BOLETÍN 1 – Hacia la II Jornadas de la Nel Guayaquil

BOLETÍN 1

Hacia la II Jornada

En su paso por Guayaquil, Luis Darío Salamone es invitado por el Directorio de la Nel-Guayaquil, para inaugurar el recorrido  que nos convoca la II Jornada de Escuela, “De los abusos al abuso, tratamientos en psicoanálisis”.
El texto que leeremos a continuación, extrae del marco ampliado en la conferencia ¿Hay abusos en el amor? aspectos fundamentales a nivel de la teoría y la clínica.
A nivel de la clínica se constata que donde hubo un trauma, suele alojarse un fantasma y el trabajo de un análisis apunta a separar trauma de fantasma para que uno y otro no tengan tanta consistencia.

Presentado por Mayra de Hanze

Trauma y fantasma en el abuso

Luís Darío Salamone

Para mi es una alegría estar trabajando con los colegas de la NEL, aquí en Guayaquil, y estar conectados una vez más con mis amigos de Maracaibo.

En los albores del psicoanálisis la situación del abuso le permitió a Freud dar cuenta de la etiología de la histeria.

Todos sabemos que al comienzo Freud pensó que la seducción por un adulto se trataba de un hecho realmente acontecido. Sin embargo Freud siempre puso el acento, más que en el trauma, en que lo problemático era la representación reprimida. Cuando algo activaba el recuerdo de las escenas de seducción vividas, en lugar del recuerdo, florecía un síntoma. El análisis permitía que, en el lugar donde aparecían esos síntomas, se recuperaran y elaboraran esos recuerdos reprimidos.

Freud comparó el descubrimiento de la teoría de la seducción con el descubrimiento de la fuente del Nilo. El Nilo fue importante para el florecimiento del Antiguo Egipto, este no hubiera existido, al menos como lo hizo, si no fuera por sus aguas. Freud amaba esa cultura y su arte formaba parte de su colección. Por eso comparó su teoría de la seducción con ese descubrimiento que tanto se demoraba en suceder.

Hay un punto que le sigue a estas consideraciones, el famoso viraje de la teoría del trauma a la teoría de la fantasía, cuando entran a jugar las fantasías inconsciente. No podía ser que todos los adultos sean unos degenerados. Conocen ese momento histórico donde Freud plantea que sus histéricas le han mentido.

Sin embargo, si leemos a Freud en sus idas y vueltas con respecto a estas cuestiones, ese pasaje no resulta para nada tan tajante como se lo suele plantear.

Había varias cosas que a Freud le hacían dudar de que el abuso fuera real, era algo demasiado generalizado, hasta su padre le resultaba un perverso, en oportunidades se trataba de suposiciones, algo que permanecía en cierta nebulosa; además no lograba tener el éxito que espera en los tratamientos, algunos síntomas desaparecían sólo parcialmente. Había pacientes que, pese al avance del descubrimiento del trauma, abandonaban el tratamiento.

Freud planteaba que en lo inconsciente no existe un signo de realidad de forma clara y delimitad, una ficción cargada de afecto no se distingue en ocasiones de la realidad.

Acá entran en juego esas versiones tan difundidas de que la teoría de un abuso real, de un trauma, le dio lugar a una teoría donde el abuso tenía el estatuto de una fantasía inconsciente. Observen que esta teoría muestra una oposición tajante entre la realidad y la fantasía. No digo que Freud no mostrara algo de este pasaje en diferentes momentos de su obra, en algunas cartas. Pero también muestra un constante ida y vuelta. Además de subrayar permanentemente que fantasía y realidad se superponen, las cosas se presentan mezcladas. Y si algo fue vivido o no, el efecto será el mismo.

En diferentes momentos Freud va planteando una posición que muestra, es verdad, cierto viraje, pero luego da marcha atrás. A veces dice que en la mayoría de los casos no se presentan los hechos como reales. Dice que en ocasiones las vivencias infantiles recordadas son irrefutablemente falsas, otras veces plantea son certeza que son verdaderas, en la mayoría de los casos hay una mezcla. Dice que quizás no sean tan frecuente como se presentaban de entrada, pero a veces no se trata de una fantasía, sino de un recuerdo real.

Pueden ver el Caso Dora, donde Freud nos dice que ese caso pone de manifiesto todas las dificultades que lo llevaron a ir más allá de la teoría del trauma. Y en la nota a pie de la página dice que ha ido más allá de la teoría del trauma, pero, sin abandonarla. Dice textualmente: “No la declaró incorrecta, sino incompleta”, y asegura que lo que en realidad abandonó es la cuestión del estado hipnoide.

Cuando se quiere dividir tajantemente una teoría de la otra, que es lo que generalmente hacemos, me incluyo (lo transmití de esa manera por años en la universidad), parecería que quisiéramos tranquilizarnos y alejarnos de algo que, más allá de los abusos parentales que los hay y resultan por cierto traumáticos, es una evidencia: el Otro siempre resulta abusivo para el sujeto, por el estado de indefensión en que nace la cría humana.

La alienación es una condición presente en el origen del sujeto. Esta alienación puede resultar estragante, el estrago es un nombre del abuso. Como lo será el superyó

Lo que vemos clínicamente es que, donde hubo un trauma, suele alojarse un fantasma. Y nuestro trabajo consiste en separar trauma de fantasma, para que uno y el otro no tengan tanta consistencia.

Resulta muy difícil separar amor de abuso, aunque quizás la definición Lacaniana del amor como “dar lo que no se tiene” nos permita hablar de un amor que no resulte abusivo.

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