Boletín 6: Biblioteca Nel Guayaquil

LAS CITAS Y COMENTARIOS DE LA BIBLIOTECA

Boletín #6
Julio 17 del 2020

¡La Biblioteca sigue abierta!

Avanzamos con la investigación sobre la práctica de orientación lacaniana en esta época de pandemia, con interesantes puntuaciones en cada boletín extraídas de la obra de Lacan y de quienes lo estudian a partir de sus propios interrogantes.  En ellas, Gabriela Febres Cordero y Verónica Esteves desde la complejidad de su práctica con casos de violencia, encuentran conceptos, elaboraciones, a tener en cuenta en sus intervenciones y los aportan en el presente boletín.

Verónica, con un trabajo articulado a lo judicial, propone otra vía distinta que la de “pedagogizar el Coronamachismo”.  Más bien apuesta a la responsabilización subjetiva, tomando una cita de Lacan sobre las retorsiones del propio deseo en los caminos de la agresividad.

Gabriela hace una interesante observación de un empuje a decir, a partir de la inactividad en el confinamiento.  No es el horror sino esta especie de pausa en la vida, la que corta el velo con el que alguien cubre lo traumático sucedido en la infancia.

  Ana Ricaurte

PANDEMIA ¿EFECTO DE CORTE?
Gabriela Febres-Cordero*

En el contexto de la emergencia sanitaria que vivimos, cabe preguntarse sobre la dinámica que cada sujeto sostiene. ¿Qué efectos ha tenido el confinamiento obligatorio, súbito, con relación a lo que se decide no decir? Semblantes sostenidos en nombre de una “convivencia armoniosa”, una decisión propia del sujeto: no querer saber.

Sin embargo, la pandemia también ha introducido una pausa. En ese sentido comienzo a releer algunos textos, orientada por la oferta del discurso psicoanalítico: hay tiempo para encontrar las palabras que mejor tramiten lo que se nos presenta. (1) Lacan (1990) refiere “…el not des lebens… se encuentra en el campo del inconsciente. Sólo nos es accesible por el artificio de la palabra articulada.” (p. 63)

Así como emergieron demandas de atención ante la incertidumbre y el escenario terrible, horrible, que tuvo lugar en la ciudad también se acercaron sujetos cuya angustia lograron relacionar a un evento particular, pre-pandémico. Ubicaron, en su historia de vida, un acontecimiento que habían decidido dejar de lado, optando por el “olvido”. Encuentros con lo real que no deja de no escribirse, y que la pausa-pandémica, a modo de corte, lleva a algunos a buscar qué articulación es posible para esa dificultad de la vida.

(2) Ricardo Seldes (2004) define la angustia, luego de recoger algunos puntos en Freud y Lacan, como “…el afecto que no engaña… es esencialmente un corte, sin el cual el significante, su funcionamiento, su surco en lo real es imposible.” Precisamente, desde un profundo estado de angustia me habla una madre, a raíz de que su hija adolescente decide revelar sobre un episodio de violencia sexual ocurrido en su niñez. Angustia que, ella describe, “nos dejó tiradas en una esquina, sólo nos abrazábamos y llorábamos.” No hay palabras ante el develamiento de este suceso.

Este evento de violencia sexual da paso a que la joven ubique una serie de sensaciones y posturas a lo largo de su vida: repulsión ante ciertos olores, ante demandas del otro y la postura que se espera ella tenga ante las mismas. Se da inicio a un trabajo que le permite verbalizar, dirigir a otro, un malestar por fuera de la pandemia: ¿qué es ser femenina? Durante las sesiones la joven verbaliza que siempre se sintió extraña, incómoda respecto a estos intentos por parte de su madre y abuelas: hacer de ella una chica más femenina. Ahora comienza a tomar decisiones, desde su singularidad, dejando de lado si está siendo o no lo suficientemente femenina.

El artificio lenguajero tiene lugar en un momento particular: durante el aislamiento, junto a su madre, en una habitación, guiada por ese afecto que no engaña, decide contar sobre esta situación de abuso. Enuncia, cuestiona aquellos ideales familiares, encarnados por las mujeres de su familia, y da paso a elaborar algo suyo.
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*Asociada NEL Guayaquil

  1. Jacques, L. (1990). La ética del psicoanálisis. Argentina: Paidós
  2. Seldes, R. (julio/agosto 2004). La angustia y la certeza. Virtualida. Revista digital de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Año 3, número

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LA URGENCIA Y LO JURIDICO
Verónica Esteves*

Desde el inicio del confinamiento impuesto ante la irrupción de la pandemia del Covid-19, se escucha decir en ciertos medios de comunicación que la del Coronavirus no se trata de la única plaga que, además, las cifras estarían evidenciando un incremento de casos de violencia contra la mujer en algunos países. Un recrudecimiento promovido por el encierro, conociéndose escenarios como el de Colombia, en donde la Unión Europea lanzó una campaña digital denominada Coronamachismo, manifestando la intención por hacer una pedagogía sobre el respeto e invitar a denunciar los casos de violencia en el hogar. Los dispositivos del biopoder, ¡a la orden! Sin duda las cifras publicadas son alarmantes y habría que prestar atención, pero el psicoanálisis apunta en otra dirección: no se reduce a la contabilidad ni tampoco a la denuncia legal como mandato.

Las instituciones cuentan con toda una parafernalia discursiva que organiza las demandas con las que los sujetos llegan a solicitar atención. En Clínica de la urgencia, Sotelo expone cómo, si todo hecho es de discurso, “ser nombrado como golpeada o como golpeador dificulta el poder despegarse de eso(…) El nombre mismo, el golpeada, queda ligado al mujer, con lo cual se define su ser, ¿quién es Ud.? Una mujer golpeada, vengo porque soy”.(1) Significantes que no deben ser rechazados, pero sí problematizados y, llegado un punto, ya no priorizar al sujeto del derecho, permitiendo así la asunción del deseo.

En su texto La urgencia en los dispositivos jurídicos. ¿Qué lugar para un analista?, a propósito del trabajo que realizó en una entidad judicial, De Luca precisa: “(…)tenemos por un lado el universal de la ley, el para todos de una norma a la cual nos tenemos que sujetar, y por el otro el particular de quien estamos escuchando, situando la intervención analítica entre la legalidad que supone la norma jurídica y lo que cada sujeto considera legítimo.”(2) Se tendría que apuntar a que el sujeto elabore su posicionamiento frente a la activación del aparataje judicial, apelando a su responsabilidad entendida como implicación subjetiva, no por ser legalmente culpable, sino porque toda prenombrada víctima, por más pasiva que haya estado, no pierde su posición de sujeto.

A la persona acusada, la ideología jurídica la juzga en términos de responsabilidad objetiva al haber quebrantado leyes instituidas, llegando a una sentencia que no necesita ser admitida por ella ni tampoco asumida a nivel subjetivo. Nuestra experiencia nos demuestra, una y otra vez, lo que Lacan expone en sus Premisas para todo desarrollo posible de la criminología, en la que refiere que “la realidad humana no es solamente el resultado de la organización social, sino una relación subjetiva que, por estar abierta a la dialéctica patética que debe someter lo particular a lo universal, tiene su punto de partida en una alienación dolorosa del individuo a su semejante y encuentra sus caminos en las retorsiones de la agresividad”.(3) Nos encontramos en otro terreno que se distancia de la tradición judicial: “la relación de la acción humana con el deseo que la habita”.(4)
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*Participante del Cid Guayaquil

(1) Sotelo, Inés. Clínica de la urgencia, pág. 39, JCE Ediciones, Buenos Aires, 2007.
(2) De Luca, Silvia. Perspectivas de la clínica de la urgencia. La urgencia en los dispositivos jurídicos. ¿Qué lugar para un analista?, pág. 202, Grama, Buenos Aires, 2009
(3) Lacan, Jacques. Otros Escritos, pág. 136, Paidós, Buenos Aires, 2018
(4) Laso Eduardo; Michel Fariña, Juan. El Seminario de la Ética a través del Cine, pág. 81, Letra Viva, Buenos Aires, 2017

Comisión de Biblioteca Nel-Guayaquil

Si desean revisar nuestros boletines, pueden  obtener todos los anteriores  visitando el blog de la escuela en esta dirección    https://nelguayaquil.org/category/biblioteca/

Coordinadora del Boletín
Ana Ricaurte.

Diseño y Edición
Gabriela Febres-Cordero.
Ana Ricaurte.
Silvana Gallegos.

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