Hacia las XII Jornadas de la Nel: ¿Es la sexuación una cuestión (siempre) nueva?

Por: Alvaro Rendón Chasi

¿Sexualidad(es)? No nos deslicemos por las diversas categorías de género que se propone desde lo social. Ya Jacques Lacan nos ha alertado de la cadena que se resbala por lo imaginario y lo simbólico: semblantes, nombres, performances, prácticas de amor y goce con diversos partenaires para posibilitar la relación sexual que finalmente no hay. Todos somos hombres, pero en el sentido lacaniano: hommo-sexuales (“prototipo del semejante”). Antes de continuar propongo una hipótesis: Sigmund Freud había despejado las fórmulas de la sexuación. En 1923 Freud precisa en La organización genital infantil (Una interpolación de la teoría de la sexualidad) que:

El carácter principal de esta organización genital infantil es, al mismo tiempo, su diferencia respecto de la organización genital definitiva del adulto. Reside en que, para ambos sexos, solo desempeña un papel un genital, el masculino. Por tanto, no hay un primado genital, sino un primado del falo. (Freud, 1992, p. 146).

Si lo traducimos sobre el lado hombre-masculino de la sexuación, los seres hablantes, indistinto de sus sexo-género, ocupan este lugar, están castrados y atravesados por el significante fálico. Pero avanza un poco más:

Una primera oposición se introduce con la elección de objeto, que sin duda presupone sujeto y objeto. En el estadio de la organización pregenital sádico-anal no cabe hablar de masculino y femenino; la oposición entre activo y pasivo es la dominante. En el siguiente estadio de la organización genital infantil hay por cierto algo masculino, pero no algo femenino; la oposición reza aquí: genital masculino o castrado. Sólo con la culminación del desarrollo en la época de la pubertad, la polaridad sexual coincide con masculino y femenino. Lo masculino reúne el sujeto, la actividad y la posesión del pene; lo femenino el objeto y la pasividad. (Freud, 1992, pp. 148-149).

A manera de resumen se propone el siguiente esquema:

 SujetoObjeto
Fase sádico-analActivoPasivo
Fase fálicaGenital masculinoCastrado
PubertadMasculino: sujeto, actividad y posesión de pene.Femenino: objeto, pasividad. 

¿No es acaso esta la organización fantasmática?

Siguiendo, esta distribución suena familiar a la propuesta formalizada de Jacques Lacan en el Seminario 20, Aún. Las fórmulas de la sexuación contienen 4 enunciados: 2 del lado izquierdo que competen al lado hombre y los restantes del lado derecho, a la posición femenina o lado mujer. Del lado hombre, el cuantificador Ǝ, representa al mito del padre no castrado ¬Φ, que es oportuno para instaurar la ley. Luego: Ǝx ¬Φx se lee existe por lo menos uno que no está inscrito en la función fálica. En la parte inferior del mismo cuadrante izquierdo se halla el universal Ɐ, representando a todos los que se inscriben ahí cumpliendo el hecho de que deben haber pasado por la castración Φ. Luego Ɐx Φx, se lee todos los sujetos están inscritos en la función fálica

Del lado derecho está la posición femenina. Aquí el existencial aparece negado ¬Ǝ al igual que la función fálica ¬Φ. La fórmula ¬Ǝx ¬Φx se lee: no existe ni una que no esté inscrita en la función fálica. Luego en la parte inferior el universal está negado ¬Ɐ, traducido como no-todo, y la función fálica aparece positiva Φ. La fórmula ¬Ɐx Φx se lee: no toda inscrita en la función fálica. Resulta curioso que Lacan mencione que “…se le llama impropiamente la mujer […] el la de La mujer, a partir del momento en que se anuncia con un no-todo, no puede escribirse” (p. 98).

 Se precisa el cuadro final de las fórmulas de la sexuación:

De este seminario 2 citas son de mi interés:

La primera:

(…) del lado en que todo x es función de Φx, o sea el lado en que se coloca el hombre. Colocarse allí es, en suma, electivo, y las mujeres pueden hacerlo, si les place. Es bien sabido que hay mujeres fálicas, y que la función fálica no impide a los hombres ser homosexuales. Pero les sirve, igualmente, para situarse como hombres y abordar a la mujer. (Lacan, 2014, p. 88)

Es decir, el hablante ser colocado del lado hombre puede abordar algo de la mujer. Observemos en la fórmula el vector que va del sujeto tachado al objeto a. Insisto: ¿no es acaso esta la fórmula del fantasma? Formula que el mismo Freud despejó en “pegan a un niño” como el axioma perverso sobre el que se construye la sexualidad: el niño es pegado, una pasividad siempre activa en el masoquismo.

La segunda:

A la derecha tienen la inscripción de la parte mujer de los seres que hablan. A todo ser que habla, sea cual fuere, esté o no provisto de los atributos de la masculinidad -aún por determinar- le está permitido, tal como lo formula expresamente la teoría freudiana, inscribirse en esa parte. Si se inscribe en ella vetará toda universalidad, será el no-todo, en tanto puede elegir estar o no en Φx. (Lacan, 2014, p. 97)

De tal suerte que, los hablantes seres, tenemos acceso al lado mujer, goce femenino, desde un no universal. A través de (la significación fálica) y a pesar de ella… Entonces hablar de hombre y mujer desde el psicoanálisis de Jacques Lacan debe apuntar a disolver nuestros prejuicios construidos sobre la experiencia imaginaria y simbólica de los semblantes que harían la “esencia” masculina y femenina en la cultura. No hay duda de una posición orientada por ese “significante privilegiado” que es pluralizado por el mismo Lacan. De tal manera que valdría preguntarnos: ¿cómo habita la sexualidad el hablante ser de la psicosis, el autismo…? Con un nudo, propio.

Para concluir por ahora: ¿Qué hay de las familias y la sexualidad en todo esto? Las diversas familias son un intento de poder reemplazar la no-relación sexual a través de la vía del lazo social, ubicándola en la fórmula de la sexuación del lado LOM, lado hombre, donde se inscriben los sujetos hablantes en tanto tienen un cuerpo más allá del género al que se identifiquen. La familia es ya un ordenamiento, una estructura que intenta hacer posible lo que no puede inscribirse en el sexo, de tal suerte, que es un intento de ordenar el goce sea “familia homoparental”; “familia monoparental”; “familia reconstruida” y, por qué no, “familias trans”.

Y ¿la cuestión trans? Un ordenamiento posible del goce dentro de la novedad antigua de La Mujer no existe.

Subrayo las palabras de Jean-Claude Maleval en Cuando Preciado interpela al psicoanálisis (Lacan Cotidiano No 856, 2019):

Cuidémonos de no escuchar la intervención de Preciado: ha venido a recordar al psicoanálisis la necesidad de una permanente evolución. Los modos de goce son tributarios de las mutaciones sociales. Lacan también no deja de subrayar que “¡el inconsciente es la política!”

Sigamos.

Referencias bibliográficas

Freud, S. (1992). La organización genital infantil (Una interpolación en la teoría de la sexualidad). En Obras Completas Volumen 19 (págs. 141-150). Buenos Aires: Amorrortu Ediciones.

Lacan, J. (2014). Seminario 20: Aun. Buenos Aires: Paidós

Maleval, J.-C. (1 de Diciembre de 2019). Cuando Preciado interpela al psicoanálisis . Obtenido de Lacan Cotidiano No 856: http://www.eol.org.ar/biblioteca/lacancotidiano/LC-cero-856.pdf

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