Lo nuevo y el hito de la marca

Por: Rodolfo Rojas Betancourt

Tomado de: http://www.upsocl.com/lulu/algunos-ya-se-estan-haciendo-tatuajes-inspirados-en-el-coronavirus-la-pandemia-les-afecto-la-cabeza/

Cuando empezaron a llegar las primeras noticias de una extraña y lejana enfermedad, recordaba aquella premisa leída hace mucho: por su corto y rápido ciclo de vida, los virus evolucionan mucho más rápido que los organismos pluricelulares.

Fueron apareciendo cada vez más noticias de aquel aún extraño virus: que no era sino la mitad de letal de la tan cotidiana influenza, que resultaba mucho menos letal que problemáticas como hepatitis, violencia de género, accidentes de tránsito y un largo etc., pero algo no se ajustaba, ya que…entonces ¿por qué tal cobertura mediática?… ¿por qué tanta gente comentándolo y comparándolo?

Finalmente, el extraño se volvió cercano, llegó a Ecuador, generó un enorme revuelo: había buenos argumentos para justificar tal movilización: toda vida es valiosa, la vida por sobre el dinero.  El hecho de que no exista un tratamiento, es algo que en efecto preocupa.  Ante el contagio, solo hay que esperar, y las atenciones médicas en casos extremos son soportes vitales, no se ataca el problema en sí, sino se trata de suplir lo que el virus inhabilita: principalmente los pulmones.

Pero me sigo preguntando: ¿cómo es que este virus, ha calado tan profundo en la opinión pública?, ¿como es que ha logrado movilizar de una manera tan basta y profunda el imaginario colectivo?  Ya las gripes “aviar” y “porcina”, el doble o más de letales, estuvieron presentes y no causaron tanta movilización.  Veamos, este nuevo virus es mortal, no tiene cura pero además se propaga de manera muy eficiente: en pocas semanas fue declarado pandemia por parte de la OMS.  Aquí encontré una respuesta, esto es nuevo: las posibilidades de viajar muy lejos en poco tiempo de forma tan habitual, unida a la propagación eficiente, produjeron la presencia del virus en muchos países con miles de contagiados y un incremento exponencial en donde llega.

Los tiempos actuales y sus formas de transporte: ¿habrá otras incidencias de los tiempos que corren en esta problemática?

Se me ocurren varias.  Es también la primera vez que la tecnología tiene la posibilidad de prometernos la ayuda suficiente para lograr un cerco epidemiológico que sirva: con pruebas a granel, estadísticas en tiempo real, toda la población en vigilancia, termómetros y hasta cámaras digitales con reconocimiento facial, han logrado que en China se repliegue la honda expansiva del virus. Korea del Sur sigue ese camino y Alemania.  En Ecuador, en dos hospitales de Guayaquil, un algoritmo de Inteligencia Artificial ayuda para el diagnóstico: desarrollado en China por Huawei, promete un diagnóstico con un 96% de precisión en minutos.  Lo también nuevo es que por primera vez está en el horizonte la promesa de controlar una hecatombe sí “ponemos todos de nuestra parte”, “no salgas de casa”.  Y sí, es necesario ahora, tiene la mejor de las intenciones.  Tenemos que estar atentos a esta cesión, a lo que nos puedan pedir luego en este sentido, como dice el adagio popular: el camino al infierno…

También está una pregunta, que cruza por lo que queremos como sociedad y que se actualiza: ¿sistema sanitario público o privado?, por ser muy reduccionista.  Por ejemplo, hay iniciativas en China, Alemania y USA para crear una vacuna y el intento del presidente de Estados Unidos de comprar los derechos exclusivos de una de estas iniciativas.  Por la misma vía, los tratamientos con Hidroxicloroquina y Azitromicina prometen salvar vidas en personas infectadas, lo mismo que el Interferón Alfa 2B.

La necesidad de contar con suficiente cantidad de camas de hospital se revela: 13,4 en Japón; 13,2 en Korea; 4,2 en China; 8,3 en Alemania; 3 en España; 3,4 en Italia; 5 en Argentina y 1,5 en Ecuador.  Pero de estas, las que cuentan en verdad son las de cuidados intensivos, los respiradores para las personas vulnerables, una interesante propuesta de hacerlos a partir de impresoras 3D surge como alternativa.

Por otro lado, los índices de mortalidad siguen siendo bajos, lo que no resta importancia que sean miles ya y contando, con nuevos récords de contagio y mortalidad por día.  ¿ha contribuido esto a la histeria generalizada de pensar que si se sale de casa la muerte espera?…no es así, de seguir así la propagación, en pocas semanas prácticamente todos habremos contraído el ahora éxtimo Coronavirus, generando nuestros propios anticuerpos.  El verdadero objetivo de la cuarentena es menos evidente de forma directa: no colapsar el sistema de salud, para que no corra peligro aquella población en riesgo: inmunodeprimidos, niños, ancianos, personas con problemas respiratorios, más del 90% de los infectados no van a tener complicaciones y en 14 días estarán sanos.

Pero toda esta cobertura mediática, corregida y aumentada en redes, ya tiene incidencia en las subjetividades, el hecho de que se trate de un virus que produce “dificultades para respirar”, lo liga en tanto marcas subjetivas que pueden articularse a ataques de pánico: hay notas por todas la red de personal de salud quebrado, abrumado ante la falta de tiempo y exceso de pacientes, personas con ataques de angustia que salen a la calle con excusas y hasta en francos actings… Ante esto, ¿cual es el rol del psicoanálisis en estas problemáticas? ¿cómo estar a la altura del malestar de nuestra época?  Surgen propuestas de asistencias telefónicas y por videollamadas para dar apoyo y contingencia, ¿qué esperar de este tipo de ayudas? La propuesta de atención a Urgencias Subjetivas con dispositivos como PAUSA o DATUS pueden ser de gran orientación, pero es un trabajo y un camino para recorrer, a empezar, donde la emergencia en cambio no espera.

El Coronavirus es un hito que marca un antes y un después… el asunto se resolverá en cuanto un porcentaje de la población genere anticuerpos, entonces ya no habrá posibilidad de que se saturen los sistemas de salud… por ahora.  Y es por esto que constituirá un cambio en la forma de relacionarnos: en cuanto acabe la emergencia, volveremos a nuestra tan querida cotidianidad… hasta la siguiente pandemia… últimamente vinieron: gripe aviar, porcina, ahora los coronavirus… ¿se ve el vector?  Habrá que reformular el marco jurídico, revisar la forma de relacionarnos, incluso de hacer clínica.  No es asunto de “hay que atender virtual”, no es tan fácil como eso, hay que revisar los alcances y posibilidades de nuestra práctica.

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