((( ECOS 3 )))

((( ECOS 3 )))

Jornada de carteles y grupos de investigación de la
NEL Guayaquil 2017-2018

((( UNA JORNADA DE CARTELES ENTRE DEMOCRACIA Y TORBELLINO )))

La democracia, es la capacidad de soportar todas sus contradicciones sin estar afligido ni deprimido. Es querer el debate y el poner en palabras la relación de fuerzas… se trata de tomar en cuenta esta relación entre fuerzas en presencia para sobrepasarla a través de una elaboración del más alto nivel. Es por ello que nos atrevemos a hablar de deseo de democracia, mientras que nos hablan sin cesar de deseo de populismo.

Eric Laurent

Jessica Jara, de la Comisión de carteles

La cuarta mesa de las Jornadas que gustosa coordiné, estuvo conformada por un cartelizante y tres colegas de la Comisión. Pero, ¡quien podría anticipar que estas exposiciones, entre otras, en sus distintas temperaturas, torbellinarían una sede de la Escuela en pleno, esa despejada mañana de sábado!

De inicio, Miguel de la Rosa del cartel “Psicosis, psicoanálisis y universidad” exponía su primer trabajo en cartel y más allá de su pregunta ¿qué es un analista?, se interrogaba sobre el goce de los analistas. Al final, parecía relanzarse para él la pregunta por el lugar, el deser y el deseo del analista. Así, en mesas anteriores cartelizantes como Juan Althaus, Santiago González, Silvana Gallegos, Arianna Córdova, Ma. Gracia Contreras se habían preguntado por la transferencia, los velos, el objeto a y el analista cual objeto a-utístico. Después, Delia Pin desde el campo del arte, se preguntaría por el “entre”: “porque algo tiene que haber”, decía.

Adriana Pérez señaló a partir de un embrollo y un pelo “todo revuelto”, -al que Ana Ricaurte apuntó a esa mujer recompuesta del afiche de las I Jornadas de la NEL Gye-, nos indicó como pasó del trabajo sobre el “cartel virtual” que había anotado, a hacer del Cartel, un asunto de Escuela. Adriana propuso así des-familiarizarse, y citando a Miller dijo que “no se trata de funcionar bien… sino con fracasos, crisis, con lapsus, con rebeldía, con dificultades, eso es lo interesante”. Y subrayó que desde que se declara el cartel, éste ya está en la Escuela, que el más-uno es un agente provocador y que el cartel no es sin la chifladura de cada uno.

Piedad de Spurrier nos habló de las potencialidades del cartel, su potencial subversivo propiamente analítico y su dimensión política, a partir del informe de carteles de Ram Mandil en la AMP. Piedad subrayó la “inestabilidad” en el funcionamiento de los carteles versus el carácter religioso del que se precavía Lacan no sólo para el cartel sino la Escuela. Y aseguró que los pequeños grupos requieren ser pequeños para dar lugar a un remolino, donde el deseo pueda tener lugar.

Una cuestión valiosa es pensar si los carteles en su precariedad tendrán la fuerza para oponerse a la tendencia contemporánea del empuje al individualismo de masa, desde donde no se produce un saber sintomático ni se podría inferir un “deseo de Escuela”. Algunas dificultades del cartel como dispositivo de conversación serían el pegoteo o el que sea anónimo; siendo que funciona mejor cuando se contraría la tendencia a conformarlos sólo entre miembros o a veces evitando la presencia de miembros, por un supuesto carácter inhibidor. También señaló con Mandil, que los carteles flash rara vez participan de la comunidad de carteles, mostrando más bien su afinidad con los imperativos de la época de formar de grupos inestables, horizontales y de poca duración. Aquí podemos decir, parafraseando a Verónica Esteves, que los carteles son ¡un ladrillazo a la universalización! Y, señalar que Eduardo Herrera, declaró que en lugar de repetir el S1 hasta la saciedad sería mejor que en la política “se negocie con la sociedad”.

Rodolfo Rojas traía “La represión en los carteles de la NEL Guayaquil”, cuestión que debemos ubicar con el trasfondo de lo anunciado por Lacan: “Hay reprimido, siempre, es inevitable”. Y si el cartel es una máquina de guerra contra el didacta, Rodolfo se pregunta “¿por qué esta agresión contra los notables?” A lo que en cada cartel, cada vez, conviene interrogar ¿estamos en un cartel o en un grupo de estudio? Y, a la vocación a la pereza y el “deseo desinflado”, se propone adoptar la posición analizante en el cartel y, siguiendo a Miller, al más-uno habrá que “adelgazarlo en lugar de inflarlo”, para que no haga más función que la de la falta. Sino en el cartel lo reprimido será “la relación con nuestro deseo”.

Cartel y democracia nos remite a los asuntos que se trabajan hoy en la AMP y ZADIG, a propósito de los deseos decididos de democracia. Este sábado el potencial subversivo del cartel se evidenció, haciendo eco de Lacan en el Cierre de las Jornadas de Carteles de 1975: “para que ustedes dibujen un remolino recuerden mi nudo, hacen falta al menos tres para que se constituya un agujero que produzca remolinos…”. Y en nuestras Jornadas fuimos parte de un remolino, del que se dijo que sólo podía ser sostenido por la confluencia de varias temperaturas, incluso “calenturas”, lo que hizo reír a Elena Sper, Ana María Haddad y más presentes.

En la conversación, Carlos Quezada hasta nos hizo una explicación del fenómeno en sí, dando cuenta del porqué a la ausencia de movimiento el torbellino se detiene, se apaga. Así, las Jornadas de carteles resultan importantes porque movilizan a los cartelizantes a salir de sus carteles y exponer su trabajo en la Escuela; tanto así de movilizados que casi todos los expositores de las Jornadas hicieron saber de los efectos de la demanda de reducción de los trabajos, sobre cuyos singulares efectos de precipitación interrogó Mayra de Hanze a los participantes de la primera mesa. Y sí, ¡consentir al Otro de la Escuela implica ceder un poco de goce y arraigar!

Antonio Aguirre recordó que para Lacan la inspiración de los carteles fueron los grupos de Bion, los que se conformaron para hacerle frente a los desastres ocasionados por la guerra mundial; y precisó, por otra parte, que la función del más-uno no es llevar instrucciones al cartel sino vectorizar el trabajo de los cartelizantes a la Escuela. Y, ¿acaso ese hacer un lugar a la producción singular de un sujeto hablante, no es un modo privilegiado de hacer existir la Escuela?

Recordemos que para Laurent la democracia es el duelo del Uno. En esa dirección y concluyendo la conversación me pareció importante recordar que además de la permutación democrática propia del cartel y la Escuela, el más-uno es elegido por los miembros del cartel. Entonces se aspira que no se elija al profesor que ponga en marcha el discurso universitario, que es el nuevo discurso del amo, ni que gane la demanda populista de carisma; sino que pueda sostenerse un “líder pobre”, el que como dice Lacan, si bien puede ser cualquiera, tiene que ser alguien. Para concluir, de la mano de Miller y sus nueve facetas de la comunidad analítica, es de celebrar los momentos en los que nuestra comunidad puede ser irónica y radical, seria y cómica, como lo fue en nuestras recientes Jornadas de carteles.

¡Bien por la NEL y el psicoanálisis en Guayaquil!

¡Y el torbellino sigue en los ecos…!

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