Verdad, causa y responsabilidad

27/06/2020

Por: Gabriela Játiva Moyano

Miller se pregunta en el Banquete de los analistas ¿qué es lo que se aprende en un análisis?, la respuesta viene unas líneas más abajo en el mismo párrafo: “Se aprende a hablar” (1), ergo, resuenan las preguntas: ¿qué se deja caer en un análisis para poder hacerlo? ¿qué es lo que encuentra, en el trabajo analítico, un analizante que faculte ese bien decir?

En el seminario 1, Lacan retoma la identifizierung a través de la metáfora freudiana sobre las capas de la cebolla: “el yo está formado por la sucesión de las identificaciones con los objetos amados que le permitieron adquirir su forma” (2), se puede pensar entonces que lo que cae, lo que se desprende para un analizante en algún momento de la experiencia analítica, son esas imagos constitutivas que conformaron los ideales-amarras con los que un sujeto camina.

Las identificaciones, correlativas a una constitución psíquica primigenia, “(…) las producidas a la edad más temprana” (3), en un análisis, corren un tratamiento de clivaje, hay la posibilidad de encontrar ése punto de inconsistencia, de fractura, en donde es posible hacer inconsistir y sentir la caída de los significantes que sostuvieron una vida.

Proscenio derrumbado, es detrás del telón donde está la nada, nada que circunscribe el encuentro con el lugar vacío, con la letanía de la falta, esa insoportable levedad, que podría nombrarse como el peso negativizado de una identificación que deja entrever lo que fue infranqueable: la soledad del ser, un sujeto sin garantías, temible verdad.

Sobre ésta soledad, Miller hace un recorrido en Torino en relación a la Escuela/sujeto propuesta en el 2000, en donde lanza “a cada uno de los miembros de la comunidad a su propia soledad, a la soledad de su relación con el Ideal”(4), es entonces posible pensar, también, de ésta soledad subjetiva que se  ve develada en el trabajo analítico, la responsabilidad con su causa, aquella que se descubre, probablemente, mientras se atraviesa la senda de un análisis, aquella que concierne al ser del sujeto y que, como bien precisa Miller en éste último texto, lo hace  “como un sujeto que está en relación con un Ideal” y ya no obturado bajo el peso muerto de las identificaciones.

Verdad, causa y responsabilidad, significantes que permiten pensar la pregunta realizada por Lacan al final del seminario 7, a saber: “¿Has actuado en conformidad con el deseo que te habita?” (5), sintiendo caer los S1, saltando al pozo fecundo de la falta, encontrando el silencio del sinsentido; pregunta que se responde no sin mirar atrás, pues la respuesta se construye a una suerte de après coup, en esa apuesta (en el) presente por el psicoanálisis.

Boletín 5: Biblioteca Nel Guayaquil

LAS CITAS Y COMENTARIOS DE LA BIBLIOTECA

Boletín #5

Julio 03 del 2020

¡La Biblioteca sigue abierta!

En la emergencia de sentidos sobre el virus, ¿cómo cercar lo que rebasa la palabra?

Con la investigación de Mónica de Espinel encontramos otro nivel, que Lacan puntualiza, para el término urgencia, con el cual advierte Jacques-Alain Miller, hacer fallar a la verdad mentirosa terapeutizante, si de lo que se trata es de lo que excede a la palabra, en el surgimiento de lo que hace agujero.

Lo que rebasa la palabra es el significante martilleando el cuerpo. Nos lo señala María Victoria Clavijo, en el sueño aparece con fuerza como testimonio de lo que no cesa de afectar al cuerpo en el campo de lalengua y de lo fuera de sentido.

Resulta muy orientador en el texto de Mónica ese “salvo haberla pesado” que Lacan precisa para acoger la urgencia. Y lo muestra María Victoria en la disyuntiva de cuándo sí, o cuándo no acoger las conexiones por Skype de una paciente.

 Ana Ricaurte

 

URGENCIA Y PRISA EN LACAN

Mónica Febres Cordero de Espinel*

El primer capítulo de El últimísimo Lacan de Jacques Alain Miller ( 1)  me llevó a la lectura  del “Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11” (2), breve texto de Lacan con interesantes reflexiones sobre la urgencia. Voy a compartir una lectura paralela de ambos textos.

Lo que despertó mi interés, la palabra “urgencia” que aparece al final del Prefacio. Lacan, en efecto, se refiere a la satisfacción que marca el fin del análisis, y propone que si “dar esa satisfacción es la urgencia que preside el análisis, interroguemos como alguien puede consagrarse a satisfacer esos casos de urgencia”. Y continúa: “La oferta es anterior al requerimiento de una urgencia que uno no está seguro de satisfacer, salvo por haberla pesado”.

Propone su definición de lo real: “La falta de la falta hace lo real, que solo sale allí, tapón. Este tapón que soporta el término de lo imposible…”. Y lo opone a los meandros de la verdad mentirosa. Y al final del texto: “Señalo que como siempre los casos de urgencia me enredaban mientras escribía esto”. Y, más adelante: “Escribo, sin embargo…para estar al día con estos casos, para hacer con ellos el par” (601)

Miller retoma el término urgencia y dice que se trata  de un punto de partida, anterior al establecimiento de la transferencia. Es, para Lacan, la modalidad temporal que responde a la llegada de un traumatismo y designa como pedido de urgencia a la demanda del analizante en potencia.

Recuerda que Lacan había evoca la urgencia al final del texto “Del sujeto por fin cuestionado” al decir que habrá psicoanálisis para responder a ciertas urgencias subjetivas. A partir de ello Miller sostiene que la función psicoanalítica tiene que ver, antes del inicio mismo del análisis, con la urgencia, con el surgimiento de lo que hace agujero.

Hay que prestarle atención, al término urgencia que aparece también en el Discurso de Roma, dice Miller, en referencia a los dispositivos pensados para tratar la urgencia. Se refiere a los Centros de Atención (los CAP) que surgieron en París y a lo que dice habría que tratar con la dignidad que Lacan le otorga al término urgencia.

“Esa urgencia con la cual hay que hacer pareja, -dice Miller- es…lo que solicita en el demandante…el rebasamiento en la palabra (lo cual es), al mismo tiempo el fallar de la verdad mentirosa”.

La problemática de la urgencia tiene que ver con la contingencia Para Miller lo que se acentúa es  la función de la prisa: “La urgencia es de alguna manera la versión terapéutica de la prisa”.  Hay una precipitación lógica en lo que tiene que ver con la verdad, lo cual implica para Lacan, “…una estrategia de la verdad que es la esencia de la terapéutica”. Verdad que no puede dejar de ser sino verdad mentirosa.

Algunos puntos que quedan para la reflexión clínica son, a mi juicio, el rebasamiento -el ir más allá de la urgencia y del agujero del trauma, hacia un decir, siempre insuficiente. Y, sin embargo, no dudar en hacer pareja con ella.

*Miembro de la Nueva Escuela Lacaniana

  • Miller, J. A., El ultimísimo Lacan, Paidós, octubre 2012
  • Lacan, J. “Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11”, OE., Paidós 2012

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EL CUERPO DEJADO FUERA

María Victoria Clavijo*

En la cuarentena, el psicoanálisis se abre paso para seguir existiendo. Eso no se cerró del todo. Los cuerpos quedaron sin poder salir, ni analizantes, ni analistas pudieron ir a su mutuo encuentro en el consultorio, de forma indefinida.  Cuerpos detenidos de su movilidad por la ciudad. Cuerpos inmovilizados en relación al espacio del mundo,  así como en el dormir, detenidas sus funciones motoras, función de supervivencia del cuerpo en su dimensión orgánica.  El sueño, es una buena manera de encontrar un símil a la situación del cuerpo detenido de circulación. El cuerpo inerte, durante el dormir, revela sin embargo otro tipo de actividad que no cesa, que es la del significante martilleando el cuerpo. Un cuerpo atrapado en el discurso, dice Lacan (1) en el Seminario 19 en donde toma precisamente el fenómeno del sueño en el que depuestas las funciones del yo, el  inconsciente revela cómo lalangue no duerme, cómo se reactualiza lo que para cada uno, su lalengua no deja de no escribir la relación sexual con múltiples sentidos. Es un hecho en mi práctica que el sueño aparece con más fuerza en algunos pacientes. El testimonio de lo que no cesa de afectar al cuerpo en el campo de lalengua, y de lo fuera de sentido que aparece con la emergencia de sentidos de distinto pelaje sobre el virus, es lo que a mi parecer el psicoanálisis   sostiene en los encuentros a distancia. Un rodeo más al agujero de lo innombrable para cada uno.

La última parte de su enseñanza, permitió a Lacan considerar el cuerpo no solo como gestalt unificadora, como sostén imaginario. Como señala Miller, no fue un tránsito ni fácil ni corto, lo que lleva no solo  a considerar  el cuerpo como  reservorio de libido, sino que radicaliza esta sentencia hasta el punto de decir que para Lacan pensar, es siempre pensar el cuerpo.

La experiencia analítica significa pensarla en términos del cuerpo que goza, o el cuerpo hablante. Por un lado, el cuerpo afectado ¿Es eso condición suficiente para llevar un análisis sin que el cuerpo que se tiene vaya al encuentro? Seguro que no, como es seguro que no se puede   bailar tango por zoom, o encontrarse con el cuerpo del otro en el encuentro sexual. “It takes tow to tango”. Es muy curioso que el cuerpo haya que dejarlo fuera en la experiencia analítica, pero a la vez y simultáneamente hay que llevarlo hasta ese lugar del psicoanalista, para que quede fuera. No es lo mismo que quede fuera de la pantalla. Queda fuera en el sueño, queda fuera en la pandemia. Que quede fuera en el análisis,  quiere decir que queda como cuerpo hablante. Y que la voz o la imagen hacen de soporte de la palabra que se dirige al analista, en cualquier época. Saber encontrarse de nuevo esos cuerpos, será un  saber que habrá que transitar también.

Un paciente, un tiempo antes de la pandemia me preguntó si podría hacer sesiones por skype  desde el extranjero cuando retorne a su país Yo le respondí que no, ya que en esa ciudad  podría  encontrar analistas lacanianos.

En época de cuarentena, ofrezco a mis pacientes seguir escuchándolos por teléfono o skype. El paciente se encuentra entre los que aceptan   esta opción y la primera cita por skype me pregunta las razones que tengo para escucharla por skype y  no haber aceptado  esta misma opción cuando se vaya.  Pude leer una especie de regocijo en la pregunta que ponía a prueba a su analista, y la ansiada respuesta que permitía emerger  una inconsistencia.  Mi respuesta aludió a incluirme a mí misma en la sorpresa de la nueva situación y mi decisión de seguir adelante por lo incierto del tiempo sin sesiones presenciales. Vino a asistirme una razón de “urgencia” a la que estoy disponible para afrontar de esta manera y por un tiempo seguramente incierto pero limitado. Darle forma de contingencia a lo imposible de comprender permitió durante tres meses transitar momentos trascendentales en su cura.

*Miembro de la Nueva Escuela Lacaniana

(1) Lacan, J., El seminario, Libro 19, O peor, Paidos, Buenos Aires, 2012, p. 213

 

Comisión de Biblioteca Nel-Guayaquil 

Si desean revisar nuestros boletines, pueden  obtener todos los anteriores  visitando el blog de la escuela en esta dirección    https://nelguayaquil.org/category/biblioteca/

Coordinadora del Boletín

Ana Ricaurte

Diseño y Edición

Gabriela Febres-Cordero.

Ana Ricaurte.

Silvana Gallegos.

Dignidad, lo indigno y la indignación

Por Juan de Althaus

Producto del cartel flash hacia IX ENAPOL

La dignidad implica que la singularidad de un sujeto es merecedora de un reconocimiento por parte del Otro. Se considera digno a alguien porque de alguna manera logra hacer lazo social en el lugar donde se encuentre, desde su diferencia absoluta como ser hablante. Cuando no cumple con esta condición se lo considera alguien indigno, cuando desorganiza el discurso y no permite el pasaje de un discurso a otro.

La indignación conlleva el sentimiento que alguien indigno ha afectado la dignidad de otro, es decir, ha tocado de mala manera su singularidad. Como esta no tiene nombre, como esa juntura a medias y aislada entre un S1 y el cuerpo, la respuesta surge de lo real buscando articularse a la dimensión imaginaria del sentimiento para luego encontrar las palabras simbólicas. En el caso de la psicosis puede producir la paranoia extrema, el desencadenamiento. En la neurosis hace tambalear el síntoma. La manera como el sujeto goza es travesada por un dardo que viene de un otro perverso, en tanto goza de su división.

Lo insoportable de esta afectación puede llevar al sujeto a la ira momentánea, pero también hacia una sublimación o respuesta a ser trabajada en el tiempo de comprender y llegar a una conclusión de tal manera que pueda poner una barrera suficiente a la afrenta sufrida.

En la clínica se ilustra cuando el paciente se queja indignadamente que sus padres o cuidadores le propiciaron una serie de males, o cuando la pareja lo ha agredido. Aquí lo interesante es orientar el análisis hacia la implicación del sujeto en aquello de lo cual se queja indignadamente. Esto también es válido para el mundo de lo político social, para movimientos como los indignados o los chalecos amarillos. Llama la atención que aquellas poblaciones llamadas indígenas que fueron vilipendiadas en su dignidad desde hace 500 años, lograran reorganizarse y movilizarse con prudencia, de tal manera que obtuvieron una serie de reconocimientos parciales del amo, el cual nada quería saber al respecto. La otra vía estuvo presente también, la de un odio ancestral canalizado por organizaciones violentas.

La ética del psicoanálisis implica saber escuchar la indignación y su interpretación apunta a una transferencia de un supuesto saber para inventar significantes nuevos que sepan hacer con aquellos acontecimientos que producen indignación.

 

Boletín 4: Biblioteca Nel Guayaquil

LAS CITAS Y COMENTARIOS DE LA BIBLIOTECA

Boletín #4
Junio 19 del 2020

¡La Biblioteca sigue abierta!

Ricardo Seldes analista de la EOL en su reciente conversación con NEL Guayaquil, nos decía que en PAUSA, red de psicoanálisis aplicado a las urgencias subjetivas en la actualidad, en Buenos Aires, se cuida que el analista no quede urgido por  la urgencia de las demandas.  Adriana Pérez en este boletín, en la misma dirección, que es hacia lo real, dice “sin que la prisa aprese al analista.   Se trata de la ética del deseo del analista, “sorprendedor de lo real” y en torno a eso tratar de escribir.
Juan de Althaus, desde el seminario 18 de Jacques Lacan, propone la escri-dura, “porque lo escrito no es justamente el lenguaje”.  El analista sabrá leer la escritura del inconsciente, que es dura y soporta la palabra que habla de lo insoportable.
Dos interesantes textos para avanzar en esta investigación abierta desde la Biblioteca de Nel Guayaquil, que se sostiene en citas y enunciaciones  de sus miembros, asociados y cartelizantes.  Los invitamos a participar.

Ana Ricaurte

TRATAR DE ESCRIBIR…, LA URGENCIA
Adriana Pérez*

Escribir lo que no se escribe, lo que no cesa de no escribirse, ese Real sin ley como la pandemia desatada por el virus “Covid-19”,  que sacude al mundo, y desprende “urgencias subjetivas”, entra sin aviso, irrumpe e interrumpe el circuito de la palabra, con un real propio  para cada urgencia
De qué modo responder a las demandas de urgencia,  con qué prudencia?  Ya sea  en una primera consulta, en el inicio o  en los distintos momentos de un análisis, comienzos y recomienzos,  sin que la prisa aprese al analista?
“No hay clínica sin ética” (1), ¿y cuál será esa ética propia del psicoanálisis?
Referirá Miller, “implica al analista en primer lugar, poner el acento sobre su deseo… ¿qué quieres? Se le hace esa pregunta misma al analista ¿qué quieres obtener? Puede que quiera sujetos que  encajen en el orden del mundo o que se arreglen bien con el amo (2).
Hay una parte de la experiencia y práctica del analista consistente en tranquilizar y atemperar al paciente. Cuando llegan en pánico o angustia, hay como una necesidad de la vida de atemperarlos, darles cierta serenidad. Pero no es esto, todo el análisis”
Se trata entonces de ir más allá del supuesto bienestar del paciente, y esto implica una ruptura con “los ideales comunes de nuestra sociedad….porque la ética propia del análisis supone adoptar valores “inaceptables”, y respecto a normas sociales un “carácter asocial”
Es decir, para no psicoterapeutizar la urgencia, al analista advertido por su ética, le toca ser un poco impiadoso, inhumano, y en tanto ésta implica en la clínica psicoanalítica  la orientación por lo real, se tratará  en   las urgencias subjetivas ante la presentificación de lo real,   reestablecer el lazo simbólico,  las coordenadas del fantasma que operaba en su función de pantalla y defensa frente a lo real, y su relación con el síntoma, en un querer saber, en tanto en la urgencia subjetiva hay un “cierto rechazo al saber, un no querer saber” (3).  Una extraña temporalidad, una cierta eternización”, como en la pandemia se apodera del sujeto, un más de goce lo invade.

Un analizante X, solicita sesión virtual iniciada la  cuarentena,  “tengo miedo de morir”, esto lo remite a miedos y pesadillas de la infancia a que “el mundo se iba a terminar, el tiempo iba para atrás”.  X se sorprende cuando en una de sus llamadas, le indico “tal vez sea necesario una medicación”, “pero… usted nunca antes me dijo esto”. Sorpresa que operó un corte a la insistencia, e irá de la urgencia al síntoma. Pide pagar menos “es que es por internet,  a veces se corta”, le digo “¿es que sus palabras valen menos por este medio? Del síntoma al fantasma, para X ya no será “el miedo a morir, el contagio”,  sino “estos falsos síntomas”,  y servirse del Covid-19 para ubicarse en su fantasma como “el hombre enfermo, el pobrecito”, y soñar así recuperar a la mujer que lo dejó.

En la emergencia de la urgencia, “Tenemos que sorprender algo cuya incidencia original fue marcada por un traumatismo”(4).  Se trata dirá Miller del analista “sorprendedor de lo real”(5) ,  y no sin ética,  y en torno a esto tratar de escribir.

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*Asociada Nel Guayaquil
(1) Miller-J-A. , Conferencias porteñas tomo I, Paidós, Bs.As. 2009, pág. 72
(2)Ibíd. pág.73-74
(3)Seldes, R, “La urgencia del analista”  Zoom , 29-5-2020
(4)Lacan, J. “Del psicoanálisis y su relación con la realidad”, Otros escritos, Paidós,          Bs.As. pag.37
(5)Miller, J-A, “Los inclasificables de la clínica psicoanalítica”, Paidós, Bs. As. pag.19

NOTAS SOBRE LA ESCRI-DURA
Juan de Althaus*

Partí de la pregunta ¿qué es primero, la palabra o la escritura?, y pasé a releer el seminario 18 de Lacan, De un discurso que no fuera de semblante. Lacan inicia aclarando que “el discurso del amo no es el reverso del psicoanálisis, sino el lugar donde se demuestra la torsión propia… del discurso del psicoanálisis” (p.9), que se configura como una banda de Moebius. ¿La palabra y la escritura están en esa relación?
La escridura se puede sostener porque hay repetición y goce (argumentado en la p.19), cuestión que Lacan vincula a la lógica, que es escritura. Dentro de esa escritura de discurso se usa de la palabra libremente.  Es como decir que la escritura estructdura. Una vez escrito, la cosa dura.
Luego, en las páginas 59-60 Lacan nos recuerda “que lo escrito no es primero sino segundo respecto de toda función del lenguaje…” para advertir que al “interrogar la demansión de la verdad en su morada…solo se hace por lo escrito, y esto en la medida en que solo por lo escrito se constituye la lógica” (p.60).
Más allá, vuelve: “…lo escrito no es justamente el lenguaje”, y que la lógica “…nos muestra que el lenguaje se interroga desde lo escrito justamente en la medida en que lo escrito no lo es, pero que no se construye, no se fabrica más que por su referencia al lenguaje” (p.60).
Es desde lo escrito que se puede hablar de la relación de la unión entre el saber y la verdad, cuyo punto de inflexión es “que no hay relación sexual en el ser hablante” (p.60). Bien, resulta que “…la relación sexual, como toda otra relación, solo subsiste en última instancia por lo escrito. Lo esencial de la relación es una aplicación: a aplicada sobre b. Y de allí concluye que “…si la escritura puede servir para algo, es justamente en la medida en que se distingue de la palabra… que puede apoyarse allí”
Más adelante Lacan plantea que la topología cuestiona la matemática por la lógica, haciendo agujeros en lo escrito. También se agujerea lo que está escrito en el inconsciente (p.75).
En la página 77 Lacan afirma que la escritura “es algo que de alguna manera se refleja en la palabra”. Pero a continuación insiste que la palabra se articula con el hecho que no hay relación sexual. “O, si quieren, que la relación sexual es la palabra misma”, entendiendo, supongo, que la palabra hace vínculo.
Luego Lacan enuncia, de manera inequívoca dos veces en las páginas 79-80, que “la representación de la palabra es la escritura” y que, “…Entonces, representación de palabra quiere decir algo… que la palabra ya está allí antes que hagan su representación escrita…”
Sin embargo, más adelante afirma: “Resulta que la escritura no es simple representación… significa también repercusión, porque no es de ningún modo seguro que sin la escritura habría palabras. Tal vez sea la representación como tal la que hace las palabras” (p.84).
Más aún: “La escritura es eso de lo que se trata, eso de lo que se habla. No hay ningún metalenguaje, en el sentido de que nunca se habla más que a partir de la escritura” (p.85) y la lógica es “manipulación de la escritura” (p.79).
Calculo que el analista escucha e interpreta las palabras del analizante, pero por otro lado sabrá leer la escritura del inconsciente, la que dura, es dura y soporta la palabra que habla de lo insoportable. Seguirá…

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*Asociado Nel Guayaquil

¡Los invitamos a contribuir con citas!

 Esperamos su aporte para esta publicación  quincenal: una cita y su

enunciación personal sobre ella, en un escrito de hasta 3000 caracteres con espacios.

Enviarlo  a coordinadoras de la Comisión de

Biblioteca:  anaricaurt@yahoo.com , anamariahaddad@hotmail.com

Comisión de Biblioteca Nel- Guayaquil

Ana María Haddad.

Ana Ricaurte.

Mariana Estacio.

Silvana Gallegos.

Gabriela Febres-Cordero.

Boletín 3: Biblioteca Nel Guayaquil

LAS CITAS Y COMENTARIOS DE LA BIBLIOTECA
Boletín #3
Junio 05 del 2020

 

La Biblioteca sigue abierta!
Las señales de los faros guían la navegación en ambientes con poca visibilidad, en la noche, bajo la lluvia o en situaciones de niebla.
Los escritos que aparecen en los boletines de la Biblioteca se apoyan en los libros de cada uno, a manera de una Biblioteca de la Escuela que se mantiene abierta, aportando  pistas en la investigación en la que nos encontramos, alrededor del significante “urgencia”: el factor a, las piezas sueltas que no encajan en un todo a restituir que quiere imponer el discurso de la ciencia.  O el leer sin  comprender, que orienta en otra vía distinta que la del sentido. Desde la transferencia de trabajo sostenida en el análisis propio, como la señal lumínica principal.

Buena lectura!

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DE UNA PRACTICA QUE OPERA CON EL FACTOR A
Mayra de Hanze*

Oigo decir a los especialistas de laboratorios clínicos que los signos clínicos; pérdida de olfato y del gusto corroboran en un altísimo porcentaje el diagnóstico de Covid-19.
Es así como operan los resultados científicos, por coincidencias, los engranajes han de coincidir, es eso además lo que se espera para restituir la salud, la armonía de los órganos en el cuerpo.
Este ensamblaje de piezas no existe en la práctica psicoanalítica, allí el trabajo es con las piezas sueltas.

Así ante el brote pandémico la primera subversión desde la práctica psicoanalítica es tomar las emergencias como urgencias subjetivas  pero destacando que atenderlas es operar con el factor a como condensador de goce que nos orienta en las profundidades del gusto.
El riesgo de operar las urgencias subjetivas para procurar efectos terapéuticos rápidos es que la compresión del tiempo hace funcionar para el sujeto un significante amo capaz de fijarlo a partir de dicho significante y focalizarlo en el síntoma. Evitando tratar el factor suplementario, el factor a. (1)

Bien sabemos que en el psicoanálisis no nos focalizamos en los efectos curativos y por eso reemplazamos el término cura por el de experiencia analítica. Sin duda el mundo juzga el psicoanálisis en función de sus resultados terapéuticos, pero esta no es una razón para que éste haga suyo dicho criterio. Para el psicoanálisis lo que importa es la emergencia de un deseo inédito cuya estructura como punto de partida es desconocido (2)  pero que apostamos está vinculado a la inquietante presencia u ocultamiento del factor a.
El señor T solicita consulta vía online, está muy ansioso desde que se instala la cuarentena, su delicada salud y edad lo llevan a un confinamiento radical.

Por un momento las consultas giran alrededor de dicha sintomatología y demanda permanente cómo hacer para estar mejor, teme preocupar a la esposa que le prodiga tantos cuidados.
Ante la intervención ¡usted es un hombre con suerte! Responde sorprendido que ha sabido escoger. Un pequeño detalle la distingue, “la corona”, como un rasgo muy familiar.
Hace poco nos recordaba nuestro colega de la ELP, Vicente Palomera (3) que la clínica de la urgencia es una clínica sin transferencia, y efectivamente lo sería si el analista no introduce algo de t-acto como también lo menciona el colega Ricardo Seldes de la EOL (4), para permitir la recuperación por las profundidades del gusto,  que introduce el factor a,  permitiendo deslizarse del Corona a la corona, como un divino detalle.
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*Miembro Nel Guayaquil
Notas
(1) Miller J.A.   Sutilezas analíticas, pág. 27, Paidós, Buenos Aires, 2011
(2) Ibíd. pág. 14
(3) Acción Lacaniana NEL. La Escuela y la formación de los analista, video-conferencia, plataforma zoom, 30/05/2020
(4) Seldes. R. La urgencia del analista, video-conferencia, plataforma zoom, 29/05/2020

 

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DEL HAMBRE DE SENTIDO A UN FORZAMIENTO DEL GUSTO
Un trauma es siempre sospechoso
Lacan, 1975
Jessica Jara de Aguirre*

Lacan en la Universidad de Yale rememora el arribo de Freud y Jung a América en 1909. Su enunciación no es el divertido: ellos no saben que les traemos la peste, su término será la “epidemia”. Hoy “Pandemia” es la película en cartelera, pesadilla de la que estamos intentando despertar, como diría Joyce. Ahora, si la pandemia ES un despertar, requeriremos de las agallas freudianas.

Se ha revelado, nuevamente, la condición de desamparo del parlêtre y el sinsentido radical de la existencia. El VIRUS como tal no es “lo traumático”; lo verificamos por los singulares llamados, urgencias y angustias locas –léase Seynhaeve-, que ocurren ante el despertar del sueño del Otro garante o por el encontronazo con Un real traumático. La política del psicoanálisis, que hace de los impases sus boyas de ruta, no permite ofrecer a un sujeto volver al estado pre-trauma, sino que orienta nuestra experiencia de lo real hacia la reescritura de un modo sint(h)omático de salir de lo mismo.

El restablecimiento subjetivo, en general, se produce donando sentido al acontecimiento sinsentido. El sentido hambriento se nutre de dichos que le consuenan. Esto lo operativizan los algoritmos y se trasluce en las semblanzas. El fantasma impone un acoplamiento del sujeto al objeto. Es un momento crucial del análisis cuando el objeto responde al decir inédito: es el esguince en la voz de María Cristina Giraldo.

La vía analítica del síntoma exige apagar su hambre de sentido. Notariamos así el gusto de Lacan por la topología, pues “no es alimento fácil” (16/11/76). La apuesta analítica de leer-sin-comprender, nos saca del ronroneo consonante que adormece, apuntando a leer eso ajeno, femenino y singular…

NO HACÍA FALTA LA PANDEMIA…

Ante el COVID se han exacerbado fantasías catastrofistas y se refuerzan las medidas preventivas y de biocontrol. Nuevos contenidos para viejos síntomas. También la pesadilla actual ha despertado la suma de los pre-juicios de los analistas. Recordemos que Lacan indicó que Irma es EL caso de la contratransferencia, y justo allí señala que Freud tiene agallas porque no se despertó ante la visión de horror, apuntándose como nuevo despertar: la escritura de una fórmula con gruesos caracteres negros.

Lacan aborda la contratransferencia y la resistencia (Seminarios 1 y 2). Y es una pregunta que debemos retomar. Primero la transferencia: una analizante esclarecida supo decirle a Ma. Cristina Giraldo que a ella la anima el “tonito” de la analista, más allá de sus enunciados. Se puede sostener a un paciente por un llamado, si no puede acudir a su sesión por un impedimento grave… Extremando, Osvaldo Delgado insistió en que fue al hospital para su cita presencial con su analista ingresado.
Para concluir, una anécdota de Lacan sobre la resistencia. Un paciente llega con la pierna enyesada y Lacan le espeta: “¡se hizo eso para no venir!”. No hacía falta una pandemia, para no venir…

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*Asociada Nel Guayaquil

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¡Los invitamos a contribuir con citas!

 Esperamos su aporte para esta publicación  quincenal: una cita y su
enunciación personal sobre ella, en un escrito de hasta 3000 caracteres con espacios.
Enviarlo  a coordinadoras de la Comisión de
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Comisión de Biblioteca Nel- Guayaquil

Ana María Haddad.

Ana Ricaurte.

Mariana Estacio.

Silvana Gallegos.

Gabriela Febres-Cordero.

Boletín 2: Biblioteca Nel Guayaquil

LAS CITAS Y COMENTARIOS DE LA BIBLIOTECA

Boletín #2
Guayaquil, 22 de mayo del 2020

¡La Biblioteca sigue abierta!
Para ello los invitamos a compartir citas de sus textos en las que encuentren, cada uno, la orientación a lo real del psicoanálisis lacaniano para la  pregunta ¿Qué clínica para la urgencia y el trauma? que abre una transferencia de trabajo en la Escuela.  Citas para interrogar lo que quizás damos por sentado y que nos permitan seguir preguntándonos dónde está lo urgente, sin velarlo. ¿A qué remite lo que se desacomoda en la urgencia?

Siguiendo la reciente participación con Nel Guayaquil de María Cristina Giraldo, AE de la Escuela Una, hagamos el esfuerzo de precisar la posición analítica que “hace par” con la urgencia del hablante ser y su goce que irrumpe, no por el lado del auxilio psicoterapéutico.

 

DEL SUJETO POR FIN CUESTIONADO

Alvaro Rendón Chasi*

Expongo lo que trae Jacques Lacan en 1966 en lo que ha llamado “Del sujeto por fin cuestionado[1]” y, en medio de la pandemia por Covid-19, ¿qué se nos cuestiona a los psicoanalistas? ¿La práctica a través de los medios electrónico? ¿La ética propiamente dicha? Son preguntas que necesitan del tiempo de comprender para no caer en las conclusiones apresuradas de una psicoterapia endulzante.

Nos dice Lacan “sobre el sujeto cuestionado, el psicoanálisis didáctico será nuestro punto de partida” (p. 223) entendiendo la didáctica como ese “emprender” la habilitación para la práctica del psicoanálisis. Y esta puntualización de Lacan es una crítica a la pedagogía de la IPA para alcanzar el título de psicoanalistas. Dice Lacan “acaso se vea más claro purificando a dicho sujeto de las preocupaciones que expresa el término de propaganda: el efectivo que ensanchar, la fe que propagar, el estándar que proteger” (224). Parece que se nos abre esto último como pregunta: ¿Qué efectivo puedo ensanchar, qué fe propagar, qué estándar proteger para llegar a concluir rápidamente la moral sobre el uso de los dispositivos electrónico cuando hoy el encuentro en el consultorio no es posible?

Tiempo de comprender. En sus actos y en sus efectos los hemos de conocer. Termina Lacan diciendo: “Por lo menos ahora podemos contentarnos con que mientras dure un rastro de lo que hemos instaurado, habrá psicoanalista para responder a ciertas urgencias subjetivas[2], si es que calificarnos con el artículo definido fuese decir demasiado, o también, si no, desear demasiado” (pp. 228-229). En lo que respecta a autorizarse psicoanalista, nos acercamos a la vacuidad

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*Asociado Nel Guayaquil
[1] Jacques Lacan, Escritos 1, Editorial Siglo Veintiuno, 2002
[1] La letra itálica la he resaltado.

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COVID-19 UN REAL

Juan Cando*

Hoy en día nos encontramos con una situación que atraviesa a todos los sujetos. La emergencia sanitaria causada por el COVID-19 ha revelado la dificultad del estado ecuatoriano en la movilización de recursos para aquellos que actualmente necesitan ayuda. No solo nos encontramos con una precariedad en el sistema de salud, sino también en un progresivo decaimiento, aún mayor, de la economía del país. Múltiples empresas del sector privado han tenido que despedir a sus empleados y otros obligados a cerrar sus puertas indefinidamente. Una de las medidas a emplear es el confinamiento, que leído desde diferentes contextos apunta a lo mismo: el encierro. A estos se le suma que las instituciones de salud se encuentran colapsadas. La cantidad de fallecidos en pocas semanas han pre-ocupado a las autoridades, puesto que les es muy difícil ocuparse.
Estamos viviendo tiempos de cambios vertiginosos, cambios que a más de uno lo descolocan como sujeto. La pérdida, no solo del trabajo, sino también de seres queridos se inscribe en la psiquis de los sujetos como un espacio irrepresentable. Byung-Chul Han (2018) dice en su libro La sociedad de la transparencia que “solo lo muerto es totalmente transparente”. Al ser lo muerto transparente el sujeto se encuentra cara a cara con aquello del orden de lo Real despojándolo de recursos simbólicos.

La pérdida de un trabajo, la ausencia del Otro, el despido de miles de trabajadores, las incontables muertes y el confinamiento pueden volverse algo insoportable para el sujeto. Tan insoportable que lo despoja de la cadena significante, entrando a una urgencia subjetiva. Inés Sotelo (2015) en su libro Dispositivo Analítico para Tratamiento de Urgencias Subjetivas (DATUS) nos trae:
Jacques Lacan sostenía que la urgencia es lo imposible de soportar. Sigmund Freud lo ubica como un momento de ruptura, el quiebre de la homeostasis, se produce una ruptura con el propio cuerpo, las relaciones con el otro, con el trabajo, con los lazos amorosos y familiares (pag.67).

Entonces, esto nos lleva a la necesidad de pensar y aplicar un dispositivo como DATUS para el tratamiento de las urgencias subjetivas y así restituir a aquellos sujetos desalojados por lo Real. Cuando se habla de restituir, es lograr un alivio subjetivo, es poder alojar al sujeto en la urgencia, localizar los eventos traumáticos y posibilitar una subjetivación de éstos. La restitución del sujeto apunta a reestablecer la relación con el Otro simbólico, apelando al sujeto de la enunciación. En otros términos, sería apostar por la palabra conectarlos a la cadena significantes, hacer cadena entre  S2  y  S1.

El COVID-19 y todo lo que ha arrastrado puede ser ubicado en la lupa de lo ominoso debido a que se lo vive desde el horror. Por medio de los dispositivos analíticos para la atención de urgencias subjetivas, se busca dar nombre a aquello que pueda resultar in-familiar, es darle nombre a aquello que se torna ominoso.

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*Amigo de  Nel Guayaquil
[1] Ines Sotelo, La urgencia y la salud mental en Dispositivo  Analítico para Tratamiento de Urgencias Subjetivas, Editorial Grama, 2015

¡Los invitamos a contribuir con citas!

Esperamos su aporte para esta publicación  quincenal: una cita y su enunciación personal sobre ella, en un escrito de hasta 3000 caracteres con espacios.
Enviarlo  a coordinadoras de la Comisión de Biblioteca: anaricaurt@yahoo.comanamariahaddad@hotmail.com

Comisión de Biblioteca Nel- Guayaquil
Ana María Haddad.
Ana Ricaurte.
Mariana Estacio.
Silvana Gallegos.

Gabriela Febres-Cordero.

Boletín 1: Biblioteca Nel Guayaquil

Las citas y comentarios desde la Biblioteca de la Nel

Queremos comunicarles una fabulosa noticia ¡La biblioteca sigue abierta!
Pensamos firmemente en una biblioteca abierta, que haga circular la palabra con el otro y que producto de esto, nos deje una enseñanza, siempre singular.

Desde el acontecimiento social actual, como lo es la pandemia y sus consecuencias, se abrieron diferentes cuestionamientos, ¿cómo orientarnos bajo esta nueva forma de encuentro? ¿cómo mantener la orientación analítica? Ante estas preguntas y preocupaciones, la escuela se pone a trabajar y con ello su biblioteca.
Es debido a esto que desde la Comisión de Biblioteca queremos contribuir con algunas citas y comentarios que se enlazan  al tema que estamos discutiendo en NEL Guayaquil.

LA CLÍNICA DEL TRAUMA EN TIEMPO DE LA PANDEMIA.
CLÍNICA DEL TRAUMA, LA URGENCIA SUBJETIVA. LA DISRUPCIÓN DEL GOCE EN LA CADENA DE SENTIDO.
Abril 23, 2020
Ana Ricaurte

Tengo una primera referencia bibliográfica:
Miller,J-A, y otros. Efectos terapéuticos rápidos. Conversaciones clínicas con Jacques-Alain Miller en Barcelona.  Paidós Campo Freudiano 17, Buenos Aires, 2005.
 
En su comentario del caso presentado por Aracely Fuentes “El hilo de la vida”, Miller dice “… que se produce un traumatismo cuando un hecho entra en oposición con un dicho, con un dicho esencial de la vida del paciente, cuando hay una contradicción entre el hecho y lo dicho.  En este caso, lo dicho es el famoso padre-todo-amor”.
Sobre el mismo caso, Manuel Fernández Blanco, encuentra que sus pesadillas ilustran lo que es la clínica del trauma. Considerando que ella estuvo en el atentado en la estación de Atocha, en Madrid, él resalta que ella no sueña con la bomba, sino con la imagen de un Cristo yaciente, “lo auténticamente inasimilable por las redes del significante”, un punto de goce éxtimo inasimilable para el sujeto.  “Bajo el padre-todo-amor, del ideal del amor, lo que aparece es el goce del padre del sacrificio del hijo”.  Ella misma, que ha orientado su vida ofreciéndose al sacrificio.

Tomo otro concepto más que es lo traumático como mal encuentro con lo real para pensar que en la urgencia subjetiva, si bien eclosiona ante un preciso incidente determinante, implica lo íntimo del goce insostenible, que compromete al fantasma, la efracción del goce que precisa Eric Laurent, en “Disrupción del goce en las locuras bajo transferencia”. Conferencia inaugural del Congreso de la AMP en Barcelona, Abril 2, 2018, para lo cual sigue la lección del 23 de Marzo del 2011 del curso de Miller El ser y el Uno.

“…Es siempre la efracción, es decir no la deducción, la intención o la evolución, sino la ruptura, la disrupción con un orden anterior hecho de la rutina del discurso por el cual se sostienen las significaciones, o de la rutina que se le imagina al cuerpo animal”.
Hay una doble acepción, él señala, “la efracción primera y sus réplicas, que en ese momento no cesan de perturbar las diferentes homeostasis o estabilizaciones que el sujeto ha podido establecer como defensas contra la efracción repentina de un goce desconocido por él”.

Creo que con esto conecto con algo que Adriana Pérez ya nos adelantó en el chat puntualizando que se trata de un trabajo con el fantasma.  Añado que por angustioso que sea el contexto que podría impulsar una consulta, interesa qué representa, qué lugar encuentra en el inconsciente del hablante ser.
De nuestra parte diríamos, que se trata de una practica desde el análisis personal y con supervisión.

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 ¿Urgencias Subjetivas?

Haciendo un recorrido a cuestionamientos propios sobre lo que acontece actualmente, he tomado como punto de referencia el texto de Ines Sotelo, el mismo que fue anclaje clínico cuando tuve una pequeña práctica en emergencias en un hospital de la ciudad. Ciertamente, ante esta incertidumbre de cómo preservar la orientación clínica, me parece que el texto da una cierta luz en este nuevo modo de la clínica, debido a esto, les comparto las siguientes citas.

Silvana Gallegos

Sotelo, I, (2015). DATUS: Dispositivo Analítico para Tratamiento de Urgencias Subjetivas. Buenos Aires, Grama Ediciones.
 
A partir de texto de  Sotelo se desplazan algunas vertientes para considerar. En primera instancia el significante principal que se abre -urgencias subjetivas-, dar un recorrido y aclaración en la extensión de la palabra. Para ello puntualizo dos citas;

‘’Las urgencias tienen distintas dimensiones; las ligadas a la gravedad del caso (salir vivo del lugar, curarse las heridas, recuperar el equilibrio del cuerpo); las urgencias del orden social y jurídicas y, finalmente, la dimensión psíquica de la urgencia, aquella que no necesariamente aparece de forma inmediata, la cual podrá ser vinculada con la modalidad particular en que el espanto alcanzó a cada persona, una por una’’. (Sotelo, 2015, pág. 65)
‘’Se llama ‘’urgencia subjetiva’’ a la que aparece en aquellos casos en que la misma compromete al sujeto quien tiene una percepción íntima que eso le concierne, mas allá de la opinión profesional acerca de la gravedad del caso’’. (Sotelo, 2015, pág. 65)

Es importante distinguir la urgencia desde lo medico, lo político y lo subjetivo, esto nos lleva a un detalle muy valioso, y es que, eso que conduce a un paciente a ‘’emergencia’’ dentro un hospital, o debido al covid-19, no es lo mismo que le produce una urgencia subjetiva, sino mas bien, que se da cuando se produce una ruptura de  homeostasis, es eso que queda imposible de dialectizar,  el sujeto se queda sin recursos para poder enfrentar este real.

‘’El trauma produce un exceso, mientras que el sujeto que carece de los significantes que otorgarían algún sentido a un goce imposible de dialectizar. Se constituye un real que escapa al decir, frente a lo cual el fantasma se muestra impotentepara cumplir su función, no alcanza a velarlo’’ (Sotelo, 2015, pág. 68)

Se establece un enlace entre urgencias subjetivas y estas dos vertientes del trauma: el trauma como acontecimiento, que esta ligada a alguna contingencia, que a su vez, produce un efecto de reforzamiento al trauma estructural por el hecho de ser seres hablantes.

¡Los invitamos a contribuir con citas!

 
 
Comisión de Biblioteca Nel- Guayaquil
 
Ana María Haddad.
Ana Ricaurte.
Mariana Estacio.
Silvana Gallegos.

Homenaje póstumo a Nora Guerrero – La angustia en tiempos de la pandemia

20 may 2020 07:50 PM Lima
La angustia en tiempos de pandemia

Haga clic en el enlace a continuación para unirse al seminario web:
https://zoom.us/j/96069491265?pwd=R0I4MnE3Zkpld2JUZnd3VkVESTFGdz09
Contraseña: 528963

Carol Toala Mora: Escrito en memoria de Nora Guerrero de Medina

¿Quién fue mi Maestra y con quien me inicié como analizante?

Es duro recibir noticias repentinas, como es el hecho de la muerte de un sujeto que ha aportado tanto a sus estudiantes como docente, al haber encausado la práctica clínica desde el psicoanálisis.

Es un dolor imaginar desde lejos: ¿cómo puede ser esto?, ¿su edad?, ¿muerte por Covid-19 u otra patología? No lo sé, únicamente puedo remitirme al enorme vacío que nos deja a quienes continuamos con la práctica en clínica psicoanalítica. Un vacío que invade, de un saber in-sabido que angustia, y por momentos te desborda. No se trata de una desaparición extraña o de una ausencia que puede convertirse en presencia cuando frecuentemos los pasillos de la Universidad, diversos sitios o la NEL, se trata de algo innombrable, algo que pesa en lo profundo del inconsciente, que moviliza al sentir de aquel momento de mis inicios con ese Gran Otro que ubiqué en ella como Analista, que ya no está. Ese sujeto supuesto saber ha desaparecido del todo de un momento a otro.

Al estar tan lejos de mi país, específicamente en Madrid, sólo puedo escribir, y así expresar el profundo dolor que me invade y que me mueve a recordar, su impulso por llevar la causa analítica y a la vez, el deseo como analista a sus pacientes. Pienso que si ese tiempo, no solamente académico, durante la carrera de psicología, no lo hubiese aprovechado junto con mi tiempo como su analizante, hoy sería más difícil para mí haber escuchado ese deseo que me llevó donde estoy, a pesar del duelo migratorio que me ha embargado durante muchos años. Recuerdo cuando me dijo entre risas la última vez que nos vimos: “usted ya no regresa”. No lo sé, le respondí. Y es que como extranjera es complicado asegurar algo y menos siendo un sujeto en falta. No obstante, sigo en Madrid en la actualidad. Inevitablemente, he rememorado en este tiempo, a partir de esa triste noticia de su muerte, sus palabras, el tesón y firmeza que ubicaba en las mismas.

Ella es alguien que admiré y podría decirse que idealicé durante toda mi etapa académica-universitaria, lo cual trascendió, no se quedó allí, continúa y lo escucho dentro de mí. Es así como confirmo la importancia de esa tan impecable enseñanza sobre la escucha analítica. No fue sólo mi profesora y un modelo a seguir para quienes se dediquen a la cátedra, ya que procuraba que sus estudiantes deseen saber y piensen, se interroguen, sino que también su trayectoria marcada principalmente por el psicoanálisis, deja una huella en mí como la analizante que fui y que, hoy en día, me permite posicionarme como psicoanalista practicante, en formación continua.

Ha dejado un legado que está marcado por una huella y que será el que, en lo que a mí respecta, me acompañará en mi camino como sujeto dividido, atravesado por el discurso analítico.

Mi respeto y cariño en honor a tu memoria, querida Nora.

María Cristina Aguirre: A Nora

Adiós amiga y compañera. Tuve el privilegio y el honor de conocerte y de compartir contigo muchos momentos, de amistad, de trabajo, de estudio y viajes. Aprendí mucho de tí.

¡Gracias!

El vacío que dejas no podra ser llenado. Pero más allá de la pena por tu partida, violenta e inesperada, prefiero recordarte en los momentos felices cuando podíamos realizar un proyecto o tener un encuentro feliz.

Hasta la vista…

Maria Cristina