BOLETÍN 5 – Hacia la II Jornadas de la Nel Guayaquil

BOLETÍN  5

HACIA LAS II JORNADAS

En el marco de lo que fue la Primera Conversación Pública del Grupo de Psicoanálisis Aplicado y dispositivos de control, realizo un corte para presentar aquellas reflexiones y puntualizaciones teóricas que Jéssica Jara, en calidad de coordinadora nos ofrece en los llamados “abusos sexuales infantiles”, el tratamiento desde lo legislativo ministerial y las rutas laberínticas en la institución educativa que colocan al implicado niño/a en condición de víctima, obstaculizando que ahí advenga un sujeto que diga…que fixionalice lo imposible de decir.

Presentado por Mayra de Hanze

 

Entre la inacción de la autoridad y las vidas estropeadas para siempre. [1]

Jéssica Jara B

Desde el 2014 al 2017 el Ministerio de Educación del Ecuador registró 882 casos de delitos sexuales contra niños[2] y, según las demandas que fueron interpuestas al ex– Ministro de Educación, “él conocía las denuncias… pero no lo puso inmediatamente en conocimiento de la autoridad competente”. Hoy se sabe que hubo retaliaciones a los denunciantes, prohibición expresa de referirse a estas demandas y protección a los docentes implicados. El juicio político al ex- ministro fue archivado, a lo que él declaró: “esta decisión muestra que la calentura no está en las sábanas”[3]. Después, el ex –ministro y actual asambleísta de AP solicitó a la SUPERCOM procesar a diario Expreso por “linchamiento mediático”[4].

Sobre la inacción del ex -ministro se dijo que era para salvar a la Red de Maestros por la Revolución Educativa, organismo que entró a suplantar a la UNE, el mayor sindicato desde 1940. Sobre la Red, el entonces ministro aseveró: “No pretendemos una Red de Maestros que sea sucursal de Alianza País”[5]. Lo cierto es que el Ministerio resolvió disolver la UNE[6]; y que, los profesores involucrados, al menos en el caso del colegio réplica, no eran de esa red.

La última revista Vistazo recogió el paso a paso de la primera madre[7] que escuchó a su hijo de siete años que fue abusado en un colegio réplica de Guayaquil. Primero el pequeño le confió a su madre lo que unos maestros le hicieron a otro niño y ella fue donde la psicóloga a pedirle que lo comunique a los padres de ese menor, siendo que la psicóloga lo reportó a la Rectora. En un segundo momento el niño dice que el abusado ahora fue él. Recordamos los tiempos lógicos de Freud en “Pegan a un niño”, pero salido de la fantasía. La madre entonces pasa a hablar con la Rectora, la que le habría dicho: “Cuidadito señora, que nada está verificado… le pueden poner una contrademanda por difamación y la que va presa es usted”. La madre entonces recurre a la Fiscalía. Cuando los medios recogen el malestar de ella y otros padres es que la opinión pública llega a conocer la existencia de los casi 900 casos.

Cuando la rectora fue llamada a declarar expresó: 1) “Se notificó al distrito”, 2) “Informé y denuncié estos supuestos hechos de abuso sexual a la Directora Distrital de Educación”. A lo que su abogado indicó: 3) “Mi defendida es inocente. Su único error fue seguir las reglas del Ministerio”. Esta desimplicación nos trae oscuras resonancias de otros sistemas perversos institucionalizados. Y se trata de la desresponsabilización generalizada de los directivos de las comunidades educativas, cuya ausencia de decisión en soledad -que su autoridad le conferiría-, se ampara en que en su momento consintieron ser meros funcionarios públicos. Sin embargo, en este caso existió la amenaza cómplice: ¡Cuidadito señora…! Así, desde enero se cambiará a 6.000 directivos, pero por falta de requisitos, no por razones éticas.

Según se empieza a esclarecer, el sistema de educación ecuatoriano habría venido funcionando en los últimos años como un régimen de justicia paralelo, con su propio proceso de denuncias, audiencias y sanciones[8]. Al parecer, el ocultamiento de la información era sistemático; así, uno de los “maestros” abusadores habría sido despedido de otro colegio fiscal por golpear a un alumno y fue contratado incluso en el réplica sin poseer titulación[9].

La ausencia de respuesta por parte de las autoridades ministeriales fue interpretada por el mayor diario nacional como: “Han dicho a la ciudadanía que no importa el número de vidas estropeadas para siempre…”. A lo que se suma la gravedad de las aseveraciones de algunas madres, las que resultan dramáticas y anuncian lo peor para sus hijos. Una madre sentenció: “Le han arruinado la vida a mi hijo”. Y otra se refirió a su hija en la tv diciendo: “Su niñez, su inocencia se perdió”. Otras madres de niñas afectadas en su propio contexto familiar han expresado, con variaciones: “Siempre pensé que esto pasaría”.

En la conversación del jueves 23 de noviembre en la Universidad Católica con el apoyo del CIEDD[10] nos propusimos interrogar estas omisiones y sentencias: ¿Es que lo ocurrido implica, necesariamente, un destino nefasto sin fisuras para los niños, donde no hay ya nada por hacer ni por inventar en relación a esas marcas que quedan? ¿Es que los psicólogos sólo están en los dispositivos para colaborar, siguiendo el protocolo? ¿Es que el psicólogo orientado por el psicoanálisis concuerda con la transformación de una demanda de escucha y atención particularizada del niño en una demanda-judicial, cuya ruta de acción vuelve a colocar al sujeto-niño como un objeto a ser observado, evaluado, clasificado, desubjetivado?

Según el protocolo, el psicólogo forma parte del equipo de la “sospecha”, quedando como agente de la “detección” y cuya “intervención” consiste en hacer El informe de hecho de violencia –tiene 24 horas- y las demandas; esto sin esperar el esclarecimiento de las fantasías y las elaboraciones de lo vivido por parte del propio niño, pues pudiera existir revictimización. Pero sí deben hacerse cargo del seguimiento de la demanda en la Fiscalía.

¿Es que al priorizar la vía judicial se deja de lado el acompañamiento al niño para permitir que sea respondido, replicado en algo eso que experimentó en el cuerpo, ese acontecimiento de goce que irrumpió los ronroneos placenteros con los que los niños se adormecen y del que son despertados de repente y sin palabras? Debiera ser que no, en tanto que las escenas relatadas dan cuenta de cómo los pequeños fueron reducidos a objetos de la mirada fría y cruel, de uso y abuso, por adultos que obedecen a sus propios imperativos de goce y dictan órdenes insensatas a niños, enmarcadas en vulgares fantasmas. Tal fue el caso del “profesor” de educación física, cuyo título era “Tecnólogo Pedagógico en Ventas”[11], quien caminaba por las aulas preguntando a las maestras “a ver, quien se ha portado mal hoy”. Y así, diciendo que los lleva a la Consejería Estudiantil los llevaba al baño a producir pornografía infantil[12].

Este ser-tomado como un objeto en una escena obscena y sin velos, toma nombres distintos en las narraciones de los niños afectados, nombres violentados al ser universalizados como: “abuso sexual infantil”, lo que además de inexacto pues ellos ya hablan, trae de suyo que el chico, la pequeña, pierden su ser para tener que llamarse “víctima”, pasando a formar parte de grupo identificatorio de los sujetos en los cuales ya se habría realizado el eslogan: “Todos podemos ser víctimas”. Hay que decir que no todas las veces estos actos-traumáticos son tomados como tales hasta el despertar de la adolescencia, momento Otro en el que resignificarán lo sucedido y surgirán inhibiciones, angustia o síntomas, a ser alimentados por el sentido que el Otro les otorga y, en el mejor de los casos, a elaborar en el uno por uno.

Notas

  1. Investigación anotada al Centro de Investigación y Docencia de Guayaquil y la Red de Psicoanálisis Aplicado.
  2. Según El Universo hubo 948 denuncias de delitos sexuales en el sistema educativo en los últimos 9 años.
  3. Además dijo que se requiere un presupuesto de 150 millones para más medidas de prevención.
  4. http://www.expreso.ec/opinion/cartas-de-lectores/organizaciones-sociales-rechazan-demanda-intimidatoria-contra-expreso-EH1867143
  5. http://www.elcomercio.com/tag/red-de-maestros-y-maestras-por-la-revolucion-educativa.
  6. http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/sociedad/4/ministerio-de-educacion-disolvio-la-une
  7. https://www.eluniverso.com/noticias/2017/10/26/nota/6449611/prision-docente-caso-principito
  8. Vistazo, pág. 16. Aunque el código penal obliga a denunciar el delito a la Fiscalía, la Ley Orgánica de Educación Intercultural (2011) dice que la denuncia es en la Junta Distrital de la Resolución de Conflictos.
  9. Hoy hay 1800 docentes sin título en el sistema educativo público.
  10. Centro de Innovación Educativa y Desarrollo Docente de la misma Universidad.
  11. Ingresó así la institución en el 2011 y en el 2013 registró una licenciatura en Educación Física.
  12. En los celulares de los docentes arrestados se encontró pornografía infantil.

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