Nel Lima: condolencias

A razón de las sensibles pérdidas de colegas, amigos y familiares, compartimos este poema de Heine
“Der Asra”


El Asra

Día tras día, al caer la noche,
iba la bella hija del Sultán
de paseo hasta la fuente
donde las blancas aguas murmuran.

Día tras día, al caer la noche,
el joven esclavo, junto a la fuente
donde las blancas aguas murmuran,
cada vez más la color perdía.

Una noche, la princesa
acercósele balbuceando:
dime, esclavo, ¿cuál es tu nombre,
cuál tu patria y tu linaje?

Y el esclavo dijo: Me llamo
Mohamet y soy de Yemen,
y mi pueblo son los Asra
quienes mueren cuando aman.

 

Freud toma este poema en su escrito de 1915 “De Guerra y Muerte” para intentar explicar la actitud del ser humano hacia la muerte, postulando que “ella tiene un fuerte efecto sobre la vida. Menciona que la vida se empobrece, pierde interés, cuando la máxima apuesta en el juego de la vida, que es la vida misma, no puede arriesgarse. Se vuelve tan insípida e insustancial como un flirt norteamericano, en que de antemano se ha establecido que nada puede suceder, a diferencia de un vínculo de amor en el Continente, donde ambas partes deben tener en cuenta permanentemente las más serias consecuencias… ¿Quién ha de sustituirle a la madre su hijo, a la mujer su esposo, a los hijos su padre, si es que acaece una desgracia? La inclinación a no computar muchas otras renuncias y exclusiones. Y no obstante, divisa de la Hansa decía «Navigare necesse est, vivire non necesse»: Navegar es necesario, vivir no lo es.”. 

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