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Asociación Mundial de Psicoanálisis AMP

Conversatorio “Legislaciones, derechos y clínica psicoanalítica, ante la protocolización del mundo educativo”*

Por: Ivonne Espinoza – Participante del Observatorio de FAPOL “Legislación, Derechos, Subjetividades Contemporáneas y el Psicoanálisis”.

Desde que Jéssica me invitara a ser parte de este Conversatorio, llamó mi atención el título del mismo, dos términos especialmente: “mundo -educativo-” y “protocolarización”.

Mundo, es una expresión que he escuchado, desde distintos actores de la educación: autoridades, psicólogos, docentes, por supuesto.

Algunos para aseverar que su institución es un mundo distinto a otros (a otras instituciones) y, también para referirse a sus estudiantes, a las familias: El “mundo en el que viven los niños y los jóvenes”, del “mundo que le han construido sus padres”.

¿Se trata entonces, de una Institución donde se encuentran los mundos? Encuentro es introducir ya una apuesta, conversaremos de qué apuesta se trata.

Es posible escuchar también, las quejas, los impasses con los que se encuentran los docentes a la hora de educar, esto supone que hay docentes que desean educar. En ellos quiero detenerme también esta noche.

Ellos no dirán la ‘protocolarización’ de su mundo, son sencillos, dicen cosas como: “¡Esto es puro papeleo!”, y se preguntan: “¿Y a qué hora doy clase?” O exclaman: “¡Todo es evidencia!”.

Puede entonces un docente alojar a un estudiante, provocar que un joven desee ir al colegio, que un niño haga de la escuela un lugar, su lugar; pero cuando algo de esto no está en el registro (una ficha, una foto, un informe) y haya sido ordenadamente cumplido, desde lo que dicta la ley, quedarse del lado de la inexistencia, ¿lo que no se muestra no existe?.

Pareciera una encrucijada, “los imposibles de enseñar”. Manoni, en su texto La Educación Imposible planteará que el problema no es sólo teórico o doctrinal. Hay que inventar, que re inventar continuamente una práctica.

¿Qué oferta un docente desde su práctica?, en esta época en la que los protocolos, las rutas, han ingresado a su salón de clase y de donde deben salir las evidencias. Se vuelve imperativo “elevar” (término jurídico) elevar la experiencia docente a la constatación visual, tangible y medible.

Mismos protocolos para distintos niños, niños ubicados como casos. Jóvenes aburridos, docentes agotados.

¿Qué discurso nos empuja a consumir rutas, consumir los insumos protocolizadores?, ¿Cómo es que el criterio del docente, el saber sobre su estudiante queda invalidado?

Insisto en decir que los he escuchado, porque eso implica que hay un relato, que hay una experiencia (docente) transmitida en palabras. El ser de la palabra.

Un relato, donde opera también la pregunta…

  • ¿Por qué una única ruta, no necesariamente produce una salida para la ‘problemática’?.
  • Un estudiante no es igual a otro, ni un estudiante es igual todos los días.
  • Si los ‘expertos’, son los que dicen lo que hay que hacer, ¿Por qué no siempre se producen los efectos esperados?.

No es casual que se avance en aras de los protocolos, porque es la propuesta del todo-regulado, que nada se escape. No es el docente más, la autoridad en su salón, porque se encuentra frente a la exigencia de que se ajuste estrictamente a lo estipulado.

Manzotti en el texto Desafíos en las Escuelas I señala: “Se inhabilita a los padres y a los maestros, se adormecen cumpliendo las pautas y los protocolos indicados por el especialista. ¿Qué efecto produce esto? Que los niños quedan solos, sin nadie que los aloje”.

¿Adormecer o desobedecer?

Los docentes son creadores, capaces de acoger a niños resistentes a la relación con el otro y convertir una escuela en un mundo donde la creación los guía.

¿Habrán creado la desobediencia como una maniobra en la que la apuesta del encuentro y la inventiva se pone en marcha?.

Sin duda alguna dan cuenta (sin percatarse o no) de aquello singular en cada uno de los estudiantes, y claro en cada uno de ellos en su ejercicio.

El mundo del niño y del adolescente, encontrándose con el mundo de sus educadores, ¿qué puede sostener la acción escolar, sino es el deseo del docente por su función?. Función que toma distancia de las ofertas actuales, no es cualquier época ante la que se enfrenta el acto escolar, es la época de la eterna felicidad, de la medicalización de comportamientos, de las diferencias percibidas como perturbadoras.

Por Freud, estamos advertidos de que Educar, es una de las tres profesiones imposibles, pero imposibles porque algo se escapa, sabemos bien que la burocratización persigue lo contrario; lo que está en juego es que los niños y los jóvenes están en las instituciones escolares, como su forma de inserción en lo social, donde la burocracia exige que los adultos retrocedan y abran el paso a la intervención externa, evaluaciones que concluirán en tratamientos (de todo tipo). Una situación propia de los jóvenes y su acto de socializar rápidamente ‘elevado’ a una situación de riesgo…E incluso trabajar para la prevención. La burocracia obturando la inventiva, al saber pedagógico, se cataloga a los comportamientos como patologías y a los docentes como una extensión del terapeuta.

No-obediencia, para lograr detenerse, para enunciar que sus estudiantes no calzan en todas las casillas.

¿Qué hace que un niño quiera enseñarle a su profesora el trabajo realizado, sino es lo que ésta le devolverá en palabras?  ¿Qué se genera en un docente cuando recibe al grupo más difícil de la secundaria, y aún así no renuncia? (Renuncia, entendida como la acción de retroceder frente al acto escolar).

Desearía proponer para la mesa de conversación, entre nosotros y quienes han decidido asistir hoy, esa forma ¿subversiva? que ha encontrado el docente en el país frente a lo que ha ingresado a su mundo, de manera disruptiva.

Hebe Tizio, a manera de conclusión en el libro Re inventar el vínculo educativo afirma: Se trata de que cada uno haga lo mejor posible su tarea de albergar la particularidad del Sujeto, que es a lo que éste tiene ‘derecho’.

La clínica psicoanalítica por la apuesta de una lectura, entre varias, en las que un docente es también alojado en una institución, ir construyendo una buena manera.

Hacer con ese resto de la protocolarización.

Lacan, en 1953 en Función y Campo de la Palabra dirá: “Mejor que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época”.

*Fecha del Conversatorio: 16 de agosto de 2019. Lugar: SUM de la Facultad de Filosofía de la UCSG.

Los “ismos” ideológicos y el “Das Ding” de los psicoanalistas

Por: Antonio Aguirre F.

Publicado en: Zadig – La movida latina: https://zadiglml.blogspot.com/2020/11/los-ismos-ideologicos-y-el-das-ding-de.html

La ideología retorna, como tema. Asumimos que siempre está allí, según la concepción marxista. Althusser lo teorizó largamente, definió sus aparatos. Lo cierto es que Lacan, en su seminario sobre la ética del psicoanálisis, clase del 23 de marzo de 1960, dice que “la ética es inseparable hoy en día de lo que se llama una ideología”. Anotemos: “lo que se llama”. No lo llama así Lacan, pero sí su auditorio marxista.

Y luego Lacan dice “cosas masivas” que son “esclarecedoras”. Habla de la izquierda ideológica, los intelectuales – el tonto, el bufón, el “demuere”, el fool- de cuya boca salen verdades, toleradas y funcionales. Anotemos: “que además funcionan”. Digamos: consejeros del caudillo, “ingenieros del alma”. 

Después califica al otro bando, la derecha ideológica y sus teóricos – los canallas (knaves), los valets, los villanos consumados, que confiesan ser canallas a título de realismo-. 

Pero es “el resultado de las cosas” lo que le importa a Lacan, pues “un canalla bien vale un tonto, al menos para la diversión”. El resultado de una tropa de canallas desemboca en una “tontería colectiva” desesperante. 

“Lo que no se ve suficientemente… la foolery que da su estilo individual al intelectual de izquierda, culmina muy bien en una knavery de grupo, una canallada colectiva”, sentencia a continuación Lacan.

Puede leerse lo que dice en la clase del 4 de mayo de 1960 sobre Marx, los progresistas y afines. Razón y necesidad no son suficientes, ni siquiera en el proyecto integrador de Marx. El marxismo no ha sido capaz de asumir la función del deseo tal como la introdujo Freud. 

Esto no ha cambiado un milímetro hoy en día. Ni para la derecha, ni para la izquierda.

Por cierto la canallada colectiva, en el camino electoral, se ha vuelto más astuta, se ha hecho populista. Su oferta es un rosario de cuentas abierto. Identificarse a un “ismo” para entrar a descompletar esta oferta es sólo una buena intención: una cuentita más, a título de “lacanianos de izquierda”. No descompleta sino que perfecciona la “knavery”.

Se pone en cuestión la neutralidad del analista. Se la hace equivalente a la indiferencia frente a los acontecimientos políticos, por ejemplo. Leamos a Lacan en la charla de Bruselas el 26 de febrero de 1977, cuando dice que la neutralidad es la subversión del sentido, una aspiración por lo real, por eso que estaba antes de la derecha y de la izquierda, del bien y del mal. Aquí está la dificultad en materia política: tenemos que ser aspirados por lo real, sin ser aspirados por la derecha o por la izquierda.

Cuando se habla de ideología se quiere buscarla en cada psicoanalista. Tiene que tener una.  Hay que asumir que una ideología, en la definición de Althusser, es una representación imaginaria de las condiciones reales de la vida de un individuo y de un grupo. Ella es también un código, una regla de pensamiento y de conducta, unos hábitos, que aseguran la cohesión colectiva.   Althusser hace de la filosofía un trabajo de unificación de la diversidad ideológica, para alcanzar una sola ideología hegemónica, que detente la “Verdad”. Hoy se construye “un pueblo”, el caudillo y su jerarquía enuncian la “Verdad”.

Si la ideología es una de las ilusiones del sujeto, una construcción fantasmática, un sentido cristalizado, una de las sucesivas inscripciones del inconsciente (Freud en la Carta 52) los analistas están para leerla, descifrarla, en suma para analizar e interpretar este inconsciente ideológico. Los analistas van más allá. Su horizonte no es construir una ideología unificada y hegemónica. Al contrario, el horizonte psicoanalítico es el Das Ding, del que nos hablan Freud y Lacan. Trabajamos con “lalengua” y sus ejercicios de goce. La ideología es sólo uno de esos ejercicios y la atravesamos.

En estos días el esquema que Freud presenta en “Psicología de las Masas y análisis de Yo” nos provee de un aparato poderoso, operativo, incluso desplegable, para examinar las ideologías y sus identificaciones. Allí está el líder, el caudillo, el gran jefe, sin el cual no se comprende la política populista. Ese aparato freudiano nos enseña las consecuencias de anotarse a una ilusión.

*Psicoanalista, miembro de la NEL-Guayaquil.

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Referencias

1. Libro 7, Seminario “La ética del psicoanálisis”, Establecido por Jacques Alain Miller, Paidós, 1988. 

2. Charla de Lacan en Bruselas el 26 de febrero de 1977. Traducción al español a partir de un escrito en francés, siendo éste autorizado por Jacques Alain Miller.

3. Louis Althusser, Filosofía y marxismo, entrevista por Fernanda Navarro, Siglo XXI, 1988.

4. “El objeto de la operación del psicólogo” de Roberto Harari, en lo concerniente las relaciones entre ideología e inconsciente. Nueva Visión, 1976. 


[1] Este breve escrito es producto de un cartel de la Nueva Escuela Lacaniana, sostenido este año.

El rol del educador: Lo posible en lo imposible*

Por: Andrea Robles

Participante del Observatorio de FAPOL: “Legislaciones, derechos, subjetividades contemporáneas y el psicoanálisis”.

Una institución parte de la función de articular necesidades, por medio de la identificación de ideales, sin embargo, esto no es suficiente, siempre hay algo que se escapa de lo general, develando lo más singular: el goce pulsional, aquello es visto como lo que no anda, lo que no se acopla, lo que no cumple con el ideal, y que se intenta civilizar, lo cual genera síntomas; y es  que cuando un sujeto está dentro de una institución educativa  pierde algo de este goce, para poder entrar en el lazo y en el campo del aprendizaje (Udenio, 2005). A esto también se sujeta un educador, quien se presta para cumplir con las normas y los protocolos del sistema educativo, el cual intenta erradicar lo imposible de la educación.

En el trabajo realizado del grupo de Psicoanálisis aplicado, expuesto anteriormente en la UCSG, se planteaba un rol del psicólogo más allá de la demanda institucional, sin ignorarla, y en generar un espacio de escucha, sin embargo, estar dentro del ámbito educativo me lleva a cuestionarme sobre aquel educador que a pesar de los impases que se pueden presentar en el aula y de la burocracia con la que se enfrenta en su labor, puede percibir a sus estudiantes no como objetos de la educación, sino más bien como sujetos, y se ingenia maneras de transmitirles, sostenerlos e inspirarlos. Lo cual no es nada fácil.

Cada sujeto de la educación puede presentificar para un educador una interrogante, una incógnita que puede hacerlo desear saber, en el que puede ubicar algo que lo causa, o al contrario, puede provocarle un rechazo, un no querer saber, lo cual tiene relación con lo éxtimo, e implicará una posición ética para hacerse cargo o no.

Demanda

Deseo

Aquí también entra un punto de tensión entre la demanda institucional y el deseo del educador, pues tendrá que partir de la dificultad con la que se enfrenta, para ver la posibilidad de su acción, y podrá cuestionarse qué lugar tiene lo que le piden en su deseo, y cuál es el alcance de su acción, quedarse en la demanda o ir más allá, sosteniendo “el deseo de pasar a otros los dones recibidos” (Udenio, 2005).

Esto no significa que se deba abolir la demanda institucional, ya que esta implica el rol asignado (Benedito, 2003) en un espacio reglado por normativas y protocolos que todos deben cumplir con una uniformización, con la norma ideal, sino más bien trata de que el rol del educador pueda oscilar entre la demanda que exige la institución, y la demanda (el malestar) del sujeto de la educación. Es decir, considerar que hay un sujeto afectado por su relación con el mundo, con su familia, con sus pares y con sus propios impulsos pulsionales siempre de un modo singular (Udenio, 2005), y no tacharlo o ignorarlo, más bien acoger su singularidad y darle un lugar, donde pueda surgir la posibilidad de inventar un modo de despertar en él un deseo de saber.

En la película La Sociedad de los Poetas Muertos (Weir, 1989) podemos ver un sistema educativo estricto, en un colegio de varones en los que rigen 4 pilares: “Tradición, Excelencia, Disciplina y Honor”, y la historia se basa en la relación que un grupo de adolescentes establece con su nuevo profesor de “lengua inglesa”: Mr. Keating -ex alumno de aquel colegio-, quien se sale del estereotipo pedagógico al cual estaban acostumbrados, en donde las clases eran lineales, y el educador ocupaba el lugar de un Amo, dueño del saber a quién tenían que obedecer. Por otro lado, si describimos la manera de impartir las clases de Mr. Keating podremos decir que su particularidad radica en todas estas acciones que dividen a sus estudiantes, y a la vez los causan, desde arrancar hojas del libro, subirse al escritorio para simular las diferentes perspectivas, hasta improvisar versos en clases, haciendo que el aula actúe como un “lugar donde se trabaja, se elabora y se transforma algo para ser utilizado” (Roselli, 1999, p.14) y donde se aprende haciendo.

“El educador puede hacer de su saber textual algo vivo” (Ahumada, 2019), es decir, que estos conocimientos que imparte resuenen en algo singular que pueda captar el interés del sujeto, algo lo toca, lo cual impone un tiempo de constitución-construcción de algo. Proponiéndose un verdadero trabajo de apropiación de conocimientos.

“Aprenderán a saborear la palabra y el lenguaje”. “Las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo”, estas son algunas frases que Mr. Keating utiliza dentro de sus clases. En el transcurso de la película veremos que este educador enfatiza a sus estudiantes la necesidad de pensar por ellos mismos, acompañando en el proceso para que cada uno de ellos logre alcanzar un saber no solamente sobre la literatura, sino también sobre sí mismos.

En una escena, Keating le señala a uno de sus estudiantes que por su expresión parecía que cuestionaba la relación que podía tener la literatura con los negocios o la medicina -carreras predestinadas por sus padres-, seguido de esto, les enfatiza: “No leemos y escribimos poesía porque es tierna, leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana, y la raza humana está llena de pasión… La medicina, la abogacía, los negocios y la ingeniería son carreras nobles y necesarias para la vida, pero la poesía, la belleza, el romance, el amor, son cosas por las cuales vivimos”, a esto agrega que la vida sigue y que cada uno puede contribuir con un verso, y plantea la pregunta: ¿cuál será su verso? Aquí introduce una interrogante sobre lo más propio de cada uno, dejando de lado por un momento, los ideales paternos que eran obligados a seguir, es decir, este educador no se ubica en el imperativo “tienes qué…” al que estos adolescentes estaban acostumbrados, más bien lo contrapone con el ¿qué quieres?

En relación a esto, Beatriz Udenio, en su texto “Niños de la época”  (2005) menciona que, en el Seminario de La angustia, Lacan propone dos modos de ofrecerse como interlocutor para captar la causa del padecimiento del sujeto.

  1. Una de ellas implica una ayuda impuesta en pos de un ideal humanitario, acompañada de una vertiente pedagógica “te amo..aunque no lo quieras” forma dictatorial de la transferencia, que en el campo pedagógico podría ser un “Te enseño.. aunque no lo quieras”, o “aprenderás aunque no lo quieras”- fórmula donde quedaría forcluido el deseo del operador que enseña.
  2. La otra fórmula, que el mismo Lacan nombra como “fórmula irresistible”, se enuncia de este modo: “te deseo aunque no lo sepa”, se trata de una formulación más propia a una causa deseante, en el que se ofrece un lugar en el que el saber no es ostentado por el interlocutor, sino que reposa en la suposición de que hay un saber que cada sujeto porta y que puede construir sobre aquello que su mal-estar puede querer decir.

Se refiere a que el educador pueda abrirse a saber sobre una posición enigmática, entrar en un laberinto con otro –estudiante- y dejarse guiar por él, dejarse enseñar por él, y en esta relación hay una mutua transformación.

Por otro lado, hay que considerar que los estudiantes de la película se encontraban en el despertar de la adolescencia, y también en el despertar que le produce este educador hacia el saber, y es que logra enlazar algo de este despertar sexual, con su doctrina, hablando del amor, de la belleza, y de cómo la literatura puede hacer frente al otro sexo. Siguiendo esta línea, se puede enfatizar que La Sociedad de los Poetas Muertos, aparece como un espacio identificatorio, en el que no solo leen poesía, también producen, y se cuestionan inspirados por su educador, y en donde encuentran una manera de hacer frente a lo real de la sexualidad.  Sin embargo, a pesar de que los métodos de Keating, generaron una libertad de pensamiento y gusto por la poesía, no se basaban en la enseñanza uniforme que exige la institución, por lo que fue vista por este Otro de la institución como una manera de salirse de los parámetros y del currículo que debería de seguirse tal cual viene en el programa, dejando de lado la demanda institucional y lo asignado por esta. Por lo que Mr. Keating termina perdiendo su trabajo.

Para Gloria Benedito (2003) la posibilidad del rol del operador radica en conocer el rol asignado sin abolirlo, sino desenmascarándolo, pudiendo discriminar entre lo que es posible de asumir y lo que no a partir de una decisión ética, abriendo la posibilidad hacia una práctica diferente.

Más allá de la ficción, es necesario enfatizar que esta decisión ética permite una manera de hacer algo frente a lo imposible de educar, sin ignorarlo, sino más bien, partiendo de los impases que se suscitan para seguir intentando, seguir haciendo a pesar de lo frustrante que en algún momento puede resultar.

Referecias Bibliográficas:

Benedito, G. (2003). Rol del psicólogo: rol asignado, rol asumido y rol posible. En N. Braunstein, M. Pasternac, & G. Benedito, Psicología, Ideología y Ciencia (págs. 403-419). Buenos Aires: Siglo XXI.

Udenio, B. (2005). Niños de la época.

Weir, P. (Dirección). (1989). La Sociedad de los Poetas Muertos [Película].

Ahumada, L. (2019). Apuntes de la asignatura “Discursos y Dispositivos en el ámbito educativo”. Sistema de Posgrado, Maestría en Psicoanálisis y Educación, III Promoción UCSG.

Informe final de la Comisión de Biblioteca Nel Guayaquil / 2018-2020

La Comisión de Biblioteca de Nel Guayaquil en este período ha estado coordinada por Ana Ricaurte (miembro) y Ana María Haddad (asociada), interesadas en constituir un puente articulador entre la vida de la Escuela  y  la ciudad, tal como nos orientaron las propuestas de la Coordinación de las Bibliotecas de la NEL, que en este período tomó como eje la vinculación entre Arte y Psicoanálisis, bajo la rúbrica Dejarnos enseñar por el arte.

Se adhirieron a la Comisión de Biblioteca: Silvana Gallegos, Gabriela Febres Cordero y Mariana Estacio.

La Comisión de Biblioteca de Nel Guayaquil se incorporó al trabajo de las bibliotecas de la región y con ellas, a la preparación del IX Enapol y del XII Congreso de la AMP.

 

Parte 1

Participación en la Cuarta Conversación sobre odio, cólera, indignación

Participar en la Cuarta Conversación con un trabajo sobre el tema del IX Enapol propició un encuentro con artistas ecuatorianos y una investigación sobre sus obras, a la que pudimos nombrar “Un decir que violenta.  O, un esfuerzo más de poesía”[1].

Conseguimos abrir dos puertas: la del cine, con la película Rabia del director quiteño Sebastián Cordero y un recorrido por la escritura de dos guayaquileñas, María Fernanda Ampuero y Mónica Ojeda.  Recorrido gozoso al ir descubriendo otras obras más de autores ecuatorianos.

Una buena ocasión para escoger un primer texto y una autora, fue asistir a la presentación de María Fernanda Ampuero y su libro de cuentos “Pelea de gallos”.  La presentadora le dice “No escribes sobre lo terrible, escribes en terrible…  Hay una acción política allí”.  Responde Ampuero. “Porque hay cosas indecibles en la familia, que necesitan monstruas[2] para decirlas.  Crecer en familia es una acumulación de daños…   La familia aquí es monstruosa porque hay un canon del que es muy fácil salirse, se camina en cables”.  “No se admite el queer, no se admiten los cuerpos distintos, la pesadumbre, la enfermedad mental”.  Su lugar de enunciación en su escritura es la rabia, la furia.  Fuera de la ficción, también.  Lo reivindica.

Continuamos con “Mandíbula” y “Nefando” de Mónica Ojeda.  Son obras que hacen una revelación indignada de la violencia y la afrenta en las relaciones familiares y con ellas recibe prestigiosos premios literarios. En esta coyuntura me acojo a la frase de Lacan en Kant con Sade, tienen que transcurrir 100 años en las profundidades del gusto para que surja este momento que privilegia decir lo que no se dice de la familia, una enunciación con rabia, y que despierte tanto interés por leerla. 

María Paulina Briones, editora y crítica literaria,  nos guio a una serie de obras[3] impactantes por la fuerza de transmisión de estas pasiones, y al mismo tiempo por un decir poético,  que define Briones como descenso a un borde y poder escuchar algo, allí donde los demás sólo captamos un murmullo. “La palabra poética penetra en lo inefable, penetra lentamente en la noche de lo inexpresable”.  En “Nefando” fluye la poesía  para dar movimiento a una historia sobre el límite de la novela, la creación  o  sentido del arte, indaga todo lo que en el lenguaje se construye como zona oscura.  El compendio de episodios de violencia infantil, necrofilia, incesto, transformado en lírico se vuelve desconcertante.  Dice Ojeda “mi madre nunca nos buscó, crecimos en casa hecha de líquenes donde el silencio se ensanchaba de extremo a extremo y nos mecía como si pudiéramos dormir con la boca cerrada”.

Lacan en el Seminario 17, indica la posición de objeto del niño y cómo su cara de desecho podrá ser recubierta por el deseo de aquellos que lo acogen. Cada uno de nosotros, dice él, es “determinado primero como objeto a”, en la medida en que somos “cada uno aborto de lo que fue, para quienes le engendraron, causa de deseo”[4]

Ampuero, en su cuento Subasta se sirve de la ironía que hace fluir la densidad de las vivencias infantiles de la hija del criador de gallos de pelea, niña pequeña, desmerecida por su sexo, escualidez, falta de gracia, destinada a recoger  las vísceras de los gallos muertos.  Pronto aprende a hacerlas parte de ella, como su coraza y salvación en el mundo de hombres atroces en el que pasa sus días.

La actualización de la oscura historia infantil se presenta a la mujer, en un secuestro-express (acontecimiento de la actualidad, como acto de odio que lleva al sujeto a una posición de indignidad).  En esta ocasión enfrenta una feroz experiencia de subasta de personas secuestradas, valoradas según el apetito del postor.  Nuevamente las inmundicias son su salvación para burlar la maldad del otro. Sus contenidos intestinales y otros fluidos recubrirán su cuerpo en una degradación y descomposición de sí mismo, voluntaria y controlada, operación que conoce muy bien, para volverse insoportable a la mirada del otro.  

En la película “Rabia”[5] de Sebastián  Cordero hay una lectura del odio en el que se puede reconocer la pulsión de muerte, en el empuje  a lo peor de sus actos, al crimen y a la propia aniquilación.  Es ésta la deriva que toma la vida del protagonista, despojándose progresivamente de su humanidad, en una historia de migración, tratado con desprecio y burla. Es lo que viene del campo del Otro desatando su odio, pero en la película hay la intuición de ese otro campo más complejo, de lo propio.  Es lo que nos hace saber el director en la entrevista[6] realizada, en el guión hace un giro respecto a la novela que lo origina en la que el hombre muere enfermo de rabia, mordido por una rata.   Para poder captar eso de otro orden, en la reformulación de Cordero, muerefumigado, “muere como rata”Apunta a otra cosa que nos dirige hacia lo Uno, la existencia, el ser más allá de lo ontológico, el ser de rata.  Miller[7] con referencia al fin del análisis, dice que lo que despeja, lo que persiste, es la existencia, el registro del Hay. 

En nuestra consideración, en la sutileza de una escena final, Cordero da un tratamiento a lo ruinoso de José María.  Con algo que él llama un recurso de estilización, logra envolver la degradación de su muerte.   El hombre que está muriendo sale de su escondite de rata desde el cual espiaba la vida de los otros, para conocer al hijo que ha nacido. Y darle un abrazo para soñar el sueño final del amor, como un hombre.  ¡Un esfuerzo más de poesía!

En la entrevista con el director de cine Sebastián Cordero participaron con Ana Ricaurte, dos asociados: Miguel de la Rosa y Adriana Pérez.  Colaboraron en la filmación Eduardo Espinoza y Andrea Robles, participantes en el espacio de investigación de Cine y Psicoanálisis declarado en la Comisión de Biblioteca.

En la mesa redonda en Casa Morada sobre escritoras ecuatorianas participaron Ana Ricaurte, Mayra de Hanze y la expositora de esta investigación, la editora Paulina Briones.  Asistieron miembros, asociados y amigos de la escuela y de Casa Morada.

Informe final de la Comisión de Biblioteca Nel Guayaquil

2018-2020

Parte 2

Investigación hacia el XII congreso de la AMP: “El sueño. Su interpretación y su uso en la cura psicoanalítica”.

La Comisión de Biblioteca de Nel Guayaquil organizó el estudio de los textos de orientación para el Congreso, con la participación de varios asociados: Ana María Haddad, Juan Pablo Bitar, con presentaciones en Viernes de Escuela y con Miguel de la Rosa y Julia Avilés, trabajando sueños en los testimonios de AE.  Coordinó Ana Ricaurte

Reseña del 6to Encuentro de Bibliotecas de la Nel

La Comisión de Biblioteca de Nel Guayaquil colaboró en la reseña del sexto Encuentro de las bibliotecas de la NEL.  Con un programa que sigue a Lacan, dejándonos enseñar por el arte, en las distintas ciudades de la NEL, sus miembros y asociados hemos tomado las pistas de la obra de varios artistas latinoamericanos, fotografía, literatura, música.  Se ha dado un descubrimiento encantador de artistas de la vasta geografía y cultura, en este intercambio. En un primer tiempo el nucleador fue el Encuentro Enapol sobre Odio, cólera, indignación, trayendo a las Escuelas lo que los artistas enseñan y nuestras reflexiones. 

En este segundo tiempo la investigación se vertió hacia el Congreso sobre El sueño. Su interpretación y su uso en la cura psicoanalítica.  Cinco trabajos, de Maite Russi, Francisco Pizani, Giancarla Antezana, Marianna Tulli, Irene Sandner y otros, miembros y asociados, en Maracaibo, Ciudad de México, Santiago, Cochabamba, Caracas, en los que el sueño es el protagonista, enfatizando Gladys Martínez la presencia de la orientación lacaniana, que pone como vector el deseo de despertar, en un uso del sueño propio de la sesión analítica. 

Se recorrieron finamente algunos giros teóricos alrededor del sueño, desde Freud como vía regia al inconsciente, y el deseo de dormir como contrapunto, hasta el sueño como despertar que bordea lo real, hacia el que orienta Jacques Lacan.

En la Comisión de Biblioteca de Nel Guayaquil recabamos algunas de las preciosas pistas de cada trabajo,  para compartirlas con los colegas, conservarlas, o quizás querer recorrerlas un poco más.  Van los aportes de Ana Ricaurte (Coordinadora), Gabriela Febres Cordero y Silvana Gallegos, Asociadas Nel Guayaquil

“Imágenes oníricas, imágenes fotográficas. ¿Un hacedor de sueños, un hacedor de imágenes? Encuentro con Ricardo Jiménez”.  Trabajo presentado por Maite Russi, miembro Nel Caracas.  Comentario Gabriela Febres-Cordero Marín, asociada NEL Guayaquil

Durante el encuentro de Bibliotecas sostenido el 26 de agosto, Gladys Martínez enunció algo que me gustaría retomar: “…me parece que los artistas tienen un saber sobre los imposibles y se orientan por ellos, conquistando un saber hacer.” Me resonó esto en el sentido del psicoanálisis orientado por lo real, que apela a la singularidad del uno por uno y la sostiene a lo largo de la experiencia.

Sin duda el trabajo que trae Maite Russi, aludiendo a las fotografías de Ricardo Jiménez, dan cuenta de la relación entre lo que convoca tanto al analista como al artista en su quehacer. Así como el psicoanalista se deja orientar por lo real, y en la experiencia analítica se va bordeando este agujero a través de los significantes, el fotógrafo dice de su obra “hay palabras que le resuenan en su imagen.”

Roland Barthes es citado en esta conversación, en tanto parece preguntarse por aquello que el fotógrafo busca al momento de disparar. Ubica que hay, en algunas fotografías, una marca sensible. Barthes la llama punctum. Retoma este término en latín, aludiendo a que hay en estas imágenes algo que alude no sólo al pinchazo o al corte, el punto sensible, sino que es también del orden de la contingencia.

Este trabajo me movilizó particularmente en la introducción de un debate, poco ajeno para mí, respecto a si la imagen plasma lo verdadero. Maite realiza este vínculo finamente, junto a lo que va diciendo Ricardo Jiménez en torno a su trabajo. Hay en estas fotografías, como en el sueño, algo que hace traspié y uno queda a la búsqueda… 

Precisamente, la fotografía es una escritura en sí misma, la imagen se sitúa como un lenguaje. Y como tal, se pueden armar ficciones. En ese sentido, la fotografía podría operar como significantes que rodean lo real. “…una invitación a ficcionar lo real”, como lo sitúa Maite. Me deja preguntándome, ¿será que de las imágenes oníricas se puede extraer una invitación similar? Tal vez, como sitúa Maite, de ese punto sensible que provoca luego ese mismo estado de búsqueda extraña ante lo que no se puede nombrar.

“Voyeurista de sueños”.  Trabajo presentado por Irene Sandner, miembro de la NEL en CdMx. Vianney Cisneros, Victoria Ferrero y José Juan Ruíz Reyes, asociados a la NEL-CdMx. 

Comentario Ana Ricaurte, Nel Guayaquil

Siguiendo el movimiento de la pluma que en el cadáver exquisito, sostiene una construcción entre varios, el músico uruguayo Guille del Castillo engarza sueños, uno tras otro en un escenario que en sí mismo se presenta como una imagen onírica en el entrecruzamiento de elementos disímiles, la música del sitarel, que anima a un cuerpo danzante, luces y sombras, los registros de audio de los propios soñantes contando  sus sueños, en “relatos poco consistentes, etéreos, confusos, como suelen ser los relatos oníricos”. 

Soñantes que no duermen al despertar, y pueden enfrentan la presencia de la muerte al ser convertida en experiencia que la  atrapa, en la obra artística. Como dice Irene, con esta expresión artística se logra lo que el análisis hace en transferencia, al establecer un lazo en esa soledad tan particular del sueño, incluyendo al otro que escucha y lee esa experiencia.   Un hallazgo muy acertado de los colegas de Nel CdMx con este artista y su obra, articulándola al interés del psicoanálisis lacaniano sobre los sueños, con las puntuaciones que nos transmiten, sobre el saber inconsciente implicado en ellos, y preguntándose si el sueño es una manera de escribir lo que no puede decirse, tomando una cita de Clara Holguín.

“Pulimentar la piedra del corazón a través de la palabra en Elicura Chihuailaf”.  Trabajo presentado por Francisco Pisani, asociado a la NEL-Santiago.  Comentario Ana Ricaurte.

Oralitura, palabra nueva, palabra poética que surge para lo no nombrado.  Una práctica de la tradición oral del pueblo Mapuche, y de la poesía de las palabras olvidada en las culturas.  En Elicura Chihualaf resuenan en el cuerpo las palabras de sus mayores,  del arte de una conversación que tiene que ver más con el silencio, logra una escritura que recoge lo azul de su infancia.  En su pueblo no hay monumentos, los monumentos son las palabras, son su legado.   Los sueños eran parte importante de este estilo de vida.  ¿Soñaste?  Se preguntan y  los niños aprenden el arte de iluminar los sueños escuchando a sus mayores, se da la transmisión de un saber leer.

La poesía para hacer pasar lo innombrado, es una política, de un pueblo que no ha podido ser dominado, que pone una fuerza de resistencia en su ternura.  En su obra, la palabra porta un misterio que se cruza con la vida.   “La palabra es único instrumento con que podemos tocar el espíritu insondable del otro, la palabra pule, agujerea el corazón del otro”. 

Un hacer con la resonancia de las palabras, con su sonido, que nos enseña un saber hacer con lalengua.

“Un pararrayos de epifanías exorcizadas en la escritura y el teatro”.  Trabajo presentado porMarianna Tulli.  Comentario de Silvana Gallegos, Asociada Nel-Guayaquil

Un pararrayos que condensa esto inasible que viene de una forma desbordada, sin saber cuándo, comenta el escritor. Un pararrayos que permite una escritura, un punto de pausa, algo para y convierte. Un recurso que extrae esta letra que se le impone, y lo convierte en escritura.

¿El artista como un pararrayo de epifanías? Este artista en particular, sí. Marianna Tulli,  recoge muy bien estos detalles valiosos, que se dejan ver a través de una entrevista.

El pararrayos, un significante artístico, que filtra lo inasible que se le presenta y le permite plasmarlo en escritura.

El afirma ‘’el artista es como un pararrayos que recibe emociones… son metáforas obsesivas, uno tiene que exorcizarlas, lo hago mediante la escritura, eso hay que sacarlo’’.

“La bella durmiente. El deseo de dormir”.  Trabajo presentado por Giancarla Antezana.  Comentario de Silvana Gallegos 

Giancarla Antezana nos trasmite el inicio de su investigación con La bella durmiente y el deseo de dormir.  Se cuestiona acerca del sueño, en los cuentos, ¿un sujeto  sin deseo o un sujeto con deseo de dormir?

Citando a Miller, explica cuáles serían las estrategias del sueño ante el deseo, Si la bella durmiente fuera fóbica, el dormir estaría en el servicio de un deseo prevenido. Si fuera obsesiva el dormir sostendría un deseo imposible, como una medida protectora. Si fuera histérica, dormir seria el goce de la privación para desentenderse del deseo y producirlo en el Otro, procurándose su deseo insatisfecho.

Ahora bien, el deseo de dormir y el deseo de despertar, en la presentación, explica muy bien que el que duerme, tiene que despertar, pero se despierta para seguir soñando.  “Esperar al príncipe azul.  Eso es dormir”.

Informe final de la Comisión de Biblioteca Nel Guayaquil

2018-2020

Parte 3

Creación del boletín “la biblioteca sigue abierta”

El boletín de la Biblioteca de Nel Guayaquil se propuso sostener la biblioteca abierta durante la pandemia, invitando desde el mes de abril 2020 a hacer circular citas y elaboraciones de los textos de cada uno.

Al inicio de este período crítico irrumpió en nuestras reuniones de escuela la inquietud de qué hacer con la urgencia.  Algunas formas de tramitarla se pensaron y entre ellas este boletín, acogiendo la constante mención de textos orientadores sobre el tema en cuestión.  Se puso en marcha una invitación a publicar compartiendo lecturas e investigaciones vertidas en una enunciación.  Entre abril y septiembre 2020, constan en 11 boletines, escritos de miembros, asociados y cartelizantes[8].

Con la pregunta ¿qué clínica para la urgencia y el trauma? cada boletín trae su aporte a una investigación que ha recogido conceptos fundamentales para una práctica,  buscados en lecturas cuidadosas de Lacan.

Para recordar algunos de ellos:

Más allá del acontecimiento externo, de lo que se trata es de la efracción del goce[9], siempre es eso,  es el goce desconocido que irrumpe en la rutina del discurso que sostiene las significaciones.  Citamos a María Cristina Giraldo que señala la posición analítica que “hace par” con la urgencia del hablante ser y su goce que irrumpe, no por el lado del auxilio psicoterapéutico.

La política del psicoanálisis no ofrece a un sujeto volver al estado pre-trauma, sino que orienta nuestra experiencia de lo real hacia la reescritura de un modo sint(h)omático de salir de lo mismo.

Frente a la urgencia, hacer fallar a la verdad mentirosa terapeutizante.  De lo que se trata es de lo que excede a la palabra, en el surgimiento de lo que hace agujero.  Lo que rebasa la palabra es el significante martilleando el cuerpo.

El analista sabrá leer la escritura del inconsciente, la que dura, es dura y soporta la palabra que habla de lo insoportable. Escri-dura.

“No hay clínica sin ética[i], refiere Miller ¿y cuál será esa ética propia del psicoanálisis?

 “implica al analista en primer lugar, poner el acento sobre su deseo”.   Que pueda ser sorprendedor de lo real.

“En la práctica psicoanalítica, el trabajo es con las piezas sueltas. Operando con el factor a como condensador de goce que nos orienta en las profundidades del gusto”.

Y por último, el boletín también fue un medio para transmitir algo de la propia práctica, varios escritos han vertido observaciones logradas en las aplicaciones del psicoanálisis, en el trabajo con autistas,  en prácticas que intervienen en lo social orientadas por el discurso lacaniano: en el campo jurídico, con más frecuencia en la educación, donde docentes, psicólogos, practicantes del psicoanálisis en instituciones educativas buscan la forma de introducir el deseo, y de resguardar la palabra del sujeto, a pesar de la intermediación de las pantallas en la educación virtual, de la presencia del virus, y de dificultades con los padres empujados a la función de maestros.

Es una orientación política dar lugar a lo que no se educa, eso que las técnicas reeducativas quieren sepultar.

Nos propusimos diez boletines.  Y publicamos uno más, muy especial, muy próximos a la cita prevista en Bogotá para tratar Lo insoportable de la infancia, con un texto inédito de Maritza Cino, poeta y docente en letras, cartelizante en períodos anteriores, quien también colaboró en el boletín hacia la Primera Jornada de NEL Guayaquil ¿Qué quiere una mujer?  Convocada esta vez por lo no tramitable de la infancia nos entrega “La infancia, un campo minado”, en que reconoce lo estructural de lo imposible de decir con relación a lalengua, a “lo inasible de la infancia… intemporal… que permanece adherido” como causa suficiente que mueve las plumas de Rilke, Alejandra Pizarnik, María Matute y de ella misma, en el acto de escribir.  Abrochamos con el número 11 este boletín de pandemia, con la investigación que Maritza Cino nos ofrece antecedida por su propia poesía.

Decir de sí, de lo más íntimo, de lo que no se acomoda al discurso del Amo, sucede en la poesía y en la experiencia psicoanalítica porque introduce un discurso diferente que no toma la vía del sentido y puede dar lugar a lo singular del goce del hablante ser.

Once boletines sostenidos en una alegre y comprometida transferencia de trabajo.  Colaboraron en su edición, armado y difusión en redes: Gabriela Febres Cordero y Silvana Gallegos, con la coordinación de Ana Ricaurte.

Participaron en la escritura de los 11 boletines:

Nº 1 Silvana Gallegos y Ana Ricaurte

Nº 2 Alvaro Rendón y Juan Cando

Nº 3 Mayra de Hanze y Jessica Jara

Nº 4 Adriana Pérez y Juan de Althaus

Nº 5 Mónica Febres Cordero y María Victoria Clavijo

Nº 6 Gabriela Febres Cordero y Verónica Esteves

Nº 7 María Beatriz Paredes

Nº 8 Julia Avilés y Piedad Ortega

Nº 9 Tina Zerega y Silvana Gallegos

Nº 10 Mariana Estacio y Fernanda Carrera

Nº 11 Maritza Cino y Ana Ricaurte


[1] Texto enviado para Colofón 37

[2] “Las monstruas”,  o “dantescas” que bajan a los infiernos, es como se autodenominan varias de estas jóvenes escritoras guayaquileñas.

[3] Sánchez, Karina. “Senos Maravillosos”.  Silva, Daniela. “Siberia” y otras.

[4] Boletin OCI 2.  “Ningún padre para ver que me estoy quemando”.

[5] Cordero, S. “Rabia”.  (https://zoowoman.website/wp/movies/rabia/

[6] Cordero, S. https://www.youtube.com/watch?v=1kGoinqCKm4

[7] Miller, J-A.  Seminario El ser y el Uno, sesión del 18.5.11. Inédito.

[8] Los boletines se encuentran en el blog de NeL Guayaquil:   https://nelguayaquil.org/category/biblioteca/

[9] Miller. El ser y el Uno.  Lección marzo 23, 2011.


[i] Miller-J-A. , Conferencias porteñas tomo I, Paidós, Bs.As. 2009, pag. 72

Palabras de apertura de las Jornadas de Carteles 2018-2020

Por: Rodolfo Rojas Betancourt

Bienvenidos todos a estas jornadas de carteles… en la que se presenta una muestra del trabajo de elaboración de esta sede en el dispositivo que propuso Lacan, a personas interesadas en los temas y seguramente muchos con el deseo de formar parte de esta experiencia, de participar en el desarrollo del psicoanálisis en nuestra ciudad.

Y es que como dice Miller: “El concepto de Escuela de Lacan supone que no analistas formen parte explícitamente de ese conjunto”[1], y es a ustedes a quienes me dirijo, convencido de que la escuela no es para quienes estamos ahora, sino para quienes están por venir.

Los carteles, con todo el espíritu de mayo de ´68, constituyen la forma que pensó Lacan para realizar un estudio teórico de manera “analítica”.  Este estudio teórico, recordemos, que forma parte del trípode freudiano respecto a la formación del analista junto con: el análisis personal y la supervisión de casos.

El estudio de manera “analítica”, como decía, se basa en la idea de Lacan que comenta Miller de oponer enseñanza y saber, plantea que: “La estupidez educativa, es tratar con todas las fuerzas el separar el saber y el goce, quebrar el goce para que el saber triunfe”[2].

Esto conlleva una cierta mortificación de la pulsión epistemofílica, dejando únicamente el aburrimiento de la repetición, del idealizado avance progresivo, que lejos de constatarse, lo que evidencia es que al goce y la pulsión poco les importa si debiera aprenderse primero una cosa y luego otra.

Si la demanda obtura el deseo, vemos como la progresión aburre y abruma.

La propuesta del cartel en este sentido es un contrapunto al Discurso Universitario, una lectura del deseo cada vez, si es realmente un cartel, lo cual por otro lado, nada lo garantiza.  Estas y otras especificaciones, conforman que el cartel no solo sea el órgano de base de la escuela, sino también un punto vivo de formación.

Los invitamos pues a participar de estas elaboraciones, estos puntos vivos que han tocado a cada exponente y que dan cuenta a su vez de lo vivo de la escuela, de lo viva que puede ser una formación rigurosa, cuando es orientada por el deseo.

Bienvenidos,


[1] Miller, J.  El concepto de escuela.  Recuperado de: https://www.wapol.org/es/las_escuelas/TemplateArticulo.asp?intTipoPagina=4&intEdicion=1&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=288&intIdiomaArticulo=1&intPublicacion=10

[2] Miller, J.  El triángulo de los saberes.  Recuperado de: https://psicoanalisislacaniano.com/1996/09/26/jam-triangulo-saberes-19960926/

Conferencia: Coming out, autoritarismo y democracia

Angelia Harari es invitada por:
“El Born, Centro de Cultura y Memoria” 

del Instituto de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona.

Presentación y dirección del coloquio posterior: 
Enric Berenguer (Miembro de la ELP y de la AMP)

Miércoles 18 de Noviembre, 19:00 horas de España

Acceso libre a través del siguiente enlace de Youtube:


https://youtu.be/3mC4n-HHFoc

Hacia las Jornadas de Carteles

La Comisión de Carteles de Nel-Guayaquil, que en este periodo (2018-2020) ha trabajado en la Sede con los más-uno de carteles y en lo Regional con la Secretaría de Carteles. 
Considera oportuno animar nuestras Jornadas, presentando de modo aperiódico, el recorrido de un cartel que concluyó su trabajo y nos comparte sus elaboraciones.
Quisiéramos remarcar un fragmento del texto hoy presentado.

“Si el trabajo en el cartel suscita el surgimiento de ese S1 del rasgo propio que se porta en la espalda. El más-uno como provocador-provocado, concluiría con su función en la que, a su estilo, trabajó por la formalización del S1 singular y bregó por la no renuncia al deseo de saber más a propósito de esas cosas (propias) inverosímiles “

La Comisión de Carteles
Ana Durán 
Daniela Negrete 
Mayra de Hanze

CONCLUIR UN CARTEL:
UN MODO DE PONERLE COTO A LA DEBILIDAD AMBIENTE
Aquí tienen, el hombre cubierto de cartas.
Lacan
Jessica Jara de Aguirre

  1. Cumplí la función de más uno en un cartel de la NEL que inició en el 2015 y en el que, a partir del rasgo ofrecido por cada cartelizante al colectivo, titulé: “Nuevas subjetivaciones, fuga de la muerte y amuro”. Escribí una reseña sobre ese momento [i].
  2. El cartel se relanzó como efecto del acontecimiento-Conferencia de Miller en Madrid (2017), tornándose: “ZADIG: Hacia una Nueva República de las Letras” [ii]. Elevándose a un “nivel superior” aquello que, de las nuevas subjetivaciones, abordamos desde “Alerta sobre el Tsunami Digital…” (Miller, Laurent y Chatenay, 2005). Arribamos así con Fumaroli a esa República de las Letras, sobre la que Lacan deseó en 1974: “quisiera ver reproducirse bajo la forma de los psicoanalistas… esa especie de república que hacía que Pascal se carteara con Fermat, con Roberval, con Carcavi; con montones de personas vinculadas entre sí por algo que no se sabe qué es y que se había producido […] que hacía que hubiera gente que deseara saber más…” (Los no incautos yerran, Inédito).                                                                            ZADIG fue apuesta por un litoral más vivible, ante la jerarquía eclesiástica del sentido y la red proliferante digital. Hubo un giro: el paso de las Cartas a la opinión ilustrada de JAM1 a una opinión desde la propia luz interior (JAM2 y Simone Weil). Es también el seguir su intuición, entre certidumbre y saber, que Raquel Cors supo testimoniar.
  3. Finalmente, el cartel devino “Psicoanálisis y Política” [iii]. No hubo progreso en cada movimiento, pero sí escansiones por una permutación de cartelizantes y por la puesta periódica a cielo abierto de los resultados. Allí se evidenciaron las coincidencias y los modos de suplir el desacuerdo rancieriano: la ausencia de relación, lacaniana.

Agradezco la confianza de los cartelizantes dispares en el dispositivo de cartel, el que nos permitió trabajar de modo seriado y dar lugar a la contingencia. Cada uno consintió en participar en Jornadas de carteles, boletines (luego libro Violencias y pasiones), conversatorios del Observatorio 2 de la FAPOL en torno a lo imposible de gobernar y educar. Al final, algunos efectos de subjetivación se notan en sus lecturas más aplicadas, como las del guerrero, y a la vez, no-todas.

El fin se veía como los animales de la enciclopedia ficcionada borgeana: los que de lejos, parecen moscas. Al concluir, uno siente que no sólo se trata de la pura lógica permutativa, pues existe la transferencia. ¡Es para pensar que Lacan se planteara al final, el sorteo para vectorizar! [iv] En cualquier caso, corresponde un esfuerzo por re-humanizar este momento conclusivo; pues, nuestro despegue/decolage, es muy distinto a los imperativos de la época que empujan a romper los lazos.

¿Será que la mosca despega, evitando el pegan a un niño? El trabajo en cartel apunta a hacer-producir ese S1 del rasgo propio en la espalda; entonces, concluir es no quedarse pegado en el comprender e implica un corte. Además, dar una satisfacción al Otro de la Escuela. Una vez cumplido un tiempo lógico, cada uno se despega y despega a otro colectivo con un nuevo nombre.

El más-uno concluiría con su función en la que, a su estilo, trabajó por la formalización del S1 singular y bregó por la no renuncia al deseo de saber más a propósito de esas cosas (propias) inverosímiles. Están como dificultades: el saber triste y la inhibición, el hiperentusiasmo por el proliferante saber en las redes, que obtura las preguntas; la identificación y el pegoteo imaginario.

El más-uno, si bien puede ser cualquiera, tiene que ser alguien y elegido. Requiere un cierto saber-hacer-allí. Al final, con su gesto vivo de paso al costado, un más-uno encarnado, da ocasión al reagrupamiento, para proseguir con el trabajo junto a otros. De ese modo avanza el psicoanálisis.

Para concluir, recuerdo que hace más de diez años, tomando a Ricardo Seldes como testigo en una Jornada de carteles, declaré inspirada en el dilema de los prisioneros: “El cartel, una política sin partido”. Hoy agrego: sin partido (como ZADIG), pero no sin Escuela (aún si ZADIG está junto a la Escuela). Lo anoto, para ponerle coto a la debilidad ambiente, como diría Lacan.  


[i]www.nel-amp.org/index.php?file=Carteles/Boletin-de-carteles/022/Productos-de-carteles/Nuevas-subjetivaciones.html[ii]www.lacanquotidien.fr/blog/wp-content/uploads/2017/10/LQ-743.pdf[iii]https://dialoguemos.ec/2019/06/en-torno-a-lo-imposible-de-gobernar-o-como-concluir-de-la-buena-manera-un-cartel-2/[iv]www.wapol.org/es/las_escuelas/TemplateArticulo.asp?intTipoPagina=4&intEdicion=1&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=159&intIdiomaArticulo=1&intPublicacion=10