No hay pastoral psicoanalítica*

Por: Antonio Aguirre
  1. Hay un comentario que podríamos calificar de cínico en Lacan. Habla de los diez mandamientos en el seminario La Ética del Psicoanálisis (año 59-60) y dice que pasamos nuestro tiempo violando esos mandamientos (pág 87, de la edición de Paidós, 1988) y que las sociedades prosperan transgrediendo esas máximas (pág. 99). Muestra que esos mandamientos siguen vigentes, que hay incluso un puritanismo socialista, enmascarado en “la forma más severa y pedante de la infalibilidad de la conciencia proletaria” (pág. 111). Hoy vemos que con Putin resurge con todo su poder la religión ortodoxa, tesoro nacional del régimen, aunque el socialismo haya derivado en la infalibilidad pedante de la conciencia nacional rusa.
  2. Por supuesto que hay otras conciencias severas, pedantes e infalibles. Las de hoy, que aparecieron en el declive del “condicionamiento universal” marxista. Otras inquisiciones, borgeanamente dicho. Nunca faltarán las correcciones, que luchan por instalar otro condicionamiento universal.
  3. Si hay la pastoral cristiana, Lacan se opone categóricamente a que se tome el psicoanálisis como una pastoral “naturalista” (pág. 110 ) que nos conduzca a un “equilibrio normativo con el mundo”. Michel Foucault en los años 70’s borró el corte freudiano y presentó al psicoanálisis como una variedad del disciplinamiento pastoral. Tal fue la objeción que hizo J-A. Miller a la obra foucaultiana. Sabemos que tomar las pulsiones como estadios de la sexualidad, que se combinan con las etapas de la psicología evolutiva ha tenido un resultado educativo y terapéutico en los niños, pero el psicoanálisis va más allá: busca elaborar el saber del inconsciente y producir su agujero (ver Lacan, Carta para la Causa Freudiana).
  4. En su Reseña del Seminario de la Ética Lacan utiliza la fórmula gnómica “acontecimiento Freud”. Este acontecer no pone a Freud en la lista de personajes de la historia. No es el que sigue luego de Copérnico y Darwin. O en esa otra lista, Marx, Nietzsche y Freud. La obra de Freud es el acontecimiento. Es un acontecimiento de discurso. Freud funda el psicoanálisis y abre la práctica de un nuevo discurso en la historia. El psicoanálisis no es una filosofía ni una ciencia.
  5. John Forrester en su libro “Freud. Partes de guerra” (1) afirma que ser freudiano es leer a Freud. Leerlo bien. Asumir sus consecuencias. Es lo que hizo Lacan. Sus Escritos y sus seminarios lo muestran. Forrester cuestiona a los críticos de Freud, que ni lo han leído bien, ni mucho menos han pasado por la experiencia de un análisis. Lo cual sería fundamental si se quiere criticar al psicoanálisis en nombre de la ciencia. La literatura psicoanalítica y los testimonios de los que han hecho su análisis circulan en el campo del saber como pruebas.
  6. Es lo que hay que pedir a quienes atacan al psicoanálisis. Se apela a la neurociencia para desacreditarlo, pero más se acude a los sintagmas condenatorios consagrados por algunos colectivos: machista, patriarcal, burgués, elitista, segregativo, etc. ¿Han leído a Freud, a Lacan? ¿han pasado por la experiencia? Porque muchos sujetos, de todos los géneros, sí tienen la experiencia y la mantienen en reserva, a salvo de la pasión hostil de la militancia de algunos colectivos.
  7. El complejo de Edipo concentra mucho odio de los grupos identitarios. Lacan en el seminario 7 da cuenta del descubrimiento freudiano del incesto como el deseo más fundamental (pág. 84-85 ). Excluir el incesto hijo-madre permite que haya la palabra, el mundo de la demanda y el deseo. Freud encontró en la tragedia de Sófocles una referencia de partida para encarnar el objeto del incesto- el Das Dingdel Proyecto de Psicología para Neurólogos– el objeto prohibido, La Madre (pág. 88 del libro 7).
  8. Freud puso en “un primer plano de la interrogación ética la simple relación del hombre y la mujer” (pág. 104) . ¿Qué quiere la mujer?, se preguntaba Freud. Lacan avanza y da otra pregunta: ¿qué quiere una mujer ? Es circundando Lo Femenino que Lacan proseguirá su vía.

* A partir de un seminario del Centro de Investigación y Docencia de Guayaquil, dado en conjunto con Jessica Jara. El texto de trabajo es el libro 7 de Lacan, La ética del psicoanálisis (Buenos Aires, Paidos, 1988)

 

(1) John Forrester, Sigmund Freud, Partes de guerra. (Barcelona, Gedisa, 2001)