Reseña del conversatorio: Modos de subjetivar la violencia

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El pasado 5 de octubre en el auditorio de la Facultad de Economía de la Universidad de Cuenca sostuvimos una conversación sobre los modos de subjetivar la violencia; actividad preparatoria de las IX Jornadas de la NEL, que se dio en gran medida por el entusiasmo de Adriana Pérez, asociada de la NEL-Guayaquil residente en esa hermosa ciudad.

 Nuestro conversatorio se suscitó en el marco de “La semana de la No Violencia”, como parte de la serie de eventos organizados por la universidad, que incluyó la presentación del libro “Encrucijadas y futuro del ser Humano” y el video-foro “Caminos a la Igualdad”, celebrados en días distintos. El decano de Psicología Clínica, Mgtr. William Ortiz, mostró en su bienvenida un vivo interés por continuar un trabajo articulado con la NEL; mientras que la Mgtr. Miriam Ordoñez, subdecana, adelantó en su intervención preguntas muy válidas desde el lugar mismo del impasse constructivista. Luego de la presentación por la Directora de la carrera, dimos curso a las exposiciones.

 De inicio, en tanto que moderadora, partí problematizando el porqué de “Violencias y pasiones” hoy, invitando a las Jornadas que vienen con sus plenarias, conversaciones y transmisión clínica. Y, poniendo en primer plano la cita de Lacan: “en los confines donde la palabra dimite, empieza su dominio (de la violencia), y reina allí sin que nadie lo provoque”; para apuntar a eso imposible de eliminar, que no se puede prevenir: violencia inmotivada ante la que, tanto la lógica causa-efecto como la explicación sociológica, fracasan en abordar.

 Fueron mencionadas también algunas coordenadas epocales: el aumento de la segregación y el racismo en la sociedad horizontal fraterna; el hecho de que los pasajes al acto violento no resultan ser muchas veces llamados al Otro; y el que hoy la violencia, despojada del sentido y sin ley, es vivida como algo peor que un síntoma. Que ha habido un paso del “stress post-traumático”, atendido por Freud en la población militar, al “stress pre-traumático” donde es la población civil la afectada, precisión de Eric Laurent retomada por Bassols.

Así, nuestra conversación atendería los modos de subjetivar/ bordear/ tratar la violencia.

Adriana Pérez en su exposición “La violencia en las clasificaciones”, presta atención al imperativo: ¡El silencio es salud!, -orden de acallar la queja del sujeto-, poniéndolo en paralelo a la clasificación, en su dimensión de callar las preguntas y la subjetividad; y, lo apunta en la cuenta de los estragos producidos por el discurso capitalista. Adriana señala que la violencia no es un concepto del psicoanálisis, pero que existe en el malestar en la cultura, vinculada a un rechazo al goce del otro, que encubre el rechazo al goce propio. Subraya que Miller enseña que no basta con diagnosticar un disfuncionamiento para que se tenga un síntoma, y siguiendo a Laurent, anota la paradoja de que si bien la etiqueta mortifica, este “nombre” puede permitir salir del abandono, aunque algo del goce de cada cual retorne de otros modos.

De allí quedó una pregunta por la posición del sujeto que sería ¡víctima de sí?, en tanto que él mismo busca en “internet” un diagnóstico para su malestar indecible.

Eliana Bojorque, catedrática de la Facultad de Artes y gestora cultural, en su intervención “El arte bordeando la violencia” planteó que “el arte es un lugar de enunciación” y mostró pertinentes diapositivas de instalaciones, una de ellas: una cama donde en lugar de resortes hay una telaraña, obra de Louise Bourgeois. Artista sobre la que podemos decir que recurre en su obra a las “arañas” para arañar algo de lo traumático imposible de subjetivar.

Potenciando la idea de “percepto”, Eliana indicó que “ya no se trata de entrenar el ojo para la contemplación de la belleza, sino de restaurar la perceptibilidad”. Y que, sería debido a esto que la función del artista es hoy producir nuevas metáforas; subjetivar las experiencias en sus obras, aunque eso requiera poner el cuerpo y actuar; y también, proponer juegos irónicos al público, como lo hace el colombiano Antonio Caro en su obra. Recalcó que existe una acción política de los artistas locales, lo que empieza a producir efectos de distinto orden.

Antonio Aguirre, psicoanalista de la NEL-Guayaquil, en “Violencias y anudamientos grupales” pidió paciencia. Señaló que no hay que precipitarse en la práctica clínica a despojar a los sujetos de los S1 de la clasificación, en tiempos del hundimiento del Otro; siendo que, es muy posible que esa “etiqueta”, pueda en ocasiones ser lo que sostiene precariamente a un sujeto y le posibilite circular junto a otros. Apuntó a las salidas violentas del tipoActing out, y se refirió también a las “soluciones discretas”, que a veces son estabilizadoras, refiriéndose entonces a la psicosis ordinaria, tema que se trabajará en el próximo congreso de la AMP. Se destaca de su intervención que el trabajo clínico es caso por caso y con prudencia.

Al final pudimos conversar sobre el discurso capitalista y el capitalismo; la violencia de la prevención y de lo políticamente correcto; las salidas comunitaristas y la maldad fundamental; el psicoanálisis como un tratamiento que no es sin las pasiones; y la necesidad de inventar allí donde no hay salida total sino un saber lidiar, un hacer con/contra.

Para concluir, podemos decir que este encuentro permitió anudar las cuestiones éticas, estéticas y políticas, e interrogarse por esos “resortes”, por los resortes de la violencia.

Jessica Jara Bravo.

De la Biblioteca de la NEL-Guayaquil.

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