Carta (de amor) a Antonio

Es la historia de un amor, como no hay otro igual. De la canción a una escritura de agarre.

“La gente queriendo hablar del otro, siempre habla de sí mismo. Esto es casi cómico”. Antonio Aguirre F.

“Valor ante funesto destino”. Jacques Lacan

Por Jessica Jara de Aguirre

En un texto de conclusión de un cartel muy apreciado, coloqué como epígrafe una cita de Lacan del momento de la Disolución de la Escuela que él había fundado. Así, en el año 80, Lacan en una permutación radical, hizo operar la di-solución cual “solución” al problema de la Escuela. Ciertamente, la cita en mención es del momento siguiente, cuando Lacan llama inmediatamente a volver a asociarse a quienes quisieran continuar con él. Limitando el tiempo para ponerle coto a la “debilidad ambiente”. Tenían diez días para volver a decir “sí” a la Causa Freudiana, uno por uno.

Es entonces que Lacan declara: “Heme aquí, el hombre cubierto de cartas” (11/03/80). De entre esas mil, precisó una diferencia: los que tienen duelo que hacer por una Escuela, y los otros. Cito a Lacan: “El duelo es un trabajo…. que yo demando a aquellos que… quieren permanecer conmigo para la Causa Freudiana”.

Conocí a Antonio, un lacaniano instantáneo[i], en el 2003 e hicimos cartel en el 2005. Por mí, dejamos de cartelizar durante diez años. Intervalo en el que el análisis me permitió forjar a buen pulso un estilo propio y (de)mostrar que el psicoanálisis me era vital; es decir, no sólo el psicoanalista Antonio Aguirre. Eso prosigue, el análisis, pero Lizbeth lo notó: “pudiste crear tu propio lugar, tu propio decir. El respeto por él no impidió tu forma de articular tu discurso y tu deseo… llevas por dentro un soplo que ayudó a Antonio”. Por otra parte, Adela Subía destacó, amorosa, nuestra “complicidad intelectual”.

El cartel del 2015 (después de los diez años) lo relanzamos dos veces… Ya para el 2020 escribí “Concluir un cartel: Un modo de ponerle coto a la debilidad ambiente”, con el epígrafe en cuestión. Nos costó ese despegue.

Las cartas y no hay que convencer a nadie…

El mismo 2020 arrancó el trabajo preparatorio hacia el X ENAPOL y tuve la alegría de ser convocada a trabajar en la Comisión del Boletín Ahh!? Allí creamos la sección Cart@s. Antonio decía que eran cartas de amor… Tuve la buena fortuna y la confianza de valiosos colegas, para participar con la carta inicial: una correspondencia inolvidable (al menos para mí) con Raquel Cors…

La escritura de cartas, -en mi caso particular- ha tomado incontables veces la forma de reseñas, misivas, convocatorias al trabajo, elaboraciones… Es uno de mis modos privilegiados de formar parte del Banquete de los Analistas. Di razones el último Viernes de Escuela, donde se nos convocaba a hablar de la “Transferencia de trabajo” y ahí dije que, quizás: una verdad inédita/ heterodoxa, que se escribe contingentemente y pasa a otros, animándolos a trabajar, es algo que remite al nuevo amor.

El boletín -de modos misteriosos- solicitó a Antonio participar de las Cart@s. Esto quiere decir: elegir a alguien del Campo Freudiano, como destinatario de una carta y de ese modo, suscitar una correspondencia en torno a lo nuevo en el amor; y que esto pase, de lo privado a lo público… Que pase. Él estaba muy ocupado pensando en nuestro próximo seminario del CID y en el grupo de investigación que coordinaba con Piedad hacia el ENAPOL; así, para mi sorpresa: Antonio aceptó. Lo cito: “Trabajaré en la línea que se ha propuesto y recibirán mi contribución en la fecha indicada. Abrazos”.

¿A quién escribiría su carta? Un enigma durante no mucho tiempo. Me dijo que a mí. Que yo seguro le contestaría (¿la carta, la pregunta sobre lo nuevo en el amor?). Yo lo traté de convencer, a pesar de que él sostenía, como lo dijo en su última carta a la Escuela, después de que hablara Miller el domingo: “Digo que no hay que pretender convencer a nadie… Es el deseo de cada cual lo único que cuenta”.

Yo le decía: “Antonio, puede escribirle a Miquel Bassols, a Ronald Portillo…”. A hombres…, bueno… También le propuse también a Lizbeth…  A ella, en efecto, le escribió una carta después de esa última reunión de Escuela.

El miércoles 5 me despertó como siempre, desayunamos con Ayelén. Luego, se fue al “Dólar” a tomar unas notas. Cuando volvió, le comenté animadamente las cosas que tenía por hacer. Me dijo que anote las cartas del ENAPOL. De entre todo el Campo Freudiano me había elegido a mí como destinataria. Yo, que había tratado de convencerlo, pero como dijo Felipe: “Antonio era un fuego incombustible”… Acepté, y me queda la alegría de haberle dicho que “Sí”, como cuando nos casamos. Brindamos, cómplices enamorados.

Después de trece años de intervalo, yo me había hecho volver a elegir por mi amor. En esta ocasión ya estábamos en lo nuevo en el amor. Una pista de Lizbeth: “Su inteligencia y su denuncia constante… la pudiste enmarcar y le aportaste un decir renovado con un alcance más amplio”.  Nuestra vida cotidiana se sostenía en pequeños rayitos de luz que hacían no-todo a lo peor de un mundo inmundo; Ayelén hoy ha recordado y escrito que en los almuerzos teníamos ciertas diversiones, entre ellas: hacer Haikús. La cito: “Un haikú de tres, hecho por tres”.

¡Quién diría que después de una semana de vacacionamos en la playa, y a pocas horas de un brindis con Jack Daniels, surgiría de mí una lamentación profunda, un gemido desconocido, un dolor en las entrañas..! Agradezco a Alejandro Reinoso por el préstamo del significante, lamentaciones.

Amigos como Juan Fernando Pérez me hacen notar que se trató de una partida insólita. Todos desconcertados, cada uno impactado. Así, puedo decir que Antonio jugó una partida insólita hasta el final. La peor, su súbita salida de la escena. La mejor, me eligió dos veces; otra, esa carta del Enapol que no fue, se multiplicó. Las cartas/ condolencias…  de mis amigos del Campo… son letras que me agarran a la escena del mundo. Porque “Aguirre” era mi “agarre”. Mi agarre que es también la escritura.

Una mujer cubierta de cartas, una mujer materialmente hecha de letras. Una mujer que había sido el Otro imprescindible para un hombre, un hombre que supo hacer de ella su causa material. Una mujer se encuentra en la digna tarea de editar lo que es su propia vida.

Un último síntoma o acontecimiento de cuerpo. Me despierto temprano…

María Isabel Uribe me dice que Antonio se ha ido temprano y así noto que desde que ocurrió… estoy levantándome temprano, ¿por qué?

Como les decía, Antonio me despertaba por las mañanas… era un despertar tierno. Antonio me despertaba por las mañanas y también despertaba a una Comunidad cuando había que hacerlo, pues hay una tendencia a quedarnos dormidos, a esperar a otro día para hacer o decir. Gana la prudencia y se pierde la ocasión, a veces. Antonio tenía una relación distinta con el tiempo. Era instantáneo. Escuchamos las casi cuatro horas de interlocución con Miller. Escribió una carta a la Escuela. Algunos, hasta alcanzaron a contestarle, Mayra, Gabriela, Carlos (otros ya contestarán en su momento, la carta ha sido enviada). Antonio tenía mucho para decir y sostener, y lo transmitió en acto. Lo ocurrido ha sido terrible y Antonio ha sido terrible, como equivoca Ivonne.

Lo que se ha despertado también es una inmensa transferencia de trabajo, que está encausada a la Escuela porque Antonio era un hombre de Escuela y como dice el comunicado de mi sede: “Antonio Aguirre… ha marcado la vida institucional de la Nel”. Antonio era un hombre de compromiso y comprometía. Eso se verifica en el paso del trabajo de transferencia a una inédita transferencia de trabajo. La enunciación de Antonio, su estilo, no sólo impactó sino que supo llegar. Al final, era otro.

Soy una mujer cubierta de cartas. Agradezco sus líneas que dan testimonio de lo que Antonio fue como analista, como analista ciudadano, como enseñante en posición analizante, con preguntas sinceras… Destacó Gustavo Zapata su bonhomía. Los actos de Antonio trazaban una orientación no por el bien ni los ideales… sino por una política y una (po)ética. De la poesía de Borges, irónica, pero salpicada con un poco de Perry Mason.

No me queda más que agradecer a la contingencia que hizo que ese amor se escriba y se vuelva necesario. Y que se sostenga porque, ¡cómo cambiamos en este trayecto!, como le dije a Beatriz Udenio. Nosotros éramos radicales cuando nos conocimos, pero cambiamos y nos sostuvimos juntos. Agradezco que me cubrieran de cartas en este momento crucial.

Para concluir. Aunque Antonio no apreciaba cerrar un texto con citas, les traigo a Lacan en la Carta de Disolución: “los abandono a fin de que me muestren lo que saben hacer, excepto molestarme y aguar una enseñanza en la que todo está sopesado.” (05/01/1980).

Otra de Lacan: “… no es… necesario que una mujer sea creativa para ser interesante, basta con que ella cuente, eso es lo que tiene su peso”[ii].

Creo haber contado para Antonio y quizás pude ser: su pesa-persona.


[i] Como lo recordé al hablar con los colegas con quienes compartió en su último cartel clínico: Gloria González, Alejandra Hornos, Elida Ganoza y Carlos García.

[ii] Gracias a mis amigos de Lazos del Discurso Analítico en México.

*Intervención en el acto de homenaje de la NEL a la trayectoria de Antonio Aguirre Fuentes, psicoanalista de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. 

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