Lacan Cotidiano Número 309

En este caso de dificultades en el aprendizaje, la lectura que hace la analista es que la niña responde con el saber-goce del síntoma a lo oscuro de la feminidad que ella espía en los tropiezos amorosos de los padres y la depresión de la madre. Lo que deja de fijarse como modo de gozar dirigiendo al analista bajo transferencia ese saber no sabido de lo femenino

Ana Ricaurte

Tacto femenino ¡El inconsciente!

Hélène conoce buena parte de él, analizante por largo tiempo,

analista durante, siempre y aún. Estuvimos atentos a su testimonio de AE1, verdadera travesía de la pesadilla que da a luz al deseo del analista. Depurado, despejado de ideales educativos, curativos, directivo, el deseo del analista es el impulsor de la cura, conducida a partir de este lugar vacío. En su libro, El inconsciente del niño, Hélène Bonnaud ofrece de nuevo testimonio, ya no de su experiencia como analizante, sino de su práctica como analista con niños. Jacques-Alain Miller en la última Jornada del Instituto del Niño, en el pasado mes de marzo, planteaba que el psicoanálisis con niños, entendido como una especialización, no existe. Destacabaque en la fórmula “analizarse con un psicoanalista”, poco importa si se trata de unniño, un adolescente o un adulto. Hélène nos pone al tanto de esta experiencia en su libro, es decir, de cómo los niños se analizan con ella. La seguimos entonces en estos multiples reencuentros con los niños, con los padres – y sobretodo con las madres- en el seno de su institución, un CMPP3. Hélène no establece diferencia entre su consultorio y la institución, en la medida en que es el discurso del analista y su ética  lo que ella instala en ese lugar. Narraciones de casos, consideraciones sobre la cura y uso de los conceptos analíticos se entrecruzan en este libro; y por esta vía Hélène se hace pasador de la experiencia de lo real contenida en el caso. Dotada del saber que le proporcionan los conceptos freudianos y lacanianos se dirige al lector con palabras simples, logrando transmitir al público lo más sucinto del caso singular, sin ceder en el rigor de su formación analítica. Nos regala así algunas de sus perlas clínicas, indicaciones valiosas acerca del manejo del inconsciente con un niño.

La lalengua ¡Los dibujos de los niños! ¿Qué hacer con los dibujos de los niños? ¿Cómo interpretarlos? Estas preguntas, aparentemente insignificantes, se plantean con frecuencia en los carteles o en los seminarios dedicados a la práctica analítica con niños pequeños. Y es que el niño se sirve del rasgo, del juego y de su lalengua, como de otros tantos modos de articularse al Otro. En su libro Hélène responde a esta preocupación clínica de una manera brillante. Ella parte de la idea previa de que el inconsciente es tropiezo, equivocación, tachadura. “Yo lo digo mal” escucha uno a veces, dice ella. Pero eso que se dice mal es lo que faltaría por decir. Desde el punto de vista del inconsciente no hay miles de maneras de decir. Se trata entonces de lo que fracasa, de lo que obstaculiza, de lo que escapa. Eso que incomoda es lo que se manifiesta en el lugar de lo inconsciente. Y continúa: “Los niños dicen la misma cosa cuando hacen un dibujo. No lo sé hacer, no me queda bien, lo hago mal”. Ella precisa que ahí el analista no responde: “no importa, si quieres puedes volverlo a hacer”. Y con un tacto muy propio de ella, Hélène nos ofrece una pequeña lección clínica rica en enseñanza. Adoré este pasaje: “El analista toma el dibujo y pregunta: ¿Qué es lo que no te gusta?”, interesándose por lo que falla. Y tomando el dibujo le explica al niño que un buen dibujo no es aquel donde aparece solo lo que él prefiere, o lo que le gusta, sino justamente aquel donde hay errores o defectos. El analista explica aquí que hay cosas que uno no sabe decir bien con las palabras, y entonces lo decimos con

dibujos. Comentando el dibujo con el niño, busca causar el deseo que se inscribe ahí. Hace años el CEREDA hacia suya una frase de Colette, “¿Cómo llega el saber a las mujeres?”, titulando una de sus Jornadas “¿Cómo llega el sexo a los niños?”. Ahora con este libro tenemos una manera de responder a la pregunta: “¿Cómo llega el inconsciente a los niños?”

Leer un sínthoma

Subrayaré aún un aspecto particular de la práctica con niños que presenta frecuentemente dificultad es para el clínico y que sin embargo no debería ser obstáculo para los principios analíticos. El niño la mayoría de las veces es llevado al practicante porque sus conductas plantean problema al entorno familiar o escolar. Y por lo general lo que incomoda a los padres o a la escuela no coincide con lo que molesta a él. Es por ello que al analista le es requerido “saber leer un sínthoma”. Tomemos el caso ejemplar de Lea. La caída en el rendimiento escolar y “el trastorno de atención” no son para nada el síntoma del cual ella sufre. Cuando la situación familiar se estabiliza y la depresión de la madre se calma, se produce en ella un derrumbe en su rendimiento escolar. Lea no se interesa en el saber escolar y no se preocupa por ello. Hélène se interroga ¿de dónde viene esta inhibición del saber escolar y más particularmente esta dificultad para comprender lo escrito? El analista construye rápidamente la hipótesis de que Lea estaba tomada por algo obscuro en relación con su feminidad y con los lazos amorosos. Lea no puede leer lo que se escribe de la relación entre un hombre y una mujer. Y a falta de poder leer, ella espía, vigila. Tiene a la pareja en el ojo. También ella se hace ver, luciendo demasiado sexy para su edad. Pero aun cuando la pulsión escópica es convocada, esta se queda corta. Sin poder articularse al saber, el cuerpo del niño fetichizado viene a taponar la distancia entre, por una parte el saber escolar, el cual aparece desarticulado del interés del niño, y por otra parte de su pregunta más íntima. La niña se hace aquí respuesta de lo real, proponiendo su cuerpo como forma de responder a su pregunta sobre lo sexual. El analista localiza esta posición de la niña y la interpreta en el momento de un sueño. Sin embargo, Hélène aclara que su objetivo no es reeducar al niño, sino acoger el saber propio de éste. Lea tiene un saber acerca de cómo hacer con un hombre, un saber sobre lo que es ser una mujer y ella quiere mostrárselo a su madre. Este caso ilustra muy bien lo que J.-A. Miller proponía como saber-goce en el argumento de la 2da Jornada del Instituto del Niño. Lea tiene un saber que se desencadena por la vía de un acontecimiento del cuerpo. Las lágrimas de la madre han hecho resonar en el cuerpo de la niña, provocando un circuito de repeticiones, un ciclo de saber –goce que corría el riesgo de estabilizarse  definitivamente si el analista no se hubiese convertido en el destinatario del síntoma. Lo cual da oportunidad, como subraya J.-A. Miller, de intervenir antes de que este ciclo se estabilice definitivamente por los efectos retroactivos de este resonar sobre el cuerpo. En este caso la transferencia es el lugar donde se pone en acto ese saber no sabido sobre la feminidad y el único impulsor que permite aflojar esta identificación precoz a la mujercita que le falta al Otro. El analista formado por su propia experiencia de análisis, sabe evidentemente algo de estos ciclos de saber goce, de esta repetición infernal que, gracias al acto del analista, tiene la posibilidad de ser burlada. Podría contarles todas las perlas. No lo haré y dejaré al lector el placer de leer este libro que tanto enseña acerca de la manera en que los niños practican el psicoanálisis con un analista. En relación con esto, Hélène demuestra que la formación del analista pasa de entrada, por la propia experiencia de análisis y también por el control de su práctica como analista. Sin estos dos pilares (el tercero es la formación clínica), análisis personal y control ¿cómo podríamos tener la aprehensión del inconsciente como equivocación y la del síntoma como algo a ser leído?

 

Patricia Bosquin-Caroz

 

Notas:

1

Analistas de la Escuela: psicoanalistas que al término del procedimiento llamado el «pase», son juzgados susceptibles por

el comité responsable en cada Escuela de la AMP, de testimoniar acerca de problemas cruciales del psicoanálisis.

2

Bonnaud H., L’inconscientde l’enfant-Du symptôme au désir de savoir,Navarin & Le Champ freudien, 2013,disponible

en ecf-echoppe.com.

3

Centre Médico Psycho Pédagogique.

4

Centre d’Étude et de Recherche sur l’Enfant dans le Discours Analytique.

5

Fue J.-A. Miller quien propuso esta fórmula, cf. Mental, n° 28.

6

J.-A. Miller, «L’enfant et le savoir”, Peurs d’enfants, col. Petite Girafe, Navarin éditeur, Paris, 2011, p. 19.

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