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Boletín 7: Biblioteca Nel Guayaquil

Boletín #7

Julio 30 del 2020

¡La Biblioteca sigue abierta!

Que la Biblioteca de Nel Guayaquil presente hoy su séptimo boletín, hace ya una serie.  En ellos abordamos temas que interrogan a los practicantes del psicoanálisis, especialmente en una coyuntura de dificultades sin precedentes como la que estamos viviendo, frente a las cuales animamos a que se comparta lo que para cada uno es un hallazgo, una cita que da luz a problemas de la práctica, un acto que fue posible sostener, una reflexión sobre la orientación del psicoanálisis lacaniano, algo que se desee transmitir en una transferencia de trabajo hacia la Escuela.

En esta entrega de forma excepcional, presentamos a nuestros lectores una experiencia orientada por el psicoanálisis, con un grupo de jóvenes con autismo.  En palabras de Piedad de Spurrier, enseñante del CID en el seminario El autismo y la última enseñanza de Lacan, lo que María Beatriz Paredes nos participa, es una forma de mantener viva nuestra manera de hacer con este discurso en esta época de pandemia.

Ana Ricaurte

 

RESPUESTAS FRENTE AL ARRUINAPLANES

María Beatriz Paredes*

 

 

Desde hace algún tiempo vengo sosteniendo un trabajo con un grupo de chicos extraordinarios, como los llama Mariana Weschler (1).  Autistas, psicóticos, sujetos que presentan ciertas dificultades de aprendizaje y socialización.  Mi encuentro con la mayoría de ellos se dio en un colegio de la ciudad, en donde trabajo como acompañante terapéutica.  Es tanto en el espacio escolar como en las actividades que les propongo, en donde se ha construido una transferencia que ha elevado mi experiencia laboral a una práctica orientada por el psicoanálisis.

En estas salidas se arman grupos de chicos con quienes se realizan actividades que permiten encuentros tanto en sus casas como en espacios públicos.  Las actividades y grupos se piensan en torno al interés y necesidad de cada chico, a la dinámica que pueda darse a partir de este junte de singularidades y a los efectos que surgirán por el hecho de compartir un espacio con otros, esto último, incalculable.

En estas actividades algunos se han permitido deslizarse por una resbaladera de arcoíris cantando como un troll, cuando antes, la sola entrada al espacio de juego resultara aterradora, escoger un libro después de un largo recorrido de dos ediciones de la feria del libro de la ciudad, encontrar a los personajes de la película Intensamente en la pista de bolos y animarse a hacer un lanzamiento con Alegría, realizar el pedido en una cafetería, chocar los cinco con mucha emoción para luego en la siguiente ocasión decir “ya puedo sola”.  Y muchos momentos más en donde cada defensa va cediendo frente a un otro más amable con la orientación de acompañar al sujeto en la vía de una posible reacomodación en relación al goce para que resulte más compatible con el vínculo social. (2)

El 12 de marzo el gobierno ecuatoriano declara la emergencia sanitaria y establece, como medida de prevención frente a los crecientes contagios de coronavirus, la cuarentena obligatoria.  Llegan a mi celular preguntas y comentarios relacionados a actividades canceladas, rutinas afectadas y destellos, desde ya, de aburrimiento en una cuarentena que recién empezaba.  La mayoría, comentarios escritos por ellos.  En otros casos, los padres se comunicaban y hasta me traían mensajes como aquel de que el coronavirus era un arruinaplanes, y yo estoy de acuerdo con J.

Decido crear un grupo en whatsapp con los chicos que me han escrito.  Uno de ellos sugiere hacer una videollamada.  Fijamos fecha y hora.  Eventualmente se fueron animando algunos chicos más.  A inicios de abril, tuvimos que mudarnos de plataforma para estas conexiones debido a que otras nos ofrecían más herramientas que generaban las condiciones necesarias para ampliar los modos de estar: establecer chats internos, poder compartir pantalla, opción de dibujar, etc.  Quienes conocen de las herramientas tecnológicas, pudieron descargar la nueva aplicación con facilidad.  Algunos necesitaron capturas de pantalla, pasos a seguir y videos tutoriales que improvisé.  Otros, contaron con la ayuda de los padres en casa.

Estas reuniones se establecieron en una por semana.  Se conectan a la sesión de zoom quienes se animen.  Durante las primeras reuniones, surgieron comentarios sobre la pandemia y establecieron adjetivos no tan amables para el coronavirus: grande, pegajoso, como una bola, verde, contagioso, la muerte.

¿Cuándo va a acabar esto?

¿Cuándo es la próxima salida?

Frente a estas preguntas para las que yo no tenía respuestas, contesté que no lo sabía pero que por ahora y para evitar al pegajoso y contagioso coronavirus, era mejor permanecer en casa hasta que el presidente nos diga que es seguro salir, estableciendo así una instancia tercera y ubicándome como partenaire sometida también a la ley.

Y así transcurrieron las conexiones grupales y unas cuantas individuales.

Cada uno dio su propio uso de las herramientas de la plataforma.  C realiza comentarios sobre los temas de conversación, estado de ánimo y preocupaciones en relación al año lectivo que se avecina en el chat escrito.  R es un entusiasta de las reuniones en zoom, una vez se conecta, empieza a jugar un videojuego en otro dispositivo mientras está atento a la conversación, esto se evidencia cuando realiza comentarios relacionados al tema que se está tratando o responde a preguntas.  Su cámara nos ha permitido conocer el techo de su cuarto a detalle y nos deja saber de sus intereses cuando la acerca a su rostro para comentar.

En su primera conexión, F decide no activar el micrófono ni la cámara.  Nos advertimos de su presencia pero seguimos conversando.  En un gesto calculado, debido a que F fue quien a inicios del año me advirtió sobre la enfermedad Covid-19, pregunto “¿Y de dónde salió este coronavirus?” F activa su micrófono y da detalles de sus investigaciones.  Transitamos por los efectos de la enfermedad, las muertes cercanas a su familia debido a la pandemia y la dinámica grupal nos lleva hasta los cómics.  Es ahí donde se genera una conversación con otra de las chicas que disfruta mucho de las historietas.  El mostrarse desde el no saber, descompletada para no encarnar el Otro perseguidor y situando el saber del lado de F, generó condiciones que permitieron dar su consentimiento al lazo en esa conversación.

T

Empiezo a trabajar con T en una clase que dictaba en el colegio.  A T se le dificulta sostenerse en la escena con otros y elige decir muy poco y en ocasiones, nada como sostiene Laurent “la marca de goce no está extraída de la palabra, hasta tal punto que el sujeto vive la emisión de la palabra como una verdadera mutilación” (3).  Es en ese espacio donde es posible construir una transferencia a partir de sus objetos.  Con referencia a la película Intensamente y para establecer una conversación con T, solía preguntarle “T ¿quién está en los controles?”, con una risa que ahogaba en su garganta me decía la emoción que él escogía.  Al decirle que le traería platillos que a él no le gustaban como una pizza de brócoli, reía y contestaba con un no sostenido o como traduce un amigo músico, un no en séptima menor descendente.  “¿Y entonces qué te gusta?” “pizza, chocolates, galletas” y comenzábamos a charlar haciéndonos acompañar de signos de la película, de esa lengua privada que debemos saber escuchar.

Luego de varias invitaciones que él rechazaba y como consecuencia de este vínculo, T decide ir a una salida como llaman los chicos a estos encuentros.  Se acerca y me dice en un tono de voz bajo “salida”.  Ese día vamos a la casa de uno de sus compañeros, preparamos pizza en su honor y jugamos UNO.  Resulta que T ganó varias partidas y parecía disfrutar de preparar su propia pizza.  Aun así, se mostró firme en su decisión de comer su pizza con varios asientos de distancia entre él y los otros.  Y así en varios encuentros a la hora de comer.  Un sí al lazo pero con distancia.

Al inicio de la cuarentena, T escribe en el chat “hola, ¿cómo están todos?” “¿Qué hacen?” “¿Cuándo podemos salir?”.  Recibe algunas respuestas.  Le menciono que las salidas están suspendidas y pregunto qué le gustaría hacer cuando se reanuden, T contesta “invitarlos a mi casa”.  Aunque T está en el grupo de whatsapp, no había participado en las conexiones.  Le hice llegar un video con saludos de sus amigos, sus personajes favoritos y fotos de salidas anteriores, a modo de signar una presencia y sostener esos vínculos que había logrado construir.  Me envía un audio diciendo que quiere participar en la siguiente conexión ¡una sorpresa!  Gil Caroz menciona que esta modalidad de comunicación que es tan utilizada bajo estas circunstancias “mantiene el vínculo y establece una importancia de la noción de recordar: recordar una presencia que ha tenido lugar en el pasado o que tendrá eventualmente lugar en el futuro”. (4)

A

La madre de A me llama preocupada porque se acerca el año lectivo en medio de esta situación de emergencia.  Es el último año de A en el colegio.  No sabe si matricular o no a su hija ya que cree que “no será lo mismo” y que a A se le hará difícil el aprendizaje vía online.  Respaldo su idea de que no será lo mismo y le sugiero hacer una videollamada de prueba para ver cómo le va.

Durante esta videollamada A toma el celular y al verme en la pantalla, sonríe, mira a su madre que está junto a ella y vuelve a sonreír.  Su madre deja la habitación, A se acomoda en su sillón y conversamos.  Me cuenta que lo que ha hecho durante la cuarentena es comer 100 negritos, ver 100 películas y que su parte favorita del almuerzo es el postre.  Pregunto por sus largas caminatas, las que permitían apaciguar la angustia frente alguna dificultad en la clase, y me dice que da “¡1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10 vueltas!” alrededor de la piscina.  Al despedirme le digo “choca esos cinco” y para dar cuenta de mi equívoco le digo “¡ah, cierto! no se puede”.  Ella se lleva la mano a la boca y ríe.  Rodeo mis hombros con mis brazos cruzados y le digo “te mando un abrazo” y A hace el mismo gesto y responde “te quiero mucho”.

En una de las llamadas grupales, mientras uno de los chicos hablaba y otro sostenía un videojuego de autos que al acelerar hacía ruido, A suelta el teléfono y choca sus dedos con las manos levantadas, luego las baja mientras hace un ruido agudo, lo hace repetidas veces y su rostro se enrojece, se muestra claramente inquieta.  Laurent, recordando a J – C Maleval destaca al “objeto voz como portador de la marca de la singularidad que el sujeto autista no soporta, como lo demuestra su rechazo de la interlocución, ya sea a la que él se dirige o la que él dirigiría al Otro”(5) Apoyándome en sus invenciones, empiezo a entonar una canción que solemos cantar juntas y me detengo, sin nombrarla, ella toma su celular y continúa con la estrofa de la canción.  Y es por medio de sus objetos que ella logra dar tratamiento a lo que le retorna como invasivo.  La transferencia vivifica ese encuentro telemático, el cuerpo agitado se calma y puede sostener la interacción e involucrarse con comentarios esporádicos. Sostuvo un encuentro grupal más pero se mostró más interesada en las conversaciones individuales.

Conversaciones en zoom sui géneris, con los arreglos de cada uno para sostenerse en el intercambio con los otros.

Ahora, otro momento.  Desde otro espacio se siguen sosteniendo los intercambios con un poco más de frecuencia, por ahora vía online, evocando que el encuentro presencial será posible y con la ilusión de continuar el trabajo que toma la singularidad como punto de partida.

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*Participante en seminarios del CID Guayaquil

(1)Weschler, M., “Chicos extraordinarios de padres comunes y corrientes” Buenos Aires, Grama, 2010

(2)Plobome, G., “Una práctica esclarecida…por el psicoanálisis” L’atelier N.2, Barcelona, Repro Disseny

(3)Laurent, E., “La batalla del autismo.  De la clínica a la política” Buenos Aires, Grama, 2013

(4) Caroz, G., “Recordar el psicoanálisis” Hebdoblog n. 198, ECF, 5 de abril 2020

(5) Ídem

 

Comisión de Biblioteca Nel-Guayaquil

Si desean revisar nuestros boletines, pueden  obtener todos los anteriores  visitando el blog de la escuela en esta dirección    https://nelguayaquil.org/category/biblioteca/

Coordinadora del Boletín

Ana Ricaurte.

Diseño y Edición

Gabriela Febres-Cordero.

Silvana Gallegos.

Ana Ricaurte.

Boletín 6: Biblioteca Nel Guayaquil

LAS CITAS Y COMENTARIOS DE LA BIBLIOTECA

Boletín #6
Julio 17 del 2020

¡La Biblioteca sigue abierta!

Avanzamos con la investigación sobre la práctica de orientación lacaniana en esta época de pandemia, con interesantes puntuaciones en cada boletín extraídas de la obra de Lacan y de quienes lo estudian a partir de sus propios interrogantes.  En ellas, Gabriela Febres Cordero y Verónica Esteves desde la complejidad de su práctica con casos de violencia, encuentran conceptos, elaboraciones, a tener en cuenta en sus intervenciones y los aportan en el presente boletín.

Verónica, con un trabajo articulado a lo judicial, propone otra vía distinta que la de “pedagogizar el Coronamachismo”.  Más bien apuesta a la responsabilización subjetiva, tomando una cita de Lacan sobre las retorsiones del propio deseo en los caminos de la agresividad.

Gabriela hace una interesante observación de un empuje a decir, a partir de la inactividad en el confinamiento.  No es el horror sino esta especie de pausa en la vida, la que corta el velo con el que alguien cubre lo traumático sucedido en la infancia.

  Ana Ricaurte

PANDEMIA ¿EFECTO DE CORTE?
Gabriela Febres-Cordero*

En el contexto de la emergencia sanitaria que vivimos, cabe preguntarse sobre la dinámica que cada sujeto sostiene. ¿Qué efectos ha tenido el confinamiento obligatorio, súbito, con relación a lo que se decide no decir? Semblantes sostenidos en nombre de una “convivencia armoniosa”, una decisión propia del sujeto: no querer saber.

Sin embargo, la pandemia también ha introducido una pausa. En ese sentido comienzo a releer algunos textos, orientada por la oferta del discurso psicoanalítico: hay tiempo para encontrar las palabras que mejor tramiten lo que se nos presenta. (1) Lacan (1990) refiere “…el not des lebens… se encuentra en el campo del inconsciente. Sólo nos es accesible por el artificio de la palabra articulada.” (p. 63)

Así como emergieron demandas de atención ante la incertidumbre y el escenario terrible, horrible, que tuvo lugar en la ciudad también se acercaron sujetos cuya angustia lograron relacionar a un evento particular, pre-pandémico. Ubicaron, en su historia de vida, un acontecimiento que habían decidido dejar de lado, optando por el “olvido”. Encuentros con lo real que no deja de no escribirse, y que la pausa-pandémica, a modo de corte, lleva a algunos a buscar qué articulación es posible para esa dificultad de la vida.

(2) Ricardo Seldes (2004) define la angustia, luego de recoger algunos puntos en Freud y Lacan, como “…el afecto que no engaña… es esencialmente un corte, sin el cual el significante, su funcionamiento, su surco en lo real es imposible.” Precisamente, desde un profundo estado de angustia me habla una madre, a raíz de que su hija adolescente decide revelar sobre un episodio de violencia sexual ocurrido en su niñez. Angustia que, ella describe, “nos dejó tiradas en una esquina, sólo nos abrazábamos y llorábamos.” No hay palabras ante el develamiento de este suceso.

Este evento de violencia sexual da paso a que la joven ubique una serie de sensaciones y posturas a lo largo de su vida: repulsión ante ciertos olores, ante demandas del otro y la postura que se espera ella tenga ante las mismas. Se da inicio a un trabajo que le permite verbalizar, dirigir a otro, un malestar por fuera de la pandemia: ¿qué es ser femenina? Durante las sesiones la joven verbaliza que siempre se sintió extraña, incómoda respecto a estos intentos por parte de su madre y abuelas: hacer de ella una chica más femenina. Ahora comienza a tomar decisiones, desde su singularidad, dejando de lado si está siendo o no lo suficientemente femenina.

El artificio lenguajero tiene lugar en un momento particular: durante el aislamiento, junto a su madre, en una habitación, guiada por ese afecto que no engaña, decide contar sobre esta situación de abuso. Enuncia, cuestiona aquellos ideales familiares, encarnados por las mujeres de su familia, y da paso a elaborar algo suyo.
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*Asociada NEL Guayaquil

  1. Jacques, L. (1990). La ética del psicoanálisis. Argentina: Paidós
  2. Seldes, R. (julio/agosto 2004). La angustia y la certeza. Virtualida. Revista digital de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Año 3, número

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LA URGENCIA Y LO JURIDICO
Verónica Esteves*

Desde el inicio del confinamiento impuesto ante la irrupción de la pandemia del Covid-19, se escucha decir en ciertos medios de comunicación que la del Coronavirus no se trata de la única plaga que, además, las cifras estarían evidenciando un incremento de casos de violencia contra la mujer en algunos países. Un recrudecimiento promovido por el encierro, conociéndose escenarios como el de Colombia, en donde la Unión Europea lanzó una campaña digital denominada Coronamachismo, manifestando la intención por hacer una pedagogía sobre el respeto e invitar a denunciar los casos de violencia en el hogar. Los dispositivos del biopoder, ¡a la orden! Sin duda las cifras publicadas son alarmantes y habría que prestar atención, pero el psicoanálisis apunta en otra dirección: no se reduce a la contabilidad ni tampoco a la denuncia legal como mandato.

Las instituciones cuentan con toda una parafernalia discursiva que organiza las demandas con las que los sujetos llegan a solicitar atención. En Clínica de la urgencia, Sotelo expone cómo, si todo hecho es de discurso, “ser nombrado como golpeada o como golpeador dificulta el poder despegarse de eso(…) El nombre mismo, el golpeada, queda ligado al mujer, con lo cual se define su ser, ¿quién es Ud.? Una mujer golpeada, vengo porque soy”.(1) Significantes que no deben ser rechazados, pero sí problematizados y, llegado un punto, ya no priorizar al sujeto del derecho, permitiendo así la asunción del deseo.

En su texto La urgencia en los dispositivos jurídicos. ¿Qué lugar para un analista?, a propósito del trabajo que realizó en una entidad judicial, De Luca precisa: “(…)tenemos por un lado el universal de la ley, el para todos de una norma a la cual nos tenemos que sujetar, y por el otro el particular de quien estamos escuchando, situando la intervención analítica entre la legalidad que supone la norma jurídica y lo que cada sujeto considera legítimo.”(2) Se tendría que apuntar a que el sujeto elabore su posicionamiento frente a la activación del aparataje judicial, apelando a su responsabilidad entendida como implicación subjetiva, no por ser legalmente culpable, sino porque toda prenombrada víctima, por más pasiva que haya estado, no pierde su posición de sujeto.

A la persona acusada, la ideología jurídica la juzga en términos de responsabilidad objetiva al haber quebrantado leyes instituidas, llegando a una sentencia que no necesita ser admitida por ella ni tampoco asumida a nivel subjetivo. Nuestra experiencia nos demuestra, una y otra vez, lo que Lacan expone en sus Premisas para todo desarrollo posible de la criminología, en la que refiere que “la realidad humana no es solamente el resultado de la organización social, sino una relación subjetiva que, por estar abierta a la dialéctica patética que debe someter lo particular a lo universal, tiene su punto de partida en una alienación dolorosa del individuo a su semejante y encuentra sus caminos en las retorsiones de la agresividad”.(3) Nos encontramos en otro terreno que se distancia de la tradición judicial: “la relación de la acción humana con el deseo que la habita”.(4)
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*Participante del Cid Guayaquil

(1) Sotelo, Inés. Clínica de la urgencia, pág. 39, JCE Ediciones, Buenos Aires, 2007.
(2) De Luca, Silvia. Perspectivas de la clínica de la urgencia. La urgencia en los dispositivos jurídicos. ¿Qué lugar para un analista?, pág. 202, Grama, Buenos Aires, 2009
(3) Lacan, Jacques. Otros Escritos, pág. 136, Paidós, Buenos Aires, 2018
(4) Laso Eduardo; Michel Fariña, Juan. El Seminario de la Ética a través del Cine, pág. 81, Letra Viva, Buenos Aires, 2017

Comisión de Biblioteca Nel-Guayaquil

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Coordinadora del Boletín
Ana Ricaurte.

Diseño y Edición
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Silvana Gallegos.

Boletín 5: Biblioteca Nel Guayaquil

LAS CITAS Y COMENTARIOS DE LA BIBLIOTECA

Boletín #5

Julio 03 del 2020

¡La Biblioteca sigue abierta!

En la emergencia de sentidos sobre el virus, ¿cómo cercar lo que rebasa la palabra?

Con la investigación de Mónica de Espinel encontramos otro nivel, que Lacan puntualiza, para el término urgencia, con el cual advierte Jacques-Alain Miller, hacer fallar a la verdad mentirosa terapeutizante, si de lo que se trata es de lo que excede a la palabra, en el surgimiento de lo que hace agujero.

Lo que rebasa la palabra es el significante martilleando el cuerpo. Nos lo señala María Victoria Clavijo, en el sueño aparece con fuerza como testimonio de lo que no cesa de afectar al cuerpo en el campo de lalengua y de lo fuera de sentido.

Resulta muy orientador en el texto de Mónica ese “salvo haberla pesado” que Lacan precisa para acoger la urgencia. Y lo muestra María Victoria en la disyuntiva de cuándo sí, o cuándo no acoger las conexiones por Skype de una paciente.

 Ana Ricaurte

 

URGENCIA Y PRISA EN LACAN

Mónica Febres Cordero de Espinel*

El primer capítulo de El últimísimo Lacan de Jacques Alain Miller ( 1)  me llevó a la lectura  del “Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11” (2), breve texto de Lacan con interesantes reflexiones sobre la urgencia. Voy a compartir una lectura paralela de ambos textos.

Lo que despertó mi interés, la palabra “urgencia” que aparece al final del Prefacio. Lacan, en efecto, se refiere a la satisfacción que marca el fin del análisis, y propone que si “dar esa satisfacción es la urgencia que preside el análisis, interroguemos como alguien puede consagrarse a satisfacer esos casos de urgencia”. Y continúa: “La oferta es anterior al requerimiento de una urgencia que uno no está seguro de satisfacer, salvo por haberla pesado”.

Propone su definición de lo real: “La falta de la falta hace lo real, que solo sale allí, tapón. Este tapón que soporta el término de lo imposible…”. Y lo opone a los meandros de la verdad mentirosa. Y al final del texto: “Señalo que como siempre los casos de urgencia me enredaban mientras escribía esto”. Y, más adelante: “Escribo, sin embargo…para estar al día con estos casos, para hacer con ellos el par” (601)

Miller retoma el término urgencia y dice que se trata  de un punto de partida, anterior al establecimiento de la transferencia. Es, para Lacan, la modalidad temporal que responde a la llegada de un traumatismo y designa como pedido de urgencia a la demanda del analizante en potencia.

Recuerda que Lacan había evoca la urgencia al final del texto “Del sujeto por fin cuestionado” al decir que habrá psicoanálisis para responder a ciertas urgencias subjetivas. A partir de ello Miller sostiene que la función psicoanalítica tiene que ver, antes del inicio mismo del análisis, con la urgencia, con el surgimiento de lo que hace agujero.

Hay que prestarle atención, al término urgencia que aparece también en el Discurso de Roma, dice Miller, en referencia a los dispositivos pensados para tratar la urgencia. Se refiere a los Centros de Atención (los CAP) que surgieron en París y a lo que dice habría que tratar con la dignidad que Lacan le otorga al término urgencia.

“Esa urgencia con la cual hay que hacer pareja, -dice Miller- es…lo que solicita en el demandante…el rebasamiento en la palabra (lo cual es), al mismo tiempo el fallar de la verdad mentirosa”.

La problemática de la urgencia tiene que ver con la contingencia Para Miller lo que se acentúa es  la función de la prisa: “La urgencia es de alguna manera la versión terapéutica de la prisa”.  Hay una precipitación lógica en lo que tiene que ver con la verdad, lo cual implica para Lacan, “…una estrategia de la verdad que es la esencia de la terapéutica”. Verdad que no puede dejar de ser sino verdad mentirosa.

Algunos puntos que quedan para la reflexión clínica son, a mi juicio, el rebasamiento -el ir más allá de la urgencia y del agujero del trauma, hacia un decir, siempre insuficiente. Y, sin embargo, no dudar en hacer pareja con ella.

*Miembro de la Nueva Escuela Lacaniana

  • Miller, J. A., El ultimísimo Lacan, Paidós, octubre 2012
  • Lacan, J. “Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11”, OE., Paidós 2012

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EL CUERPO DEJADO FUERA

María Victoria Clavijo*

En la cuarentena, el psicoanálisis se abre paso para seguir existiendo. Eso no se cerró del todo. Los cuerpos quedaron sin poder salir, ni analizantes, ni analistas pudieron ir a su mutuo encuentro en el consultorio, de forma indefinida.  Cuerpos detenidos de su movilidad por la ciudad. Cuerpos inmovilizados en relación al espacio del mundo,  así como en el dormir, detenidas sus funciones motoras, función de supervivencia del cuerpo en su dimensión orgánica.  El sueño, es una buena manera de encontrar un símil a la situación del cuerpo detenido de circulación. El cuerpo inerte, durante el dormir, revela sin embargo otro tipo de actividad que no cesa, que es la del significante martilleando el cuerpo. Un cuerpo atrapado en el discurso, dice Lacan (1) en el Seminario 19 en donde toma precisamente el fenómeno del sueño en el que depuestas las funciones del yo, el  inconsciente revela cómo lalangue no duerme, cómo se reactualiza lo que para cada uno, su lalengua no deja de no escribir la relación sexual con múltiples sentidos. Es un hecho en mi práctica que el sueño aparece con más fuerza en algunos pacientes. El testimonio de lo que no cesa de afectar al cuerpo en el campo de lalengua, y de lo fuera de sentido que aparece con la emergencia de sentidos de distinto pelaje sobre el virus, es lo que a mi parecer el psicoanálisis   sostiene en los encuentros a distancia. Un rodeo más al agujero de lo innombrable para cada uno.

La última parte de su enseñanza, permitió a Lacan considerar el cuerpo no solo como gestalt unificadora, como sostén imaginario. Como señala Miller, no fue un tránsito ni fácil ni corto, lo que lleva no solo  a considerar  el cuerpo como  reservorio de libido, sino que radicaliza esta sentencia hasta el punto de decir que para Lacan pensar, es siempre pensar el cuerpo.

La experiencia analítica significa pensarla en términos del cuerpo que goza, o el cuerpo hablante. Por un lado, el cuerpo afectado ¿Es eso condición suficiente para llevar un análisis sin que el cuerpo que se tiene vaya al encuentro? Seguro que no, como es seguro que no se puede   bailar tango por zoom, o encontrarse con el cuerpo del otro en el encuentro sexual. “It takes tow to tango”. Es muy curioso que el cuerpo haya que dejarlo fuera en la experiencia analítica, pero a la vez y simultáneamente hay que llevarlo hasta ese lugar del psicoanalista, para que quede fuera. No es lo mismo que quede fuera de la pantalla. Queda fuera en el sueño, queda fuera en la pandemia. Que quede fuera en el análisis,  quiere decir que queda como cuerpo hablante. Y que la voz o la imagen hacen de soporte de la palabra que se dirige al analista, en cualquier época. Saber encontrarse de nuevo esos cuerpos, será un  saber que habrá que transitar también.

Un paciente, un tiempo antes de la pandemia me preguntó si podría hacer sesiones por skype  desde el extranjero cuando retorne a su país Yo le respondí que no, ya que en esa ciudad  podría  encontrar analistas lacanianos.

En época de cuarentena, ofrezco a mis pacientes seguir escuchándolos por teléfono o skype. El paciente se encuentra entre los que aceptan   esta opción y la primera cita por skype me pregunta las razones que tengo para escucharla por skype y  no haber aceptado  esta misma opción cuando se vaya.  Pude leer una especie de regocijo en la pregunta que ponía a prueba a su analista, y la ansiada respuesta que permitía emerger  una inconsistencia.  Mi respuesta aludió a incluirme a mí misma en la sorpresa de la nueva situación y mi decisión de seguir adelante por lo incierto del tiempo sin sesiones presenciales. Vino a asistirme una razón de “urgencia” a la que estoy disponible para afrontar de esta manera y por un tiempo seguramente incierto pero limitado. Darle forma de contingencia a lo imposible de comprender permitió durante tres meses transitar momentos trascendentales en su cura.

*Miembro de la Nueva Escuela Lacaniana

(1) Lacan, J., El seminario, Libro 19, O peor, Paidos, Buenos Aires, 2012, p. 213

 

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Boletín 4: Biblioteca Nel Guayaquil

LAS CITAS Y COMENTARIOS DE LA BIBLIOTECA

Boletín #4
Junio 19 del 2020

¡La Biblioteca sigue abierta!

Ricardo Seldes analista de la EOL en su reciente conversación con NEL Guayaquil, nos decía que en PAUSA, red de psicoanálisis aplicado a las urgencias subjetivas en la actualidad, en Buenos Aires, se cuida que el analista no quede urgido por  la urgencia de las demandas.  Adriana Pérez en este boletín, en la misma dirección, que es hacia lo real, dice “sin que la prisa aprese al analista.   Se trata de la ética del deseo del analista, “sorprendedor de lo real” y en torno a eso tratar de escribir.
Juan de Althaus, desde el seminario 18 de Jacques Lacan, propone la escri-dura, “porque lo escrito no es justamente el lenguaje”.  El analista sabrá leer la escritura del inconsciente, que es dura y soporta la palabra que habla de lo insoportable.
Dos interesantes textos para avanzar en esta investigación abierta desde la Biblioteca de Nel Guayaquil, que se sostiene en citas y enunciaciones  de sus miembros, asociados y cartelizantes.  Los invitamos a participar.

Ana Ricaurte

TRATAR DE ESCRIBIR…, LA URGENCIA
Adriana Pérez*

Escribir lo que no se escribe, lo que no cesa de no escribirse, ese Real sin ley como la pandemia desatada por el virus “Covid-19”,  que sacude al mundo, y desprende “urgencias subjetivas”, entra sin aviso, irrumpe e interrumpe el circuito de la palabra, con un real propio  para cada urgencia
De qué modo responder a las demandas de urgencia,  con qué prudencia?  Ya sea  en una primera consulta, en el inicio o  en los distintos momentos de un análisis, comienzos y recomienzos,  sin que la prisa aprese al analista?
“No hay clínica sin ética” (1), ¿y cuál será esa ética propia del psicoanálisis?
Referirá Miller, “implica al analista en primer lugar, poner el acento sobre su deseo… ¿qué quieres? Se le hace esa pregunta misma al analista ¿qué quieres obtener? Puede que quiera sujetos que  encajen en el orden del mundo o que se arreglen bien con el amo (2).
Hay una parte de la experiencia y práctica del analista consistente en tranquilizar y atemperar al paciente. Cuando llegan en pánico o angustia, hay como una necesidad de la vida de atemperarlos, darles cierta serenidad. Pero no es esto, todo el análisis”
Se trata entonces de ir más allá del supuesto bienestar del paciente, y esto implica una ruptura con “los ideales comunes de nuestra sociedad….porque la ética propia del análisis supone adoptar valores “inaceptables”, y respecto a normas sociales un “carácter asocial”
Es decir, para no psicoterapeutizar la urgencia, al analista advertido por su ética, le toca ser un poco impiadoso, inhumano, y en tanto ésta implica en la clínica psicoanalítica  la orientación por lo real, se tratará  en   las urgencias subjetivas ante la presentificación de lo real,   reestablecer el lazo simbólico,  las coordenadas del fantasma que operaba en su función de pantalla y defensa frente a lo real, y su relación con el síntoma, en un querer saber, en tanto en la urgencia subjetiva hay un “cierto rechazo al saber, un no querer saber” (3).  Una extraña temporalidad, una cierta eternización”, como en la pandemia se apodera del sujeto, un más de goce lo invade.

Un analizante X, solicita sesión virtual iniciada la  cuarentena,  “tengo miedo de morir”, esto lo remite a miedos y pesadillas de la infancia a que “el mundo se iba a terminar, el tiempo iba para atrás”.  X se sorprende cuando en una de sus llamadas, le indico “tal vez sea necesario una medicación”, “pero… usted nunca antes me dijo esto”. Sorpresa que operó un corte a la insistencia, e irá de la urgencia al síntoma. Pide pagar menos “es que es por internet,  a veces se corta”, le digo “¿es que sus palabras valen menos por este medio? Del síntoma al fantasma, para X ya no será “el miedo a morir, el contagio”,  sino “estos falsos síntomas”,  y servirse del Covid-19 para ubicarse en su fantasma como “el hombre enfermo, el pobrecito”, y soñar así recuperar a la mujer que lo dejó.

En la emergencia de la urgencia, “Tenemos que sorprender algo cuya incidencia original fue marcada por un traumatismo”(4).  Se trata dirá Miller del analista “sorprendedor de lo real”(5) ,  y no sin ética,  y en torno a esto tratar de escribir.

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*Asociada Nel Guayaquil
(1) Miller-J-A. , Conferencias porteñas tomo I, Paidós, Bs.As. 2009, pág. 72
(2)Ibíd. pág.73-74
(3)Seldes, R, “La urgencia del analista”  Zoom , 29-5-2020
(4)Lacan, J. “Del psicoanálisis y su relación con la realidad”, Otros escritos, Paidós,          Bs.As. pag.37
(5)Miller, J-A, “Los inclasificables de la clínica psicoanalítica”, Paidós, Bs. As. pag.19

NOTAS SOBRE LA ESCRI-DURA
Juan de Althaus*

Partí de la pregunta ¿qué es primero, la palabra o la escritura?, y pasé a releer el seminario 18 de Lacan, De un discurso que no fuera de semblante. Lacan inicia aclarando que “el discurso del amo no es el reverso del psicoanálisis, sino el lugar donde se demuestra la torsión propia… del discurso del psicoanálisis” (p.9), que se configura como una banda de Moebius. ¿La palabra y la escritura están en esa relación?
La escridura se puede sostener porque hay repetición y goce (argumentado en la p.19), cuestión que Lacan vincula a la lógica, que es escritura. Dentro de esa escritura de discurso se usa de la palabra libremente.  Es como decir que la escritura estructdura. Una vez escrito, la cosa dura.
Luego, en las páginas 59-60 Lacan nos recuerda “que lo escrito no es primero sino segundo respecto de toda función del lenguaje…” para advertir que al “interrogar la demansión de la verdad en su morada…solo se hace por lo escrito, y esto en la medida en que solo por lo escrito se constituye la lógica” (p.60).
Más allá, vuelve: “…lo escrito no es justamente el lenguaje”, y que la lógica “…nos muestra que el lenguaje se interroga desde lo escrito justamente en la medida en que lo escrito no lo es, pero que no se construye, no se fabrica más que por su referencia al lenguaje” (p.60).
Es desde lo escrito que se puede hablar de la relación de la unión entre el saber y la verdad, cuyo punto de inflexión es “que no hay relación sexual en el ser hablante” (p.60). Bien, resulta que “…la relación sexual, como toda otra relación, solo subsiste en última instancia por lo escrito. Lo esencial de la relación es una aplicación: a aplicada sobre b. Y de allí concluye que “…si la escritura puede servir para algo, es justamente en la medida en que se distingue de la palabra… que puede apoyarse allí”
Más adelante Lacan plantea que la topología cuestiona la matemática por la lógica, haciendo agujeros en lo escrito. También se agujerea lo que está escrito en el inconsciente (p.75).
En la página 77 Lacan afirma que la escritura “es algo que de alguna manera se refleja en la palabra”. Pero a continuación insiste que la palabra se articula con el hecho que no hay relación sexual. “O, si quieren, que la relación sexual es la palabra misma”, entendiendo, supongo, que la palabra hace vínculo.
Luego Lacan enuncia, de manera inequívoca dos veces en las páginas 79-80, que “la representación de la palabra es la escritura” y que, “…Entonces, representación de palabra quiere decir algo… que la palabra ya está allí antes que hagan su representación escrita…”
Sin embargo, más adelante afirma: “Resulta que la escritura no es simple representación… significa también repercusión, porque no es de ningún modo seguro que sin la escritura habría palabras. Tal vez sea la representación como tal la que hace las palabras” (p.84).
Más aún: “La escritura es eso de lo que se trata, eso de lo que se habla. No hay ningún metalenguaje, en el sentido de que nunca se habla más que a partir de la escritura” (p.85) y la lógica es “manipulación de la escritura” (p.79).
Calculo que el analista escucha e interpreta las palabras del analizante, pero por otro lado sabrá leer la escritura del inconsciente, la que dura, es dura y soporta la palabra que habla de lo insoportable. Seguirá…

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*Asociado Nel Guayaquil

¡Los invitamos a contribuir con citas!

 Esperamos su aporte para esta publicación  quincenal: una cita y su

enunciación personal sobre ella, en un escrito de hasta 3000 caracteres con espacios.

Enviarlo  a coordinadoras de la Comisión de

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Comisión de Biblioteca Nel- Guayaquil

Ana María Haddad.

Ana Ricaurte.

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Boletín 3: Biblioteca Nel Guayaquil

LAS CITAS Y COMENTARIOS DE LA BIBLIOTECA
Boletín #3
Junio 05 del 2020

 

La Biblioteca sigue abierta!
Las señales de los faros guían la navegación en ambientes con poca visibilidad, en la noche, bajo la lluvia o en situaciones de niebla.
Los escritos que aparecen en los boletines de la Biblioteca se apoyan en los libros de cada uno, a manera de una Biblioteca de la Escuela que se mantiene abierta, aportando  pistas en la investigación en la que nos encontramos, alrededor del significante “urgencia”: el factor a, las piezas sueltas que no encajan en un todo a restituir que quiere imponer el discurso de la ciencia.  O el leer sin  comprender, que orienta en otra vía distinta que la del sentido. Desde la transferencia de trabajo sostenida en el análisis propio, como la señal lumínica principal.

Buena lectura!

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DE UNA PRACTICA QUE OPERA CON EL FACTOR A
Mayra de Hanze*

Oigo decir a los especialistas de laboratorios clínicos que los signos clínicos; pérdida de olfato y del gusto corroboran en un altísimo porcentaje el diagnóstico de Covid-19.
Es así como operan los resultados científicos, por coincidencias, los engranajes han de coincidir, es eso además lo que se espera para restituir la salud, la armonía de los órganos en el cuerpo.
Este ensamblaje de piezas no existe en la práctica psicoanalítica, allí el trabajo es con las piezas sueltas.

Así ante el brote pandémico la primera subversión desde la práctica psicoanalítica es tomar las emergencias como urgencias subjetivas  pero destacando que atenderlas es operar con el factor a como condensador de goce que nos orienta en las profundidades del gusto.
El riesgo de operar las urgencias subjetivas para procurar efectos terapéuticos rápidos es que la compresión del tiempo hace funcionar para el sujeto un significante amo capaz de fijarlo a partir de dicho significante y focalizarlo en el síntoma. Evitando tratar el factor suplementario, el factor a. (1)

Bien sabemos que en el psicoanálisis no nos focalizamos en los efectos curativos y por eso reemplazamos el término cura por el de experiencia analítica. Sin duda el mundo juzga el psicoanálisis en función de sus resultados terapéuticos, pero esta no es una razón para que éste haga suyo dicho criterio. Para el psicoanálisis lo que importa es la emergencia de un deseo inédito cuya estructura como punto de partida es desconocido (2)  pero que apostamos está vinculado a la inquietante presencia u ocultamiento del factor a.
El señor T solicita consulta vía online, está muy ansioso desde que se instala la cuarentena, su delicada salud y edad lo llevan a un confinamiento radical.

Por un momento las consultas giran alrededor de dicha sintomatología y demanda permanente cómo hacer para estar mejor, teme preocupar a la esposa que le prodiga tantos cuidados.
Ante la intervención ¡usted es un hombre con suerte! Responde sorprendido que ha sabido escoger. Un pequeño detalle la distingue, “la corona”, como un rasgo muy familiar.
Hace poco nos recordaba nuestro colega de la ELP, Vicente Palomera (3) que la clínica de la urgencia es una clínica sin transferencia, y efectivamente lo sería si el analista no introduce algo de t-acto como también lo menciona el colega Ricardo Seldes de la EOL (4), para permitir la recuperación por las profundidades del gusto,  que introduce el factor a,  permitiendo deslizarse del Corona a la corona, como un divino detalle.
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*Miembro Nel Guayaquil
Notas
(1) Miller J.A.   Sutilezas analíticas, pág. 27, Paidós, Buenos Aires, 2011
(2) Ibíd. pág. 14
(3) Acción Lacaniana NEL. La Escuela y la formación de los analista, video-conferencia, plataforma zoom, 30/05/2020
(4) Seldes. R. La urgencia del analista, video-conferencia, plataforma zoom, 29/05/2020

 

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DEL HAMBRE DE SENTIDO A UN FORZAMIENTO DEL GUSTO
Un trauma es siempre sospechoso
Lacan, 1975
Jessica Jara de Aguirre*

Lacan en la Universidad de Yale rememora el arribo de Freud y Jung a América en 1909. Su enunciación no es el divertido: ellos no saben que les traemos la peste, su término será la “epidemia”. Hoy “Pandemia” es la película en cartelera, pesadilla de la que estamos intentando despertar, como diría Joyce. Ahora, si la pandemia ES un despertar, requeriremos de las agallas freudianas.

Se ha revelado, nuevamente, la condición de desamparo del parlêtre y el sinsentido radical de la existencia. El VIRUS como tal no es “lo traumático”; lo verificamos por los singulares llamados, urgencias y angustias locas –léase Seynhaeve-, que ocurren ante el despertar del sueño del Otro garante o por el encontronazo con Un real traumático. La política del psicoanálisis, que hace de los impases sus boyas de ruta, no permite ofrecer a un sujeto volver al estado pre-trauma, sino que orienta nuestra experiencia de lo real hacia la reescritura de un modo sint(h)omático de salir de lo mismo.

El restablecimiento subjetivo, en general, se produce donando sentido al acontecimiento sinsentido. El sentido hambriento se nutre de dichos que le consuenan. Esto lo operativizan los algoritmos y se trasluce en las semblanzas. El fantasma impone un acoplamiento del sujeto al objeto. Es un momento crucial del análisis cuando el objeto responde al decir inédito: es el esguince en la voz de María Cristina Giraldo.

La vía analítica del síntoma exige apagar su hambre de sentido. Notariamos así el gusto de Lacan por la topología, pues “no es alimento fácil” (16/11/76). La apuesta analítica de leer-sin-comprender, nos saca del ronroneo consonante que adormece, apuntando a leer eso ajeno, femenino y singular…

NO HACÍA FALTA LA PANDEMIA…

Ante el COVID se han exacerbado fantasías catastrofistas y se refuerzan las medidas preventivas y de biocontrol. Nuevos contenidos para viejos síntomas. También la pesadilla actual ha despertado la suma de los pre-juicios de los analistas. Recordemos que Lacan indicó que Irma es EL caso de la contratransferencia, y justo allí señala que Freud tiene agallas porque no se despertó ante la visión de horror, apuntándose como nuevo despertar: la escritura de una fórmula con gruesos caracteres negros.

Lacan aborda la contratransferencia y la resistencia (Seminarios 1 y 2). Y es una pregunta que debemos retomar. Primero la transferencia: una analizante esclarecida supo decirle a Ma. Cristina Giraldo que a ella la anima el “tonito” de la analista, más allá de sus enunciados. Se puede sostener a un paciente por un llamado, si no puede acudir a su sesión por un impedimento grave… Extremando, Osvaldo Delgado insistió en que fue al hospital para su cita presencial con su analista ingresado.
Para concluir, una anécdota de Lacan sobre la resistencia. Un paciente llega con la pierna enyesada y Lacan le espeta: “¡se hizo eso para no venir!”. No hacía falta una pandemia, para no venir…

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*Asociada Nel Guayaquil

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Comisión de Biblioteca Nel- Guayaquil

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Boletín 2: Biblioteca Nel Guayaquil

LAS CITAS Y COMENTARIOS DE LA BIBLIOTECA

Boletín #2
Guayaquil, 22 de mayo del 2020

¡La Biblioteca sigue abierta!
Para ello los invitamos a compartir citas de sus textos en las que encuentren, cada uno, la orientación a lo real del psicoanálisis lacaniano para la  pregunta ¿Qué clínica para la urgencia y el trauma? que abre una transferencia de trabajo en la Escuela.  Citas para interrogar lo que quizás damos por sentado y que nos permitan seguir preguntándonos dónde está lo urgente, sin velarlo. ¿A qué remite lo que se desacomoda en la urgencia?

Siguiendo la reciente participación con Nel Guayaquil de María Cristina Giraldo, AE de la Escuela Una, hagamos el esfuerzo de precisar la posición analítica que “hace par” con la urgencia del hablante ser y su goce que irrumpe, no por el lado del auxilio psicoterapéutico.

 

DEL SUJETO POR FIN CUESTIONADO

Alvaro Rendón Chasi*

Expongo lo que trae Jacques Lacan en 1966 en lo que ha llamado “Del sujeto por fin cuestionado[1]” y, en medio de la pandemia por Covid-19, ¿qué se nos cuestiona a los psicoanalistas? ¿La práctica a través de los medios electrónico? ¿La ética propiamente dicha? Son preguntas que necesitan del tiempo de comprender para no caer en las conclusiones apresuradas de una psicoterapia endulzante.

Nos dice Lacan “sobre el sujeto cuestionado, el psicoanálisis didáctico será nuestro punto de partida” (p. 223) entendiendo la didáctica como ese “emprender” la habilitación para la práctica del psicoanálisis. Y esta puntualización de Lacan es una crítica a la pedagogía de la IPA para alcanzar el título de psicoanalistas. Dice Lacan “acaso se vea más claro purificando a dicho sujeto de las preocupaciones que expresa el término de propaganda: el efectivo que ensanchar, la fe que propagar, el estándar que proteger” (224). Parece que se nos abre esto último como pregunta: ¿Qué efectivo puedo ensanchar, qué fe propagar, qué estándar proteger para llegar a concluir rápidamente la moral sobre el uso de los dispositivos electrónico cuando hoy el encuentro en el consultorio no es posible?

Tiempo de comprender. En sus actos y en sus efectos los hemos de conocer. Termina Lacan diciendo: “Por lo menos ahora podemos contentarnos con que mientras dure un rastro de lo que hemos instaurado, habrá psicoanalista para responder a ciertas urgencias subjetivas[2], si es que calificarnos con el artículo definido fuese decir demasiado, o también, si no, desear demasiado” (pp. 228-229). En lo que respecta a autorizarse psicoanalista, nos acercamos a la vacuidad

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*Asociado Nel Guayaquil
[1] Jacques Lacan, Escritos 1, Editorial Siglo Veintiuno, 2002
[1] La letra itálica la he resaltado.

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COVID-19 UN REAL

Juan Cando*

Hoy en día nos encontramos con una situación que atraviesa a todos los sujetos. La emergencia sanitaria causada por el COVID-19 ha revelado la dificultad del estado ecuatoriano en la movilización de recursos para aquellos que actualmente necesitan ayuda. No solo nos encontramos con una precariedad en el sistema de salud, sino también en un progresivo decaimiento, aún mayor, de la economía del país. Múltiples empresas del sector privado han tenido que despedir a sus empleados y otros obligados a cerrar sus puertas indefinidamente. Una de las medidas a emplear es el confinamiento, que leído desde diferentes contextos apunta a lo mismo: el encierro. A estos se le suma que las instituciones de salud se encuentran colapsadas. La cantidad de fallecidos en pocas semanas han pre-ocupado a las autoridades, puesto que les es muy difícil ocuparse.
Estamos viviendo tiempos de cambios vertiginosos, cambios que a más de uno lo descolocan como sujeto. La pérdida, no solo del trabajo, sino también de seres queridos se inscribe en la psiquis de los sujetos como un espacio irrepresentable. Byung-Chul Han (2018) dice en su libro La sociedad de la transparencia que “solo lo muerto es totalmente transparente”. Al ser lo muerto transparente el sujeto se encuentra cara a cara con aquello del orden de lo Real despojándolo de recursos simbólicos.

La pérdida de un trabajo, la ausencia del Otro, el despido de miles de trabajadores, las incontables muertes y el confinamiento pueden volverse algo insoportable para el sujeto. Tan insoportable que lo despoja de la cadena significante, entrando a una urgencia subjetiva. Inés Sotelo (2015) en su libro Dispositivo Analítico para Tratamiento de Urgencias Subjetivas (DATUS) nos trae:
Jacques Lacan sostenía que la urgencia es lo imposible de soportar. Sigmund Freud lo ubica como un momento de ruptura, el quiebre de la homeostasis, se produce una ruptura con el propio cuerpo, las relaciones con el otro, con el trabajo, con los lazos amorosos y familiares (pag.67).

Entonces, esto nos lleva a la necesidad de pensar y aplicar un dispositivo como DATUS para el tratamiento de las urgencias subjetivas y así restituir a aquellos sujetos desalojados por lo Real. Cuando se habla de restituir, es lograr un alivio subjetivo, es poder alojar al sujeto en la urgencia, localizar los eventos traumáticos y posibilitar una subjetivación de éstos. La restitución del sujeto apunta a reestablecer la relación con el Otro simbólico, apelando al sujeto de la enunciación. En otros términos, sería apostar por la palabra conectarlos a la cadena significantes, hacer cadena entre  S2  y  S1.

El COVID-19 y todo lo que ha arrastrado puede ser ubicado en la lupa de lo ominoso debido a que se lo vive desde el horror. Por medio de los dispositivos analíticos para la atención de urgencias subjetivas, se busca dar nombre a aquello que pueda resultar in-familiar, es darle nombre a aquello que se torna ominoso.

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*Amigo de  Nel Guayaquil
[1] Ines Sotelo, La urgencia y la salud mental en Dispositivo  Analítico para Tratamiento de Urgencias Subjetivas, Editorial Grama, 2015

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Gabriela Febres-Cordero.

Boletín 1: Biblioteca Nel Guayaquil

Las citas y comentarios desde la Biblioteca de la Nel

Queremos comunicarles una fabulosa noticia ¡La biblioteca sigue abierta!
Pensamos firmemente en una biblioteca abierta, que haga circular la palabra con el otro y que producto de esto, nos deje una enseñanza, siempre singular.

Desde el acontecimiento social actual, como lo es la pandemia y sus consecuencias, se abrieron diferentes cuestionamientos, ¿cómo orientarnos bajo esta nueva forma de encuentro? ¿cómo mantener la orientación analítica? Ante estas preguntas y preocupaciones, la escuela se pone a trabajar y con ello su biblioteca.
Es debido a esto que desde la Comisión de Biblioteca queremos contribuir con algunas citas y comentarios que se enlazan  al tema que estamos discutiendo en NEL Guayaquil.

LA CLÍNICA DEL TRAUMA EN TIEMPO DE LA PANDEMIA.
CLÍNICA DEL TRAUMA, LA URGENCIA SUBJETIVA. LA DISRUPCIÓN DEL GOCE EN LA CADENA DE SENTIDO.
Abril 23, 2020
Ana Ricaurte

Tengo una primera referencia bibliográfica:
Miller,J-A, y otros. Efectos terapéuticos rápidos. Conversaciones clínicas con Jacques-Alain Miller en Barcelona.  Paidós Campo Freudiano 17, Buenos Aires, 2005.
 
En su comentario del caso presentado por Aracely Fuentes “El hilo de la vida”, Miller dice “… que se produce un traumatismo cuando un hecho entra en oposición con un dicho, con un dicho esencial de la vida del paciente, cuando hay una contradicción entre el hecho y lo dicho.  En este caso, lo dicho es el famoso padre-todo-amor”.
Sobre el mismo caso, Manuel Fernández Blanco, encuentra que sus pesadillas ilustran lo que es la clínica del trauma. Considerando que ella estuvo en el atentado en la estación de Atocha, en Madrid, él resalta que ella no sueña con la bomba, sino con la imagen de un Cristo yaciente, “lo auténticamente inasimilable por las redes del significante”, un punto de goce éxtimo inasimilable para el sujeto.  “Bajo el padre-todo-amor, del ideal del amor, lo que aparece es el goce del padre del sacrificio del hijo”.  Ella misma, que ha orientado su vida ofreciéndose al sacrificio.

Tomo otro concepto más que es lo traumático como mal encuentro con lo real para pensar que en la urgencia subjetiva, si bien eclosiona ante un preciso incidente determinante, implica lo íntimo del goce insostenible, que compromete al fantasma, la efracción del goce que precisa Eric Laurent, en “Disrupción del goce en las locuras bajo transferencia”. Conferencia inaugural del Congreso de la AMP en Barcelona, Abril 2, 2018, para lo cual sigue la lección del 23 de Marzo del 2011 del curso de Miller El ser y el Uno.

“…Es siempre la efracción, es decir no la deducción, la intención o la evolución, sino la ruptura, la disrupción con un orden anterior hecho de la rutina del discurso por el cual se sostienen las significaciones, o de la rutina que se le imagina al cuerpo animal”.
Hay una doble acepción, él señala, “la efracción primera y sus réplicas, que en ese momento no cesan de perturbar las diferentes homeostasis o estabilizaciones que el sujeto ha podido establecer como defensas contra la efracción repentina de un goce desconocido por él”.

Creo que con esto conecto con algo que Adriana Pérez ya nos adelantó en el chat puntualizando que se trata de un trabajo con el fantasma.  Añado que por angustioso que sea el contexto que podría impulsar una consulta, interesa qué representa, qué lugar encuentra en el inconsciente del hablante ser.
De nuestra parte diríamos, que se trata de una practica desde el análisis personal y con supervisión.

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 ¿Urgencias Subjetivas?

Haciendo un recorrido a cuestionamientos propios sobre lo que acontece actualmente, he tomado como punto de referencia el texto de Ines Sotelo, el mismo que fue anclaje clínico cuando tuve una pequeña práctica en emergencias en un hospital de la ciudad. Ciertamente, ante esta incertidumbre de cómo preservar la orientación clínica, me parece que el texto da una cierta luz en este nuevo modo de la clínica, debido a esto, les comparto las siguientes citas.

Silvana Gallegos

Sotelo, I, (2015). DATUS: Dispositivo Analítico para Tratamiento de Urgencias Subjetivas. Buenos Aires, Grama Ediciones.
 
A partir de texto de  Sotelo se desplazan algunas vertientes para considerar. En primera instancia el significante principal que se abre -urgencias subjetivas-, dar un recorrido y aclaración en la extensión de la palabra. Para ello puntualizo dos citas;

‘’Las urgencias tienen distintas dimensiones; las ligadas a la gravedad del caso (salir vivo del lugar, curarse las heridas, recuperar el equilibrio del cuerpo); las urgencias del orden social y jurídicas y, finalmente, la dimensión psíquica de la urgencia, aquella que no necesariamente aparece de forma inmediata, la cual podrá ser vinculada con la modalidad particular en que el espanto alcanzó a cada persona, una por una’’. (Sotelo, 2015, pág. 65)
‘’Se llama ‘’urgencia subjetiva’’ a la que aparece en aquellos casos en que la misma compromete al sujeto quien tiene una percepción íntima que eso le concierne, mas allá de la opinión profesional acerca de la gravedad del caso’’. (Sotelo, 2015, pág. 65)

Es importante distinguir la urgencia desde lo medico, lo político y lo subjetivo, esto nos lleva a un detalle muy valioso, y es que, eso que conduce a un paciente a ‘’emergencia’’ dentro un hospital, o debido al covid-19, no es lo mismo que le produce una urgencia subjetiva, sino mas bien, que se da cuando se produce una ruptura de  homeostasis, es eso que queda imposible de dialectizar,  el sujeto se queda sin recursos para poder enfrentar este real.

‘’El trauma produce un exceso, mientras que el sujeto que carece de los significantes que otorgarían algún sentido a un goce imposible de dialectizar. Se constituye un real que escapa al decir, frente a lo cual el fantasma se muestra impotentepara cumplir su función, no alcanza a velarlo’’ (Sotelo, 2015, pág. 68)

Se establece un enlace entre urgencias subjetivas y estas dos vertientes del trauma: el trauma como acontecimiento, que esta ligada a alguna contingencia, que a su vez, produce un efecto de reforzamiento al trauma estructural por el hecho de ser seres hablantes.

¡Los invitamos a contribuir con citas!

 
 
Comisión de Biblioteca Nel- Guayaquil
 
Ana María Haddad.
Ana Ricaurte.
Mariana Estacio.
Silvana Gallegos.

Presentación de las Bitácoras Lacanianas

PROGRAMA

Presentación de Bitácoras: Ana María Haddad

Temas a presentar:

Mariana Estacio: El deseo de la madre y sus efectos

Silvana Gallegos: El “cartel” como una lógica de entrada a La experiencia de la Escuela: Un deseo entre varios Más Uno.

Jéssica Jara: “Saber contar la experiencia de Escuela, sin descontarse”.

Coordina: Ana Ricaurte