y hay todavía una causa común por la que vale la pena luchar.

 Nadya dirá que fue la indignación de que Putin se presente como candidato a la presidencia por tercera vez lo que las lleva a formar Pussy Riot.

Una indignación que no se apaciguó ni después del encarcelamiento de dos años en Siberia a miles de kilómetros de su casa, “para resocializarlas”.  Se negó al indulto, reclamando los derechos de los otros prisioneros y al volver a la libertad, persistió en su denuncia de las condiciones inhumanas de la prisión.

 Modernas Antígonas que sostienen una pasión transgrediendo su propia integridad.  Como dice Lacan en el seminario 7 sobre La ética,  a propósito de Antígona   “¿Cuál es la superficie que permite el surgimiento de la imagen de Antígona en tanto que imagen de la pasión?”  “Ya les señalé el aspecto implacable, sin temor, ni compasión, que se manifiesta en todo momento en Antígona?”  Hay dos dimensiones muy netas que están suficientemente distinguidas, por un lado, las leyes de la tierra, por otro, lo que ordenan los dioses”  Ella desafió las leyes, los edictos de la ciudad y franquea su entrada viva a la tumba.

Un acto para que sea tal, ha de inscribirse transgrediendo el marco simbólico.

Presentado por Ana Ricaurte   

Pussy Riot: La pasión por hacer-algo

Por David Aguirre, participante en el Grupo de Investigación del CID sobre Clínica en instituciones: La estrategia de la transferencia en contextos de violencia.

Alrededor de las 11 AM, del 21 de Febrero del 2012, un evento fortuito irrumpe las calles de la Rusia contemporánea. La catedral de Cristo Salvador de Moscú se ve irrumpida por 5 mujeres quienes avanzan hacia la parte frontal del altar, con sus manos ejemplifican la señal de la cruz, realizan una reverencia al altar, e interpretan una oración punk para Theotokos (madre de dios): “Madre de dios, destierra a Putin /Patriarca, No creas a Putin.

Slavoj Zizek, al enterarse de lo ocurrido, desarrolló una serie de cartas abiertas hacia la líder y vocalista de la agrupación, encarcelada, “Comradely Greetings: the prison letters of Nadya and Slavoj”(Saludos Fraternales: Cartas de prisión de Nadya y Slavoj)[1] donde cuestionaba los aspectos subjetivos que habían movilizado estos circuitos pasionales de la provocación.

 En una de sus cartas Nadya Tolokonnikova dirá a Zizek: “todos nuestros actos son una búsqueda de milagros” pero… ¿de qué actos está hablando Nadya?

Zizek en su texto llamado “Violencia”[2], a partir del desarrollo teórico de Hegel/Lacan, propondrá dos tipos de violencia: violencia Subjetiva y Violencia Objetiva. La violencia subjetiva, la propone como una violencia que tiene un modo directo y concreto que los medios la ejemplifican y la representan: los crímenes, las agresiones, los daños para la población civil, violación de DDHH, etc.

Y por otro lado, considera la violencia objetiva, nombrada desde dos lugares; la violencia simbólica que tiene una articulación directa con el Otro  y la imposición del discurso de las clases y de las ideologías propuestas como formas de dominación social, y la violencia sistémica  que va a referir a las consecuencias de horror y de las fallas del funcionamiento del sistema económico y político, con su nueva cara desde lo llamado “neo-liberal”, sectorizando y normativizando los cuerpos y los deseos, tales como miseria, desigualdad, delincuencia, adicciones, etc.

Es a partir del análisis que hace Zizek, con las cartas de Nadya y la interrogación que propone sobre los actos, que de una u otra forma irrumpen en el sistema establecido; que él planteará como final de sus tesis sobre la violencia : “… Por muy disparatado o de mal gusto que parezca, el problema de los monstruos históricos que asesinaron a millones de personas, es que no fueron suficientemente violentos. A veces no hacer nada es lo más violento que se puede hacer”[3].

El psicoanálisis, como práctica clínica, desde esta orientación, permitirá no solo “no hacer nada”, sino más bien, no pone el énfasis en ideologías de poder, otorgando significantes que vengan a reemplazar a otros, desde un lugar pedagógico sino más bien, se ocupará de los efectos singulares, particulares, sintomáticos que se producen como efecto de la violencia, para obtener respuestas que no se encuentren en los lugares de “un-para-todo”.  Se da lugar al Sujeto en la práctica del cual lo real “no puede hacer ni hablar nada”. Se hace algo.

3 Ibid, pag 256.


[1] ZIZEK, Slavoj, (2014): “Comradely Greetings: the prison letters of Nadya and Slavoj”. Brooklyn, Verso.

[2] ZIZEK, Slavoj (2009): “Sobre la violencia: seis reflexiones marginales”. Buenos Aires, Paidos.

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