IUFI: ¿Cómo hacer ex-sitir el psicoanálisis en la Universidad?

Estimados colegas:

Les hacemos llegar los trabajos presentados en el segundo encuentro internacional de la red IUFI, llevado a cabo en Barcelona el pasado 3 de abril bajo el nombre: ¿Cómo alojar lo singular?

Un salud cordial. 

Nohemí Brown – Gerardo Arenas – Ana Ricaurte

Por: Leonardo Rodríguez Achilles.

 “Es preciso que el psicoanálisis exista; sino, no se puede hacer psicoanálisis. Esta es otra forma de decir que el lugar y el lazo analítico dependen del lazo del analista con el psicoanálisis.”[1]JAM

Sobre la existencia del psicoanálisis se puede constatar que se encuentra ligado por el lazo que produzca cada analista con el mismo, es por ello que el lugar y el lazo que se sostenga sobre la práctica confronta al analista con el real dela formación y su enseñanza como un modo de hacer existir el psicoanálisis dentro de la comunidad analítica.

De esta manera tomando la propuesta de la Iniciativa Universitaria de Formación e Investigación en la FAPOL, la Universidad se coloca como un lugar central y estratégico de la práctica para hacer existir e impulsar el crecimiento del Psicoanálisis en América.

Sin embargo, debemos decir que para hacer existir el psicoanálisis en la Universidad no alcanza con integrar una cátedra, dictar una clase, o participar en una investigación; hacer existir el psicoanálisis es algo distinto de estar resguardado en un lugar.

Desde Freud en su texto en 1919, nos interrogamos en como “¿Debe el psicoanálisis enseñarse en la Universidad?”[2]A partir de allí se puede situar un punto de partida sobre la importancia de introducir la enseñanza del psicoanálisis en la universidad, no obstante, es necesario destacar que la ex-sistencia del psicoanálisis no viene dado de ante mano por un acontecer histórico, sino que el mismo se realiza por medio de despejar cuál es su lógica en nuestra práctica.

Respecto a esto se puede señalar siguiendo a Miller que “la ex-sistencia del análisis depende de su esencia”[3]. La esencia del psicoanálisis es soportada por el analizante en la experiencia con la enseñanza de Lacan. Tal experiencia en lo institucional se realiza con otros, de manera colectiva, pero sin embargo, la misma se asume a riesgo propio.

Siguiendo este postulado se podría ubicar que la enseñanza de Lacan transita entre el discurso universitario y la posición de analizante, ante lo cual es necesario plantear el problema y el riesgo que contrae al practicante al instalarse en el discurso universitario.

Enseñanza, práctica y transmisión.

Lacan en 1957 en su escrito “El psicoanálisis y su enseñanza” el cual fue presentado como comunicación a la Sociedad Francesa de Filosofía, introduce en su argumento el siguiente interrogante: “Lo que el psicoanálisis nos enseña, ¿cómo enseñarlo?”[4]

Es interesante pensarlo: la enseñanza de Lacan en su planteo hace pareja con la posición de analizante en la experiencia. Las mismas en la práctica se presentan como homólogas, debido a que cuando un analista se coloca frente a la enseñanza lo hace desde la posición de analizante, tal como lo hacía Lacan con su enseñanza.

La posición de analizante, conserva en su interior un no saber estructural, es decir que a partir de retener el enigma en el saber es posible que se despliega el sujeto supuesto saber. Esto hace que el practicante de psicoanálisis se oriente, cada vez, por un saber no todo, o un yo no sé para extraer de allí consecuencias clínicas de su práctica con la enseñanza de Lacan.

Pero esta idea de enseñanza nos planea un riesgo que nos lleva a distinguirla de la enseñanza universitaria.

En el discurso universitario la enseñanza es el saber, de esta manera, el saber se coloca en el lugar de dominancia como una verdad absoluta que tiende a la burocratizar todo y el cual dirige el saber a la masa dejando al enseñante como un producto.

Esto plantea la relación problemática que existe entre la enseñanza y el saber, donde lacan llega a transmitir que “la enseñanza podría estar hecha para hacerle de barrera al saber”[5].

Sin embargo, la enseñanza que nos interesa para la transmisión es aquella que puede separarse del saber cómo dominante en la experiencia. Allí donde el enseñante, se coloca en el lugar del sujeto dividido para producir un saber no todo, con la dificultad que conlleva “enseñar a partir de un no saber”[6].

Así el trabajo que realiza el practicante en la universidad lleva a interrogarme sobre los impasses discursivos que conlleva la enseñanza del psicoanálisis, lo cual permite inventar estrategias para una trasmisión que haga posible hacer ex-sistir el psicoanálisis, cada vez, en la universidad.

[1] Miller, J.-A., “El lugar y el Lazo” Buenos Aires, 2013 Ed. Paidos Pág.17

[2]Freud, S. (1981). “Sobre la enseñanza del psicoanálisis en la Universidad”. En S. Freud, Obras completas de Sigmund Freud (L. Lopez-Ballesteros, Trad., págs. 2454-2456). Madrid: Biblioteca Nueva.

[3]Miller, J.-A., “El lugar y el Lazo” Buenos Aires, 2013 Ed. Paidos Pág.20

[4]Lacan, J., (1957): “El psicoanálisis y su enseñanza.” en Escritos 1, Buenos Aires, Siglo Veintiuno editores, 2002, página 430.

[5]Lacan, J., “Alocución sobre la Enseñanza”. En Otros Escritos, Editorial Paidós, Buenos Aires, 2012

[6] Laurent, E,. “¿Cómo se enseña la clínica?” Cuaderno del Instituto Clínico de Buenos Aires. 2010 Pág.45

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